Icono de Alerta

Hoy para comprar o salidas recreativas: documentos terminados en impar

LMNeuquen coronavirus

"Ramona se fue luchando, sin agua ni casa digna"

Clara Gagliardino, quien habló con LMN, se encargó de la relocalización del hogar de la referente barrial que falleció el domingo por COVID-19 en Buenos Aires.

Por Alvaro Nanton - nantona@lmneuquen.com.ar

“Sabía que cuando me tocaba ir a la casa de Ramona íbamos a estar una o dos horas hablando, porque era una persona que le encantaba dialogar”, recuerda con gracia Clara Gagliardino, psicóloga social que se encargó de la relocalización de la Manzana 35 de la Villa 31, y apuntó a Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno Porteño, como responsable por la muerte de la referente de la agrupación Garganta Poderosa: “El Gobierno de la Ciudad estiró tanto los tiempos, que la terminó asesinando”.

Te puede interesar...

La joven, de 27 años, comenzó a trabajar en agosto del 2018 en la Secretaría de Integración Social y Urbana, y se encargó desde el primer momento de reubicar el sector donde vivía Ramona Medina, quien este domingo murió a causa del coronavirus. Ese proceso había sido parte de la urbanización de las villas en la Ciudad de Buenos Aires, que consistía en que el Estado financiaba a las familias, para la compra de un departamento y lo cobraba en un plazo de 30 años.

“El caso de Ramona siempre fue particular. Primero por ella, porque era una persona con la que era muy fácil conectar, le encantaba hablar y contarte lo que pasaba en todo el barrio. Y segundo, por su constitución familiar: vivía con sus dos hijas, una con Síndrome de Aicardi y Síndrome de West, y otra que también es diabética, como ella; su marido; y dos sobrinos. Uno de ellos sufre del corazón”, describió Clara y explicó: “El primer problema fue que ella quería pagar y vivir en una casa sin sus dos sobrinos mayores de edad, algo que para el Gobierno de la Ciudad estaba contemplado, pero costó que lo aprobaran”.

Ramona.png

La psicóloga social aclara que “los vecinos van a pagar sus casas y tienen que aceptar y elegir el hogar que cumpla con los intereses y sus necesidades”, algo que parece que en el caso de Ramona le “llevó un año y medio, y su vida”: “Las cuatro propuestas que le hicieron desde el Gobierno de la Ciudad no cumplían con sus requisitos. Una de sus hija estaba en silla de ruedas y le estaban dando un primer o segundo piso, y eso es muy complicado porque, ¿cómo iba a subir todos los días las escaleras con la nena?”.

Con esta problemática básica para la vida de Ramona, Clara describe que “le pidieron decenas de informes de ese caso en puntal” y expone con impotencia: “Una vez enviamos uno con detalle médico y pidiendo que esta familia necesitaba una casa en planta baja, con tres habitaciones: una matrimonial y una para cada hija, porque una de ellas necesitaba espacio para sus equipos de salud. Y nos dimos cuenta que cuando el informe llegó arriba, lo modificaron en el camino. No sé quién ni por qué, pero pusieron que solo necesitaban dos habitaciones. Raro”.

010.png

“Realmente me di cuenta del cinismo del Gobierno de la Ciudad cuando tuve que reemplazar a mi jefa en una reunión de la urbanización de la Villa 31. Querían vaciar todas las viviendas del bajo de la autopista y dejar una sola para que se recuerde el trabajo de la Ciudad”, describió y provocó: “Ahí me metí y pregunté: ´cómo un museo de la pobreza, ¿no?´".

Si bien la intención de la urbanización de estos barrios estuvo presente en el Gobierno local, Clara está convencida de que “el problema son los tiempos”: “A Ramona la llenaron con promesas y no le dieron lo que ella necesitaba hace tiempo: la posibilidad de un hogar digno”.

Bajo esta lógica, la psicóloga social no tiene ninguna duda de quién fue la responsable de la muerte de esta madre y referente de La Poderosa: “La mató el Gobierno de la Ciudad cuando le negó el agua, cuando no la escucharon, cuando dijeron que estaban mandando camiones cisternas, que estaba todo bien, que los servicios básico estaban asegurados, y mintieron y la mataron”.

Villa0102.png

Fuera de su rol como empleada desde el 1° de marzo de este año, ya que cambió de trabajo, Clara sigue en contacto directo con el entorno de Ramona y explicó: “El último lunes que ella estuvo con vida (11 de mayo) le hicieron firmar un compromiso de mudanza. Estaba contenta porque al final le habían propuesto una departamento acorde a sus necesidades”.

“Ramona siempre nos decía que ella 'iba a ir hasta el final. Que la vida se le iba a ir en esto´, y así fue”, contó la joven y detalló: “La vida se le fue sin agua, sin vivienda, sin relocalización y se marchó con cientos de promesas que le hicieron”.

Ramona Medina, de 42 años, había denunciado que en su barrio las casas no tenían agua, ni si quiera para lavarse las manos y que el virus estaba cerca. El 14 de mayo quedó internada con los problemas de salud generados por el COVID-19 y el 17 murió.

“La voz de Ramona no se calle más”, concluye Clara, quien vivió desde cerca su lucha por una vida digna, que “cuando parecía que el derecho a una casa digna estaba cerca, la misma desidia del Gobierno la mató”.

LEÉ MÁS

Gobierno repatriará a niños varados tras la muerte de su padre

Marcha atrás: Córdoba vuelve a la cuarentena estricta

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

0% Me interesa
0% Me gusta
0% Me da igual
0% Me aburre
0% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario