El mundo atraviesa una etapa de alta inestabilidad. Hay amenazas de conflictos bélicos. En ese contexto, el metal precioso empieza a ser demandado por los bancos centrales.
En tiempos de conflictos militares, el precio de las materias primas, sobre todo alimentos e hierro, se multiplica porque se trata de insumos esenciales. Uno de los commodities que en esos contextos pega un salto es el oro, que en última instancia es la única inversión que puede mantener el valor, por encima de las monedas.
Hay que recordar que hasta la Segunda Guerra Mundial la moneda del Reino Unido, libra esterlina, era la moneda de reserva global, y luego del conflicto, el dólar norteamericano pasó a cumplir esa función. Pero el oro no perdió su capacidad de mantener valor. Todos los bancos centrales del mundo tienen parte de sus reservas en oro físico.
El ambiente hostil que se registra por estos meses a nivel global, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tratando de quedarse por la fuerza con la isla de Groenlandia, que pertenece a Dinamarca; la guerra de Rusia contra Ucrania que lleva ya tres años; y la amenaza de China contra Taiwán, generan un clima espeso y de incertidumbre.
El precio del oro alcanzó un máximo histórico durante la jornada de este lunes, impulsado principalmente por el aumento de las tensiones geopolíticas y la creciente presión política sobre la Reserva Federal.
En este contexto, el metal precioso se comercializa por primera vez en el nivel de u$s5.000 por onza. En los últimos 12 meses, el oro acumuló una suba cercana al 80% en dólares.
A su vez, 2025 quedó registrado en los mercados financieros como el año en el que dejó de ser un simple activo de resguardo para transformarse en uno de los instrumentos más rentables, alcanzando su mejor desempeño anual desde 1979. Es de recordar que la onza equivale a 32 gramos.
¿De dónde vino la demanda de oro?
Según señala IOL Inversiones, la demanda no provino únicamente de los inversores minoristas. “Bancos centrales de distintas potencias, con China a la cabeza, avanzaron en una estrategia de diversificación de reservas, reduciendo su dependencia del dólar estadounidense mediante compras récord de oro”, señala el informe.
IOL Inversiones plantea que “esta fuerte demanda institucional estableció un piso elevado de precios, limitando las correcciones significativas a la baja”.
Como el oro no es una moneda que pague intereses, existe lo que se denomina costo de oportunidad. Si las tasas de interés en dólares están altas, los inversores prefieren el billete verde, pero si bajan, preferirán las materias primas, entre ellas el metal precioso.
“Esta semana el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, vinculó públicamente una investigación criminal en su contra con presiones de la Casa Blanca para forzar una reducción de tasas, denunciando un intento de vulnerar la independencia del organismo. Este factor añadió ruido institucional, debilitó al dólar y reforzó la presión alcista sobre el precio del oro”, añade el informe de IOL Inversiones.
Cómo comprar oro
El oro certificado como tal se vende en lingotes de diferentes tamaños. En algunas colectividades, como la judía y la india, es una costumbre más desarrollada acumular el metal, cuya manera de resguardo es en cajas de seguridad.
La única entidad bancaria en el país que vende lingotes certificados es el Banco de la Ciudad, una entidad que, como se recordará, nació para financiar empeños del público. Es una de las pocas que pueden vender oro. Algunas casas de cambio tradicionales se dedican a ello, también con certificaciones de origen.
Luego están las tradicionales joyerías que compran y venden metal, aunque no lo hacen en forma de lingotes, y que no certifican la pureza del metal. El oro de 24 quilates es el más puro; el de 18 quilates es un 75% de oro y el de 14 quilates es casi un 60%.
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