Condenan por abuso sexual a un pastor evangélico, hijo de un obispo que cometió el mismo delito
La Corte Suprema ratificó la pena de 14 años de prisión para Samuel Figueroa, que había sido anulada en Chubut. A su padre lo condenaron pero nunca fue preso.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó una sentencia de nulidad y confirmó la condena de 14 años de prisión para Samuel José Figueroa, un pastor evangélico de El Maitén, provincia de Chubut, quien fue hallado culpable de abuso sexual con acceso carnal contra la hija de su pareja.
Según se estableció en el juicio, Figueroa abusó de la menor durante siete años, entre 2000 y 2007, desde que la víctima tenía 8 años hasta los 15.
El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Chubut había anulado la condena haciendo lugar a una presentación del imputado cuyo argumento era que el juicio se había extendido por un plazo mayor al establecido por la ley.
Para rechazar esa argumentación, la Corte tuvo en cuenta que el proceso judicial se llevó adelante durante el aislamiento por la pandemia de Covid-19, lo que provocó dilaciones fuera de lo normal, y consideró además que un delito aberrante como el que se estaba juzgando no podía quedar impune por un tecnicismo como el que postulaba la defensa.
El fallo de los ministros Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti y Carlos Rosencrantz expresó que los plazos procesales no pueden estar por encima de la protección a las víctimas de violencia sexual ni del sentido común frente a una emergencia sanitaria inédita.
Figueroa tiene detrás una historia familiar relacionada con los abusos. En 2015, su padre, José Lucino Figueroa, exobispo evangélico, fue condenado a tres años de prisión en suspenso por abuso agravado contra tres chicos de entre 13 y 14 años de edad que concurrían a su templo en San Carlos de Bariloche.
Siete años de abuso sexual
En el juicio contra Figueroa se estableció que los abusos, que incluyeron tocamientos, besos y acceso carnal, se iniciaron cuando la hija de su pareja tenía 8 años y se extendieron sistemáticamente hasta poco antes de que cumpliera los 15.
Para garantizar el secreto, el pastor amenazaba a la niña diciéndole que, si revelaba lo que ocurría, su madre no podría soportarlo y se iba a suicidar.
Trece años después de los hechos, en marzo de 2020 Figueroa fue declarado culpable en los tribunales de Esquel. Unos días después, el país se cerró por el Covid-19, sin que se hubiera llegado a fijar la condena.
Entre el aislamiento, el mal clima de la cordillera, las restricciones de circulación y los cortes de luz en la Comarca Andina, la audiencia de cesura que impuso los 14 años de prisión se pudo concretar recién en agosto de 2020.
Cuando la apelación del fallo llegó al STJ de Chubut, los jueces Mario Vivas, Alejandro Panizzi y Alejandro Franco emitieron un escandaloso fallo que anuló todo el proceso porque se había excedido el plazo máximo de 10 días entre el veredicto y el dictado de condena.
El procurador general de Chubut, Jorge Miquelarena, llevó entonces el caso hasta la Corte Suprema, que declaró la nulidad de lo actuado por el STJ.
El caso del padre
Los hechos por los que fue condenado el padre del pastor, José Lucino Figueroa, ocurrieron casi simultáneamente con los abusos de su hijo, entre 2006 y 2008, en la Iglesia Unión Pentecostal de Bariloche.
En el juicio se dio por probado que les tocó los genitales a sus víctimas adolescentes e intentó besarlos en la boca, incluyendo un caso en el que quiso sobornar a la madre del menor para evitar que denunciara el hecho.
La primera denuncia penal se radicó en mayo de 2013, tras las cual se presentaron otras siete, de las cuales finalmente tres se comprobaron. El pastor José Lucino Figueroa fue condenado finalmente el 14 de agosto de 2015 a la pena de tres años de prisión condicional e inhabilitación especial de 10 años para desarrollar la actividad religiosa.
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