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La Mañana LEY BASES

Dos días, una reunión y mucha rosca: el dictamen de la Ley Bases, el primer poroto de Guillermo Francos

El flamante jefe de Gabinete encabezó las negociaciones en el Senado para que el proyecto llegue al recinto. Cuáles serán sus próximas batallas.

Hace cinco meses, Guillermo Francos no habría imaginado que su excompañero de trabajo Nicolás Posse sería desplazado de la jefatura de Gabinete y que le tocaría reemplazarlo. La danza de cargos se dio entre dos exnumerarios de la Corporación América, del magnate de Eduardo Eurnekian. Desde el lunes, el exministro del interior es el ministro coordinador y tiene una certeza: no sabe si su designación será el último cambio en el elenco ministerial, o si podrían haber más cuando Javier Milei vuelva de su séptimo viaje al exterior desde que asumió.

El presidente volverá este fin de semana de Estados Unidos, esta vez, desde la costa oeste. Antes de encabezar el acto en Córdoba del sábado pasado, Milei dijo que todos los ministros estaban en revisión. Así contestó cuando le preguntaron sobre el futuro de Posse como jefe de Gabinete. Pareció una forma rodear y bajarle el precio al posible cambio del ministro coordinador, pero sin desmentirlo. Hasta hace un tiempo, según supo LMN, sacar a Posse de un cargo tan sensible era considerado un error. Significaba cambiar de caballo cruzando el río torrentoso del tratamiento de la Ley Bases y del paquete fiscal. Pero cuando ya quedó al desnudo que Posse no se iba a poner al frente de la negociación para sacar la ley, las chances de sacarlo crecieron y Milei oficializó el reemplazo antes de partir para San Francisco.

Sacó a Posse, sin agradecerle los servicios prestados, y jerarquizó a Francos. Al menos por ahora, la pulseada dentro del Gabinete fue ganada por uno de los ministros de Milei que cree en la política y sabía que la negociación por la Ley Bases se iba a complicar si continuaba la superposición de interlocutores de la Rosada que se pisaban o desautorizaban entre sí. También le tocó padecer ese despoder cuando hablaba de dinero con los gobernadores y quedaba en evidencia que no tenía la lapicera, que había que pedirle permiso al ministro de Hacienda Luis "Toto" Caputo para ceder un peso.

Francos está ahora parece tener la lapicera que antes le habían negado. Desde el lunes está en un sillón que, hasta hace poco, perteneció a uno de las tres personas que participaban de la mesa chica del presidente. Que reemplace a Posse no significa que Francos ingresará a ese ámbito tan excluyente, pero se lleva bien con Karina Milei y con Santiago Caputo, los dos contactos cotidianos de consulta y decisión presidencial que forman parte del "tridente" que a Milei le gusta mencionar. La secretaria General de la Presidencia y el arquiecto de la comunicación de Milei son dos personas determinantes para la arquitectura del poder en la Casa Rosada. Francos, que nunca fue despreciado por ellos, ahora fue ascendido y comenzó su gestión el martes en el mismo lugar donde siempre brilló la ausencia de Posse: el Congreso.

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Nicolás Posse, exjefe de Gabinete. Foto: archivo LMN.

Nicolás Posse, exjefe de Gabinete. Foto: archivo LMN.

Durante los cinco meses de su función como ministro, Posse acumuló mucho poder: desde el control de las empresas del Estado, hasta la conducción en forma indirecta de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) a través de Silvestre Sívori. Ahora ambos están afuera y de todo el equipo que respondió a Posse está dejando sus despachos, salvo el virtual vicejefe de Gabinete, José Rolandi, que tiene la bitácora completa de toda la negociación desde la primera versión de la Ley Bases.

Desde su nuevo lugar, es posible que Francos deba convivir con Federico Sturzenegger. En el Gobierno le están armando un ministerio a medida de las funciones que ya tiene dentro del Ejecutivo. Fue el autor intelectual del DNU 70/23 y de la versión original de la Ley Bases. Podría quedarse con el control y venta de las empresas del estado que habilite la eventual sanción de la ley que escribió, pero desde un área de Modernización que seguiría ejecutando la política de ajuste sobre la estructura del Estado. El flamente ministro coordinador deberá navegar entre la mala relación que tiene Sturzenegger y "Toto" Caputo desde que ambos formaron parte del gobierno de Mauricio Macri. El primero como titular del Banco Central y el segundo como ministro de Finanzas.

Una eventual aprobación de la Ley Bases y del Paquete Fiscal puede demorar, pero si finalmente se concreta, será otro momento para el gobierno de Milei y, quizás, el momento para otro gabinete. Francos se anotó un poroto con mudar su estreno como ministro coordinador al primer piso del Senado. Ha pasado por el peronismo y también por el cavallismo antes de transformarse en una figura importante en el ecosistema gerencial de la Corporación América, donde conoció a Milei y también a Posse. Bancar la politica ante un presidente que la desprecia y la caricaturiza al nivel de una "casta" fue un logro para Francos que ahora detenta una buena relación con las tres patas de la mesa ratona de poder presidencial, un buen diálogo con todos los gobernadores y también un vínculo de confianza y respeto con la vicepresidenta Victoria Villarruel.

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Guillermo Francos con Senadores.

Guillermo Francos con Senadores.

Fue la titular del Senado una de las primeras en medirse mano a mano con los hermanos Milei. Con el presidente la relación se complicó desde antes de asumir, cuando apareció la agrupación "La Villarruel" y durante los cinco meses de gestión el vínculo se tensó más con el rechazo del Senado al DNU 70/23. Milei y su entorno le achacaron a la vicepresidenta no haber estirado más el trámite para evitar el recinto y desde el Senado advertían que la Casa Rosada no había cuidado la mayoría que habían construido a fin de año para elegir las autoridades y mostrar 39 voluntades cuando sólo tenían siete.

Tiros por elevación al presidente y a su hermana, que tiene una influencia directa en la Cámara de Diputados, a través de su titular, Martín Menem y de su primo, Eduardo "Lule" Menem que es funcionario de la secretaría General de la Presidencia. Con el Senado la llegada de Karina es más difícil. A Francos no le pasa eso. No padece de la mirada desconfiada de Villarruel y también sabe que la vicepresidenta no le perdonará nunca a Posse la eterna ausencia en el Congreso para bancar y conducir la negociación por la Ley Bases desde Diputados, y en espejo con el Senado, y también por no haber puesto la cara para defender el DNU 70/23 cuando la comisión bicameral de Trámite Legislativo ya había resuelto citarlo.

La inquina de Villarruel con Posse fue producto de los tumbos de los primeros cinco meses. Con Francos, dicen cerca de la vice, siempre hubo respeto y código. Por eso pudo arrancar su gestión como ministro coordinador desde el Salón Gris del Senado, donde se apoltronó este miércoles hasta encontrarle la vuelta a un dictamen que venía complicado.

El dictamen de la Ley Bases

Fue en la séptima reunión del plenario de tres comisiones del Senado donde le encontraron una salida al estancamiento de las tres semanas anteriores en el dictamen de la Ley Bases. De ese modo Francos demostró que tiene más lapicera que antes. Había asumido dos días ante y pudo repasar el espinel de cada uno de los bloques, e incluso empoderar al salteño Juan Carlos Romero para terminar de meter en el borrador del dictamen los cambios que le permitirían sumar los votos más difíciles de conseguir del peronismo no kirchnerista.

Hubo desprolijidades por inexperiencia y desconocimiento que Romero les ayudó a sortear y que todavía no han terminado de resolverse. Ya saben que cualquier error formal podría originar un escándalo. Francos finalmente concedió distintos puntos y la prueba final no será confirmada hasta que todos accedan al texto final. En esa letra chica se está moviendo el tramo final de la negociación para poder llevar una versión de la Ley Bases que incluirá cambios y que volverá a Diputados dentro de dos semanas.

Queda un largo camino por recorrer para que Milei tenga las dos primeras leyes aprobadas por el Congreso. Entre el dictamen de mayoría y la llegada al recinto del Senado queda una negociación más difícil, porque estarían los votos para la aprobación en general pero que podría deshilacharse en la particular.

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Milei, Francos y Posse.

Milei, Francos y Posse.

Francos hizo concesiones para evitar más fisuras, hubo cambios en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), sin que se elimine la posibilidad de testaferros para el blanqueo que había reclamado la macrista Guadalupe Tagliaferri. Con el radical Martín Lousteau las respuestas fueron insuficientes, pero eso no impidió que la mayoría de la UCR apoye. Con el peronismo no kirchnerista también hubo gestos, especialmente con la cordobesa Alejandra Vigo, el correntino Carlos Espínola y el entrerriano Edgardo Kueider.

Mantener en pie esas intenciones hasta la sesión que trate el dictamen dependerá de la muñeca de Francos y de Villarruel. La oposición podría echar mano a mayorías especiales para impedir que algunos artículos sean modificados en Diputados. La posibilidad está en el mapa de riesgos que tiene el oficialismo. Francos sabe que por eso la tensión será minuto a minuto y que todo puede cambiar. Incluso el gabinete que le toca encabezar. En el oficialismo mencionan a la canciller Diana Mondino y al ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, como dos candidatos a ser reemplazados durante la revisión total del gabinete que mencionó Milei.

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