Diana Mondino, ¡afuera! Los motivos por los que la relación con Javier Milei y el Gobierno se desgastó
Un repaso por los motivos que llevaron a que la Canciller abandonara su puesto tras la votación en la ONU.
Diana Mondino fue despedida del Ministerio de Relaciones Exteriores y abandonó su puesto como Canciller, apenas 10 meses después del comienzo del Gobierno de Javier Milei. Así, Mondino se transformó en otro apellido de peso que abandona la gestión libertaria, que ya tuvo más de 30 bajas desde su inicio.
Si bien la resolución de Milei fue sorpresiva por lo intempestivo, decir que la potencial salida de Mondino no estaba en los planes sería faltar a la verdad. Es que la ex Canciller le había generado varios dolores de cabeza al oficialismo, tanto con declaraciones polémicas como con decisiones poco comprensibles.
La desconfianza del Gobierno era cada vez más notoria a medida que transcurrían los meses, a punto tal que la expuso en varias oportunidades y realizó modificaciones varias en su ministerio.
Lo cierto es que la votación que se llevó adelante en la Asamblea General de la ONU le terminó costando el cargo a Mondino. Allí, Argentina se sumó a otros 186 países que aprobaron la resolución contra el embargo de Estados Unidos a Cuba; algo que causó un fuerte enojo puertas adentro del Gobierno por el distanciamiento con el país norteamericano.
Este motivo, si bien fue determinante, no fue el único que impulsó la salida de Mondino. Por eso, bien vale un repaso por las causas de una nueva baja en un Gobierno que no termina de encontrar una estructura estable.
Por qué Diana Mondino y Javier Milei rompieron relación
Desde la asunción de Milei, el presidente libertario respaldó a Diana Mondino en más de una oportunidad. Sin embargo, en apenas unos meses, el crédito se desgastó a partir de numerosos episodios que dejaron claro la distancia entre la postura ideológica del oficialismo y la dirección de la política exterior de la cancillería.
Para comprender la molestia basta con poner el foco sobre el gabinete de Mondino desde su asunción. Comenzó con diplomáticos cercanos a las ideas de la ex Canciller, pero en menos de seis meses hubo cuantiosas intervenciones del Gobierno.
Uno de los episodios que generó cortocircuitos fue el crecimiento de Karina Milei en la estructura interna de La Libertad Avanza. El avance escalonado de la hermana del Presidente terminó con un movimiento de piezas en junio, cuando tomó control de la Agencia de Promoción Comercial e Inversiones. Este nombramiento fue un golpe al mentón de Mondino, que había definido este organismo como piedra angular de su gestión y de la idea del oficialismo de "abrirse al mundo".
A este primer cortocircuito se sumó el famoso episodio de la cumbre del G7 en Italia, en la que Mondino no asistió siendo quizás uno de los eventos más trascendentales para su cartera. Días después, el Gobierno sumó una pieza más cercana al tándem Milei-Milei al Ministerio: Úrsula Basset, quien no tenía un cargo formal pero hacía las veces de supervisora de la ex Canciller.
Designaciones "anti-Mondino"
A aquel episodio lo siguió un cambio importante en la Secretaría de Culto, que pasó a ser también "de Civilización" y que tuvo el desplazamiento del neuquino Francisco Sánchez. En ese lugar ingresó Nahuel Sotelo, una pieza clave para el Gobierno por ser avalado por Santiago Caputo, el alfil de Javier Milei.
Sotelo no solo hizo las veces de nexo entre Cancillería y la Casa Rosada, sino que participó del armado de discursos oficiales para la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La intervención gubernamental fue evidente en ocasiones en las que Sotelo tuvo que frenar a Cancillería, que estuvo cerca de adherir a algunas iniciativas de género y de medioambiente, cuestiones que desde el Gobierno rechazan sistemáticamente.
Aquella reforma de la Ley Bases, que causaba que los diplomáticos pagaran Ganancias sobre su sueldo en dólares en el exterior, generó una fuerte reacción puertas adentro del gabinete de Mondino. Sus colegas empezaron a pedir reacción, y desde el Gobierno evitaron brindar apoyo a la postura oficial, aún cuando finalmente la Justicia intervino y frenó la medida.
Un final anticipado
Las salidas de Ricardo Lagorio, embajador ante la ONU; y Leopoldo Sahores, número dos de Mondino, fueron simplemente presagios del alejamiento de la Canciller, que estaba al caer. Más todavía después de que Javier Milei la "bajara" de un vuelo oficial a Nueva York, vuelo al que asistió en un avión de línea.
La polémica por el comunicado sobre las Islas Malvinas (en el que se las mencionaba como "Falklands") fue uno de los últimos grandes episodios, y la debilidad de Mondino ya era más que evidente: la ex Canciller quedó retratada al asegurar que dicho comunicado no había existido, situación que fue desmentida luego por Luis Petri, que le tiró el fardo a Diana.
Fue así que la votación en la Asamblea de la ONU terminó de eyectar a Diana Mondino. Desde Cancillería aseguran que el embajador argentino en Nueva York votó con el aval de Casa Rosada, pero Javier Milei dejó en claro que se trató de una decisión unilateral de la -ahora- ex Canciller. Sea cual sea la verdad, el Gobierno ve una funcionaria más que se aleja.
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