La autopsia confirmó la obstrucción de las vías aéreas del pequeño de un año. Cuál es la principal sospecha.
La muerte de un bebé de un año abrió una investigación judicial que intenta esclarecer las circunstancias del hecho y definir si existió algún tipo de responsabilidad. El caso ocurrió el 21 de marzo y tiene como víctima a Dante Valentín Bermudes Rumi.
El expediente avanza en la Unidad Funcional de Instrucción N°4 de San Martín bajo la figura de “averiguación causal de muerte”, sin imputados hasta el momento. En paralelo, el conflicto entre las familias sumó tensión a un caso que ya presenta una fuerte carga emocional.
En las últimas horas se conocieron los resultados forenses, que constituyen el eje central de la investigación. El informe determinó que el niño murió por asfixia provocada por la obstrucción de las vías aéreas, a partir de la presencia de dos elementos alojados en la garganta.
Los peritos también dejaron asentado que el cuerpo no presentaba signos de lesiones externas ni indicios de violencia, un dato clave para el avance de la causa. Con estos resultados, la principal hipótesis apunta a un episodio accidental dentro del hogar.
Según la reconstrucción inicial, el menor se habría atragantado con una uña postiza perteneciente a su madre, que trabaja como manicura. De todos modos, la fiscalía busca reconstruir con precisión la secuencia de los hechos para descartar cualquier otra posibilidad.
El análisis del contexto resulta central: los investigadores evalúan tiempos de reacción, condiciones del entorno y la presencia de adultos en el momento en que ocurrió el episodio.
Los minutos previos y el traslado al hospital
La madre del niño relató que todo sucedió en un lapso muy breve. Según su testimonio, advirtió que su hijo no respiraba y salió de inmediato a pedir ayuda. Primero recurrió a una vecina, luego a un familiar, pero ninguno logró revertir la situación.
Ante la urgencia, decidió trasladarlo por sus propios medios al Hospital de Trauma de Grand Bourg. El recorrido duró pocos minutos. Sin embargo, el bebé ingresó sin signos vitales.
El personal médico intentó maniobras de reanimación, pero no hubo respuesta. El fallecimiento quedó confirmado poco después del ingreso, lo que marcó el punto de partida de la investigación judicial.
Este tramo de la secuencia es clave para los investigadores, que analizan la rapidez del traslado y las acciones realizadas antes de llegar al hospital para entender si existió alguna posibilidad de evitar el desenlace.
Conflicto familiar y tensión tras la muerte
Luego del fallecimiento, la situación derivó en un episodio de violencia dentro del hospital. De acuerdo con el relato de la madre, el padre del niño llegó al lugar y se produjo un enfrentamiento que incluyó agresiones físicas entre los presentes.
La tensión continuó en los días siguientes, especialmente en torno al velatorio y entierro del bebé. La mujer denunció que el padre tomó el control de la organización y limitó su participación en la despedida, lo que profundizó el conflicto entre ambas partes.
Según su versión, no recibió información clara sobre horarios ni lugar del entierro, y solo pudo acceder a esos datos tras la intervención policial. También aseguró que el tiempo que pudo permanecer en el velatorio fue reducido por decisión del padre.
Del otro lado, familiares paternos cuestionan el accionar de la madre y plantean la necesidad de que se investigue su conducta. Esa disputa agrega presión a una causa que todavía se encuentra en etapa inicial, mientras la fiscalía intenta determinar cómo intervino la uña postiza en la secuencia del hecho.
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