Javier Milei con los radicales "con peluca" le cierra el círculo a Mauricio Macri y lo que queda del PRO
Con el encuentro en Casa Rosada, el Gobierno formalizó un gesto de acercamiento con el segundo socio de JxC, en un giro que achica aún más el poder de fuego del expresidente.
La pulseada entre Mauricio Macri y Javier Milei entró en otro plano a partir de este jueves, el último del 2024, subsumido por el vertiginoso adelantamiento del escenario electoral del año que está por comenzar dentro de cuatro días. El líder del PRO tomó a medias la propuesta que mencionó el Presidente, cuando planteó que La Libertad Avanza vaya junto al PRO en todos los distritos o en ninguno. Macri se mostró dispuesto, pero le pidió que sea cuidando la república. Mientras exploran un acuerdo, Milei recibió este jueves al bloque mayoritario de la UCR en la Casa Rosada, con Rodrigo de Loredo a la cabeza y formalizó un gesto de acercamiento con el segundo socio de Juntos por el Cambio, en un giro que achica aún más el poder de fuego del expresidente, dentro y fuera del partido que fundó hace 20 años.
Después de Navidad, la escena política de este jueves le permitirá al Gobierno llegar a fin de año con mayor fortaleza, incluso en desmedro del PRO, que transita días difíciles entre quienes acompañan a Macri, en su decisión de exigirle reciprocidad al Gobierno, y los que ven una etapa de declinación del partido amarillo, especialmente por la debilidad que asoma en las encuestas.
Los votos que hace un año Patricia Bullrich buscó endosarle a Milei han dejado una huella difícil de borrar, debido al final de Juntos por el Cambio como fuerza nacional. De esa alianza, sus dos principales socios están atravesados por la relación con el Gobierno. El PRO tiene diferencias irreconciliables entre Macri y Bullrich, pero el radicalismo ya evidencia fracturas expuestas, al punto de tener a sus 33 bancas en Diputados divididas en tres bloques: el orgánico, conducido por Rodrigo De Loredo, que tiene 20 bancas, el espacio Democracia Para Siempre, que lideran Pablo Juliano y Facundo Manes, con 12 legisladores. La tercera parte del archipiélago radical en la Cámara Baja es el monobloque Unidos, armado por el santafesino Mario Barletta en rechazo a la confrontación de los dos espacios.
Lo cierto es que Democracia para Siempre y Unidos se fueron del bloque orgánico para no compartir bancada con los cinco "radicales con peluca", que habían acompañado la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario y de Movilidad Jubilatoria. Cuando fueron sancionadas por el Senado, Milei las vetó. El radicalismo buscó rechazar el veto e insistir con la ley que había impulsado. Sin embargo, hubo cinco que se desmarcaron. Tres de ellos fueron sancionados por el Tribunal de Ética y tienen un pedido de expulsión del partido que deberá definir la Convención Nacional. La autoridad partidaria tiene alcance acotado, porque De Loredo nunca buscó desvincular a los díscolos. Este jueves demostró que los respaldaba.
Con distintos niveles de cuestionamiento interno, los radicales con peluca originales son cinco: Mariano Campero, Luis Picat y Mariano Arjol, que concurrieron junto al neuquino Pablo Cervi y el correntino José Federico Tournier, que no está afiliado a la UCR, sino que forma parte de Encuentro por Corrientes, el frente que conduce el gobernador radical Gustavo Valdés. Tournier no puede ser expulsado del partido, porque pertenece al Partido Liberal de su provincia, y Cervi no afrontó sanción porque se abstuvo en la votación de la polémica.
Los cinco quedaron respaldados este jueves por un bloque que llevó a la Rosada a su presidente, De Loredo, junto a espadas importantes del espacio, como los mendocinos, Lisandro Neri y Pamela Verasay, que responden al gobernador Alfredo Cornejo, posiblemente el mandatario radical más cercano a Milei y con menor exposición. Pero también estuvo Julio Cobos, el exgobernador que, junto al santafesino Barletta, buscó por todos los medios una ruptura del bloque en tres partes. Los esfuerzos quedaron en el pasado desde este jueves cuando los cinco radicales aliados de LLA llevaron a buena parte de su bloque a la Rosada y sumaron al catamarqueño Francisco Monti, otro legislador que mantuvo diálogos con el asesor presidencial Santiago Caputo antes y después de la sanción de la Ley Bases.
Como oyentes, pero...
La mayoría fue a escuchar, pero hay un núcleo radical cada vez más grande dentro de ese bloque que apunta a una relación política mucho más fluida. Entre ellos también hay otro protagonista silencioso: Alejandro Cacace, oriundo de San Luis, exdiputado y hasta hace un mes, secretario parlamentario del bloque que preside De Loredo. Cacace asumió hace poco como subsecretario de Desregulación del ministerio que conduce Federico Sturzenegger y es una de las espadas del Gobierno que más conoce la rosca parlamentaria, con especial atención en el radicalismo.
El puente hacia los radicales dispuestos a respaldar a Milei lo abrió Martín Menem, presidente de la Cámara Baja, junto a Bullrich, que tiene contactos con ellos desde la campaña de JxC del año pasado, cuando pelearon en sus distritos por su candidatura presidencial. La ministra de Seguridad también estuvo en la reunión, junto a Menem y a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. Sin embargo, la presencia de Patricia también encierra otra señal de debilidad para Macri, porque dentro del PRO hay un sector que le responde a ella e impulsa la fusión con LLA en todos los distritos que pueda, pero con epicentro en la Provincia de Buenos Aires.
La reunión duró más de dos horas. Incluyó una exposición sobre economía que ofreció Milei. Hablaron de distintos proyectos de ley que no avanzaron hasta ahora, como la ley que busca limitar las reelecciones en los sindicatos y quitar los aportes obligatorios. El entrerriano Atilio Benedetti se explayó a sus anchas sobre el Régimen de Inversiones para el Desarrollo Agroindustrial (RIDA), considerado una versión para las Pymes del Régimen de Incenivo para las Grandes Inversiones (RIGI), que sancionó el Congreso dentro de la Ley Bases.
Cobos aprovechó para reclamar que el Gobierno reactive la obra pública, especialmente en lo vinculado al mal estado de las rutas nacionales por falta de inversión y mantenimiento. En lo formal la reunión buscó reanudar un diálogo político luego del cimbronazo de las sanciones para los radicales con peluca, pero también incluyó un clima de acercamiento electoral con el Gobierno que, además de condicionar a Macri, también encierra una señal letal para Martín Lousteau, el senador porteño que preside el Comité Nacional de la UCR.
Mauricio Macri llega solo a la pulseada con Javier Milei
Las exploraciones de proyectos y coincidencias no son todas fructíferas. Hasta ahora Milei no convocó a sesiones extraordinarias del Congreso, sigue sin reactivar el debate del Presupuesto 2025 y mantiene el plan de eliminar las PASO el año que viene. Para intentarlo debería llamar a extraordinarias en enero o febrero, pero una gran parte de la UCR no está de acuerdo con ese cambio en las reglas electorales durante un año electoral. Lo mismo le sucede al PRO, que a lo sumo podría aceptar que las primarias pierdan obligatoriedad, pero en el marco de una negociación más amplia que, según dicen en la Rosada, se reactivó este jueves entre Macri y Caputo, justo después de la foto de Milei con los radicales más predispuestos a acompañarlo.
El expresidente llega muy solo a este momento de la pulseada con Milei. La foto con los radicales también impacta fuerte en el PRO, porque dos de sus tres gobernadores quieren pactar con LLA. Es el caso del chubutense Ignacio Torres y del entrerriano Rogelio Frigerio. También talla un aliado clave en Córdoba, como el senador Luis Juez, que apenas supo del "todo o nada" de Milei anticipó que el Frente Cívico buscará pactar con LLA, porque "no hay doble comando". Lo dijo en directa alusión a Macri.
Su primo, Jorge, cumplió hace poco su primer año como alcalde porteño y gobierna el distrito más delicado del PRO. En la Ciudad de Buenos Aires el bloque de LLA no le votó el presupuesto a Macri y la semana pasada el PRO porteño perdió al secretario de Seguridad, Diego Kravetz, que pegó el portazo y aceptó transformarse en el subsecretario de Inteligencia del Estado, detrás de Sergio Neiffert. El salto coronó una fuga creciente de integrantes del PRO a LLA.
En la Ciudad la pelea es más aguda, porque el "todos o ninguno" de Milei también incluye la capital, el territorio donde nació el PRO. Para contener la embestida, Jorge se prepara para desdoblar las elecciones nacionales de las porteñas, para no votar el mismo día y también quiere eliminar las PASO. Son movimientos de emergencia ante un escenario de contienda abierta con "las Fuerzas del Cielo", conducida por Karina, que no quiere acordar con el PRO, al menos por ahora.
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