La disposición fue publicada este lunes en el Boletín Oficial, e impactará en millones de vehículos en el país.
El Gobierno Nacional avanzó con un cambio de fondo en el funcionamiento de los registros del automotor que impacta sobre millones de autos inscriptos en el país. Lo hizo a través de la Disposición 58/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial, la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor.
Así, se dispuso una depuración masiva de archivos físicos con el objetivo de profundizar la digitalización de trámites. La medida ordena retirar de los registros seccionales las carpetas de autos que no registraron movimientos administrativos durante los últimos 15 años.
La decisión forma parte de una reestructuración más amplia del sistema registral y apunta a reducir el volumen de documentación en papel, optimizar recursos y concentrar la información en plataformas digitales. Para los usuarios, el cambio no implica la pérdida de derechos sobre los vehículos, pero sí modifica el modo en que se gestionarán trámites futuros vinculados a autos antiguos o inactivos.
Qué son los Legajos B y por qué salen de los registros
Los llamados Legajos B son las carpetas físicas donde se conserva el historial completo de cada vehículo: inscripciones, transferencias, cambios de radicación, prendas y demás actuaciones administrativas. Hasta ahora, esos documentos permanecían archivados en el registro seccional correspondiente al domicilio del auto.
La nueva disposición establece que todos los Legajos B de vehículos sin movimientos desde hace al menos 15 años deberán ser desafectados de los archivos locales. En términos prácticos, esto alcanza a autos que no se transfirieron, no cambiaron de titular, no realizaron inscripciones relevantes ni registraron actuaciones desde 2011.
Según la normativa, los registros cuentan con un plazo de 15 días hábiles para apartarlos, ordenarlos y embalarlos, con destino a un archivo centralizado que quedará bajo la órbita de la Dirección Nacional. El criterio utilizado busca liberar espacio físico y concentrar la información de rodados con escasa actividad administrativa en un único repositorio.
Desde el organismo explicaron que la medida no afecta la validez legal de la documentación ni altera la situación dominial de los vehículos. El objetivo central pasa por modernizar la gestión y reducir la dependencia de soportes físicos.
Digitalización forzosa y cambio en los trámites
Una vez que los legajos físicos salen de los registros seccionales, la información pasa a integrarse al Sistema Único de Registración de Automotores, que funcionará como inventario digital centralizado. Esto implica que el acceso a los antecedentes del vehículo dejará de depender de una carpeta en papel.
Si el titular de un auto alcanzado por esta medida decide venderlo, transferirlo o iniciar cualquier gestión, el procedimiento interno será distinto. El encargado del registro ya no buscará el legajo físico en la sede local. En su lugar, deberá solicitar de manera electrónica un Certificado Dominial digital al archivo central.
Ese pedido se canaliza mediante el Sistema de Asignación Electrónica, una plataforma que permite requerir y validar la información necesaria para continuar el trámite. El usuario, en principio, no deberá realizar pasos adicionales, aunque los tiempos internos pueden variar durante el período de adaptación al nuevo esquema.
Desde el Gobierno sostienen que el cambio apunta a agilizar procesos, reducir errores derivados del manejo manual de archivos y avanzar hacia un sistema más uniforme en todo el país.
El marco normativo y lo que deben saber los titulares
La iniciativa se inscribe dentro del proceso de reforma impulsado por el DNU 70/2023, que promueve un servicio registral remoto, abierto, accesible y estandarizado. En ese contexto, la digitalización de legajos aparece como una pieza clave para transformar un sistema históricamente basado en el papel.
Para los titulares de vehículos “parados” desde hace años, la medida no implica multas, sanciones ni caducidad del dominio. El auto sigue existiendo legalmente y puede transferirse o regularizarse cuando el dueño lo decida. La diferencia radica en que el respaldo documental ya no estará disponible en forma inmediata en el registro local, sino en un archivo central.
Especialistas en gestión registral señalan que el impacto más visible se verá en los registros, que reducirán de manera drástica el volumen de archivos físicos. A mediano plazo, el desafío será garantizar que el acceso digital a la información resulte rápido, confiable y trazable, especialmente en trámites complejos o vinculados a vehículos de larga data.
Con esta decisión, el Gobierno refuerza la apuesta por un sistema registral menos burocrático y más apoyado en herramientas digitales. Para los usuarios, el cambio marca el inicio de una etapa donde la carpeta en papel deja de ser el centro del trámite y cede lugar a la gestión electrónica como estándar.
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