¿Qué significa que Cristina Kirchner vaya presa?
Cristina presa: punto de fuga para el peronismo en crisis, con una jefa de la oposición que también tiene las riendas del PJ.
Este martes se cumplió el peor escenario que esperaba el kirchnerismo desde la semana pasada. Los rumores que habían anticipado distintos medios, con fuentes en la Corte Suprema, también llegaron a los oídos de Cristina Fernández de Kirchner. A pesar de las chances de una postergación por razones procesales, el máximo tribunal confirmó la condena de la dos veces presidenta por la causa vialidad. La confirmación de la condena fue tras el rechazo del recurso de queja que había presentado CFK.
No hubo argumentos, los tres ministros se ampararon en el artículo 280 del Código Procesal Civil, no se pronunciaron sobre el fondo y sólo rechazaron el último recurso que Cristina tenía a mano para postergar una condena. Así quedaron firmes los seis años de prisión que había dictado la Cámara de Casación Penal y también la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Con esta decisión, la dos veces presidenta no podrá ser candidata a legisladora bonaerense en las elecciones del 7 de septiembre y estará presa, posiblemente bajo arresto domiciliario, durante seis años.
Los movimientos que la exvicepresidenta protagonizó desde hace una semana estuvieron concentrados en una decisión adversa de la Corte. El 19 de julio es la fecha para la presentación de candidaturas y el máximo tribunal se apuró como nunca para llegar a una definición. Hubo una presión mediática, alimentada por fuentes de la Corte que se encargaron de anticipar sus movimientos. La primera señal surgió la semana pasada cuando la Corte había rechazado una recusación contra Ricardo Lorenzetti, uno de los tres cortesanos. Desde entonces hasta ahora, se confirmaron los rumores que distintas fuentes indican como provenientes del máximo tribunal.
"Me quieren muerta o presa"
Basada en la información certera que tenía, aceleró los actos y pronunciamientos. Habló el sábado en Corrientes para apoyar al intendente capitalino Martín Ascúa como candidato a gobernador para las próximas elecciones del 31 de agosto. "Me quieren muerta o presa", dijo. El lunes encabezó un acto en la sede del Consejo Nacional del PJ por los 69 años del levantamiento de los generales Juan José Valle y Raúl Tanco contra la Revolución Libertadora, que este año cumplió 70.
"Soy una fusilada que vive", lanzó y comenzó a construir la nueva narrativa que puso a prueba este martes después de las 17.30, cuando salió de la sede partidaria y ofreció un discurso improvisado. Será recordado como el último que ofreció antes de que se ejecute la pena.
Aunque será una detención domiciliaria, será trasladada al Cuerpo Médico Forense para la revisión médica que indica la ley y podría pasar algunas horas, o días, en una alcaidía de la Policía Federal.
La imagen de Cristina presa asoma inevitable para las próximas horas y es el punto de fuga para un peronismo que comenzará a reordenarse con la velocidad impuesta por la Corte, la última palabra procesal que definió el inicio de un proceso de proscripción electoral con destino incierto, porque de ahora en adelante Cristina será mucho más gravitante que antes.
El sábado en Corrientes hizo campaña por un candidato del peronismo. Lo hizo antes de la condena. Ahora lo hará mucho más, utilizando todos los recursos comunicacionales disponibles para llegar desde su detención domiciliaria.
"Ahora me voy a mi casa. Nosotros no nos profugamos, eso hace la derecha mafiosa. Los peronistas estamos acá y ponemos el cuerpo", dijo desde la calle Matheu 190. Todavía queda que se resuelva la ejecución de la condena, su traslado posible a una celda de la calle Cavia, en el barrio porteño de Palermo, el pedido de detención domiciliaria y la respuesta que adoptará el Tribuna Oral Federal 4.
Fue detenida como titular del PJ, jefa de la oposición y gran electora. No podrá ser candidata, pero seguirá manteniendo la conducción del partido, con un poder que apuntará a reforzar a los candidatos que ella decida empoderar. No tuvo ningun gesto hacia el gobernador bonaerense Axel Kicillof, en otro anticipo de lo que vendrá, porque la interna no aflojará. Cualquier dirigente del peronismo que se anime a confrontar ahora con la expresidenta deberá pensarlo dos veces, porque puede quedar expuesto al castigo que vendrá del domicilio de Cristina.
El devenir del peronismo
Ahora todo el peronismo deberá reorganizarse para definir las candidaturas sin poder poner a Cristina en ninguna boleta, pero con una omnipresencia de la expresidenta que promete proyectarse con fuerza en la medida que las consecuencias del ajuste se incrementen. La primera escala de esa nueva tensión se vivirá en el armado de las listas para el 7 de septiembre. No le será fácil a Kicillof disputarle la lapicera a Cristina y hay que ver hasta donde le puede doler la unidad de ahora en adelante, con un peronismo que se unificará detrás de la figura de la expresidenta.
El único atenuante que tiene el gobernador es que estuvo presente en el último acto del lunes y en la reunión de este martes. También que retomó la negociación electoral con la expresidenta la semana pasada por las listas bonaerenses, pero la Cristina que comenzó hoy, proscripta, es muy distinta a la que la semana pasada retomó los contactos.
"Saben que somos lo únicos que podemos construir una alternativa cuando esto se desplome. Esto no tiene final feliz, el poder económico lo sabe y cuando este monigote se caiga, como el otro monigote del norte, estas cosas finalmente estallan ¿Cuánto puede durar el endeudamiento serial despiadado que están haciendo?" se preguntó Cristina.
Sin embargo, cuando empezaron a chiflar a Javier Milei, por la alusión de "monigote", ella le advirtió a la militancia que estaba escuchando: "Está porque lo votaron", les dijo, en una clara alusión a la necesidad que seguirá insistiendo sobre los errores cometidos del panperonismo durante la presidencia de Alberto Fernández y la victoria electoral de Milei.
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