Armas, dinero y pruebas que comprometen todavía más al acusado por el brutal crimen de las chicas de 20 y 15 años.
Apenas momentos antes de ser detenido en Perú, Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, acusado de ser el líder de una banda narco que asesinó a las tes jóvenes de La Matanza, dejó un mensaje inquietante que la Policía Bonaerense encontró en una propiedad de Isidro Casanova.
La frase se convirtió en una pieza clave dentro de la investigación por el triple femicidio de Florencio Varela, un caso que conmociona tanto por la violencia de los hechos como por la frialdad con la que fue planificado.
La advertencia, escrita con fibrón sobre una puerta, decía: “Tu Dios te ama... si te metés conmigo te metés con Dios”. El mensaje fue hallado en la vivienda de la pareja de “Pequeño J” durante un allanamiento realizado por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza. Para los fiscales, no se trató de una simple declaración mística: podría interpretarse como una advertencia directa hacia su círculo íntimo.
En el lugar del allanamiento, los efectivos también encontraron una pistola Glock con municiones escondidas en un colchón, pasaportes, documentación de familiares y comprobantes de transferencias en dólares hacia La Libertad, la región peruana donde nació el acusado.
Ese hallazgo refuerza la hipótesis de que "Pequeño J" no actuaba de manera aislada, sino como parte de una estructura narco transnacional con ramificaciones en distintos puntos del conurbano bonaerense y conexiones en Perú.
El rol de “Pequeño J” en el triple femicidio
Las pruebas reunidas hasta el momento señalan al joven peruano como autor intelectual del asesinato de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Sin embargo, los investigadores sostienen que no fue él quien disparó contra las víctimas.
La hipótesis principal indica que “Pequeño J” manejaba a distancia los movimientos de sus colaboradores y evitaba mancharse las manos de manera directa. Ese proceder le permitió carecer de antecedentes penales tanto en Argentina como en Perú, a pesar de los delitos que se le atribuyen.
Para la Justicia, su papel era el de un cerebro estratégico: decidir, ordenar y financiar, mientras otros ejecutaban las acciones violentas. Esa dinámica explicaría por qué su nombre recién apareció en el radar policial después de un largo trabajo de inteligencia.
La caída del prófugo más buscado
La captura de Valverde Victoriano en Perú puso fin a una intensa persecución internacional. El sospechoso intentaba huir oculto en un camión de pescado sobre la Panamericana Sur, pero fue localizado gracias al rastreo de su celular.
El operativo fue coordinado entre la Policía Nacional del Perú, la Bonaerense e Interpol, lo que permitió interceptarlo y trasladarlo bajo custodia. Durante su arresto, el acusado negó los cargos y buscó desligarse: “Me están echando la culpa nada más, no matamos a nadie. Tienen que encontrar al culpable porque yo no tengo nada que ver”, declaró ante los medios.
Mientras tanto, más allá de cualquier mensaje la Justicia argentina ya inició el proceso de extradición, con el objetivo de que enfrente a los tribunales locales. En paralelo, los investigadores profundizan en la red criminal que habría organizado y ejecutado la tortura y el asesinato de las tres jóvenes en Florencio Varela.
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