Perpetua para el Chacal por el crimen del odontólogo

El tribunal consideró que tiene "desprecio por la vida humana".

Cipolletti
Con las manos entrelazadas y las piernas bien juntas, la viuda del odontólogo Héctor Carlos Parlanti, María Paula Rossarolli, escuchó el único veredicto que se merecía el asesino de su esposo: prisión perpetua.

Después, le ganó la emoción y se cubrió el rostro con las manos. Su abogado, Diego Vázquez, se apresuró para abrazarla y contenerla. De esta forma, quedó cerrado un largo proceso judicial que se inició en la fatídica madrugada del 7 de enero de 2012, cuando José Antonio Zapata colocó varias planchuelas de miguelitos en la ruta hacia el lago Pellegrini con la intención de asaltar a los automovilistas que cruzaban por el lugar.

El destino quiso que Parlanti se transformara en la víctima del Chacal de las Rutas, que protagonizó hechos similares en la Ruta Nacional 151 y en la Ruta 6, en Roca.

Con esos antecedentes y penas de prisión unificadas en 35 años (y con una que aún no está firme), llegó a la sala de audiencias de esta ciudad. Debido a su peligrosidad y a su experiencia en fugas, se dispuso un cordón de seguridad de seis policías.

Con la vista fija en el camarista Álvaro Meynet, Zapata siguió imperturbable la lectura de la sentencia y cuando confirmaron la pena máxima, apenas se rascó un poco el ojo derecho.

Su confesión durante el juicio oral y las varias pruebas en su contra determinaron que la Cámara Primera declarara su autoría por el delito de homicidio criminis causa. No se tuvo en cuenta la excusa de Zapata sobre un disparo accidental.

Los jueces consideraron que la víctima fue obligada a bajarse de su vehículo y a unos diez metros, ultimada a sangre fría. "El disparo accidental no se puede considerar", indicó Meynet.

El tribunal fue enfático en el "desprecio a la vida humana" de Zapata y por ese motivo no dudó en dictarle la prisión perpetua.

Por el contrario, los camaristas resolvieron absolver al sobrino de Zapata, no sólo porque en su declaración afirmó su inocencia, sino por la ausencia de pruebas que lo ubiquen en el lugar de los hechos. Críticos con la parte acusadora, los jueces remarcaron que advirtieron "una orfandad de pruebas" y que se montan "en su participación en otros hechos".


Violaciones y muerte
Los salvajes ataques de Zapata

Zapata cumplió una pena por robo y violación -compartió celda con su padre, preso por violar a una familiar discapacitada- y salió en libertad en 2011.

Apenas quedó libre, comenzó un raid salvaje. El 2 de diciembre de 2011 sorprendió a una pareja en Neuquén, en la zona del Tercer Puente, y abusó de la chica delante de su novio, hecho por el que fue condenado tiempo más tarde a 18 años por la Justicia neuquina. El 7 de enero de 2012 asesinó a Parlanti.

Una semana después, y de la misma manera que detuvo al odontólogo, atacó antes de llegar a Roca a una pareja cordobesa que iba de luna de miel. Esa vez, con apoyo de su sobrino, maniató al hombre y, entre ambos, violaron durante cuatro horas a la mujer (por este hecho lo condenaron a 20 años).

El 20 de febrero de 2012 le disparó en el pecho a un hombre en la Ruta 151, que sobrevivió milagrosamente. Y recibió una pena de 10 años, pero aún no está firme.

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