La menor se encuentra internada en estado crítico. La policía tiene una fuerte sospecha que indicaría que nada fue improvisado.
La investigación por el ataque a tiros que dejó a una nena de 11 años al borde de la muerte se encamina hacia una hipótesis central: una interna narco que nació dentro de una cárcel y se proyectó con violencia hacia afuera. Lo que empezó como amenazas digitales terminó en una balacera con consecuencias devastadoras.
El caso expone un entramado complejo, con presos que conservan poder de decisión desde el encierro, vínculos familiares atravesados por causas judiciales y una escalada de violencia que no encontró freno a tiempo.
Para los investigadores, nada de lo ocurrido fue improvisado. Durante semanas, la familia de Marcelo Agüero Declaux, conocido como “Tapón” y detenido en el penal de Almafuerte, en Mendoza, recibió mensajes intimidatorios que anticipaban un desenlace violento.
Las advertencias llegaron a través de un perfil falso en redes sociales y estaban dirigidas a su hermana, Yamila Agüero, quien también enfrenta una causa federal por narcotráfico. El contenido de esos mensajes no dejaba lugar a dudas: había una amenaza directa contra sus hijos y su entorno más cercano.
Las frases eran explícitas. Advertían sobre represalias, hablaban de tiempos que se agotaban y responsabilizaban directamente a “Tapón” por lo que pudiera pasar. Con el paso de los días, esas palabras dejaron de ser advertencias y se transformaron en hechos concretos.
Dos ataques en una semana
El primer episodio ocurrió el domingo 15 de marzo. La vivienda de Yamila Agüero, ubicada en la calle Renato Della Santa, fue atacada a tiros. La balacera no dejó heridos, pero funcionó como una señal clara: el conflicto había escalado.
Seis días después, la situación dio un giro mucho más grave. Un nuevo ataque armado tuvo como objetivo otra casa vinculada a la familia, en el barrio Los Cerrillos. Esta vez, la amenaza se convirtió en tragedia.
En el interior de la vivienda se encontraba la hija de Agüero Declaux. La nena, de 11 años, recibió tres disparos y quedó en estado crítico. Desde entonces, permanece internada y lucha por su vida.
Para los investigadores, ambos hechos forman parte de una misma secuencia. No se trató de episodios aislados, sino de una escalada planificada de violencia, con un mensaje que buscaba intimidar y castigar.
Una guerra narco que se gestó en la cárcel
El eje de la causa apunta a un conflicto vinculado al narcotráfico que se habría originado dentro del penal de Cacheuta. Allí se investiga una estructura organizada que operaba con participación de internos y, según la causa, también con la complicidad de un agente penitenciario.
En ese entramado aparecen varios nombres. Entre ellos, el de Pedro Esteban Morales Anisco, alias “Piter”, identificado como un interno con influencia dentro del módulo 4.1 del penal de Almafuerte. Para la Justicia, se trata de una figura con capacidad para ordenar acciones tanto dentro como fuera de la cárcel.
La hipótesis sostiene que el ataque estaría vinculado a una disputa interna. Agüero Declaux se habría negado a asumir responsabilidades en una causa narco, lo que habría desencadenado una represalia.
El conflicto no quedó limitado al ámbito carcelario. Por el contrario, se trasladó a los barrios de Mendoza y alcanzó a personas ajenas a la disputa directa. El expediente también incluye a Yamila Agüero y a otros internos, además de un penitenciario acusado de facilitar el ingreso de drogas. Ese dato refuerza la idea de una organización que operaba con cierta estructura y coordinación.
Te puede interesar...










