El panperonismo tiene 34 bancas de las 72 que contiene el Senado. Estaba integrado por dos bloques, pero ahora se suma Convicción Federal.
Se tomó casi una semana para decidir qué hacer con la sesión solicitada por el peronismo. El interbloque de Unión por la Patria le reclamó a Victoria Villarruel que active el recinto del Senado para tratar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla y rechazarlos para repudiar la decisión presidencial de nombrarlos por decreto y en comisión por un año, sin pasar por el acuerdo de la Cámara Alta.
Finalmente, la vicepresidenta le puso fecha. La convocó para el 3 de abril, pero lo hizo después de enterarse de la ruptura del interbloque panperonista y el nacimiento de un nuevo conglomerado de cuatro voluntades, que se abrieron en rechazo a la conducción del kirchnerismo.
El miércoles por la tarde, cuando la atención estaba concentrada en la sesión de la Cámara de Diputados, comenzó a circular un comunicado dentro del Senado. Era el primer pronunciamiento del nuevo bloque "Convicción Federal", autodefinido como "una nueva expresión dentro del Interbloque Unión por la Patria".
Qué busca Convicción Federal
El panperonismo tiene 34 bancas de las 72 que contiene el Senado. Es la primera minoría que, hasta el miércoles, estaba integrada por dos bloques. El Frente Nacional y Popular, conducido por José Mayans, y Unidad Ciudadana, encabezado por Juliana Di Tullio, concentraban a todos sus integrantes. Esa composición cambió con el nuevo espacio peronista, con cuatro bancas y presidido por el puntano Fernando Salino. Su vicepresidenta es la jujeña Carolina Moisés y la acompañan el catamarqueño Guillermo Andrada y el riojano Jesús Rejal.
Según indicaron, surgieron para reforzar "la estrategia de apertura y debate interno". Quieren "sumar voces en oposición al Gobierno Nacional" para visibilizar "la problemática e intereses de sus provincias en lo que corresponde a la participación política, posición sobre proyectos específicos y la agenda legislativa del Senado". Detrás de ese discurso público, el nuevo espacio surge por las diferencias con el kirchnerismo y es cuestión de tiempo para que haya una votación dividida en esa galaxia panperonista.
La vicepresidenta convocó a la sesión del 3 de abril cuando ya había recibido la solicitud de registro de un nuevo bloque dentro del recinto que encabeza. Convicción Federal puede ser una parte de los votos que salgan dentro del peronismo a favor de la candidatura de Lijo como juez de la Corte, justo en un momento donde Mayans y Di Tullio venían trabajando para sumar todos los votos posibles en contra del juez federal 4, que ahora fue nombrado por decreto, pero como no renunció al juzgado, la Corte no le deja acceder al puesto que el presidente quiso llenar por decreto y sin pasar por el Congreso.
García Mansilla ya está dentro del máximo tribunal y apenas le tomaron juramento, votó a favor de negarle a Lijo la licencia extraordinaria como juez que le había concedido la Cámara Federal. Sin embargo, llegó a ocupar el sillón que tenía Juan Carlos Maqueda sin contar con dictamen de la Comisión de Acuerdos y tampoco tenía los 48 votos necesarios.
Qué pasará con Ariel Lijo
El objetivo del peronismo es hacer caer a los dos candidatos. En el Gobierno consideran que aun con el rechazo del Senado, García Mansilla puede seguir hasta noviembre, pero el cortesano podría renunciar. Carga con un cuestionamiento difícil de remontar: cuando contestó preguntas y expuso su pliego ante la Comisión de Acuerdos, dijo que nunca aceptaría ser nombrado por decreto. No solo lo hizo, sino que ahora es un elemento en su contra que retumbará en el recinto el próximo 3 de abril.
Lijo podría ser una sorpresa. Hasta ahora no tiene los dos tercios requeridos y la designación por decreto le juega en contra. Pero autogestionó su candidatura y habló con gobernadores peronistas que lo prefieren dentro de la Corte. Podría conseguir los votos necesarios, pero sólo con apoyo peronista. Desde hace semanas adentro de la Cámara Alta se habla de 14 votos de UxP a favor de Lijo y en Convicción Federal podrían surgir los primeros cuatro.
El peso de los gobernadores se hace sentir con mucha fuerza dentro del Congreso. Esta semana fue determinante en Diputados, con los 129 votos a favor que consiguió el oficialismo para ratificar el DNU 179/25, que le permite al presidente a continuar la negociación con el FMI para un nuevo crédito de facilidades extendidas, cuyos detalles aún no se conocen. En el caso del peronismo hubo siete ausentes, que redujo a 91 los rechazos, aunque la votación dividida se vivió en todos los bloques opositores.
La discusión del DNU del Fondo obligó a Cristina Fernández de Kirchner a reunir a la conducción del partido antes de la sesión del miércoles. Por un momento surgió la idea de expulsar a los legisladores que acompañaran el DNU, pero finalmente no apareció esa restricción. Cristina buscó plasmar una decisión del partido para evitar que lo hiciera el bloque que conduce Germán Martínez, posiblemente al tanto de las posibles ausencias y del crujido que sucedió al dia siguiente en el Senado.
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