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River y los cambios de Marcelo Gallardo en la plantilla

El jugador de River, Santiago Sosa, pudiera ser considerado como la última transformación de Gallardo, pues lo enseñó a jugar de interior por la derecha.

Marcelo Gallardo siempre lo ha dicho: tiene debilidad por los jugadores creativos, los que hacen lo más difícil en el fútbol, los que se parecen un poco a él. Pero los que más lo cautivan como entrenador son los inteligentes, los que son esponjas, receptivos, con ganas de aprender, que aceptan retos para sumar distintos roles a sus hojas de vida. Por eso su alegría el martes pasado: el Muñeco de River ve en Santiago Sosa a uno de esos futbolistas con la mente abierta y las condiciones para adaptarse a una nueva función, la de interior por derecha. La nueva posición del pibe, que Marcelo Gallardo había empezado a ensayar en los amistosos de River con Casla y Newells, es una de las que escaseaban en el plantel desde la ida de Palacios: faltaban mediocampistas mixtos, al punto de que Marcelo Gallardo debió reemplazar al tucumano primero con una línea de tres/cinco atrás y luego con una de tres adelante.

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Santiago Sosa, jugador de River.

Santiago Sosa, jugador de River.

El 4-1-3-2 de River, no volvió desde que Exe viajó a Alemania: aunque es el propio Marcelo Gallardo, el que suele decir que no hay dos jugadores iguales y que es el equipo el que debe reemplazar las bajas, también es cierto que en este caso no tenía otros jugadores para cumplir el papel que tenía Pala para recuperar cerca de Enzo, soltarse para conectar con los delanteros y pisar el área por sorpresa. Sosa hizo todo eso contra Liga tras reemplazar a Nacho Fernández y así el pibe de 21 es la última transformación de Marcelo Gallardo. En River siempre fue volante central clásico y hasta jugó de zaguero: hoy arrancó otra etapa de su corta carrera como interior gracias a su vocación por ser más completo y, sobre todo, a una preparación física superadora en la cuarentena que le dio la verticalidad que le faltaba para cumplir este nuevo rol.

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Gonzalo Montiel.

Gonzalo Montiel.

Pero antes de la de Santiago Sosa, Gallardo propició otras metamorfosis en River. Empezando por la del mismo Palacios: el tucumano recién se ganó su lugar en el equipo cuando logró incorporar marca y disciplina táctica a un juego que era bastante más creativo. Algo similar, aún con distintas características, es lo que MG hizo con De La Cruz (antes mediapunta, hoy interior y máximo recuperador de pelotas del equipo) y lo que aún intenta con Carrascal.

Ahora, el caso más emblemático de todos en cuanto a transformaciones en River es, sin dudas, el de Gonzalo Montiel: de marcador central sin tanta estatura (1,75 metro), el Muñeco primero lo hizo su bombero para cubrir urgencias en cualquier lugar de la defensa y luego de su debut internacional en el 8-0 a Wilstermann su carrera dio un vuelco. Aquella noche Cachete fue stopper por derecha pero casi un lateral, se mostró con muchísima decisión para pasar al ataque y desde entonces para MG fue cuatro. Y lo fue puliendo tanto (sobre todo en la terminación de las jugadas, lo que más le costaba) que hoy es un lateral de Selección. En su momento Gallardo hizo algo parecido con Emanuel Mammana: central de toda la vida, jugó como lateral derecho más de una vez aunque eso no terminó implicando una transformación completa. De igual manera que Rojas o Paulo Díaz también pueden ser marcadores de punta, aunque ya venían con ese bagaje.

En la defensa de River, Marcelo Gallardo, hizo otros experimentos que no llegaron a metamorfosis: Ponzio, Rossi, Zuculini, Arzura, Domingo y el propio Sosa ocuparon lugares en defensa por cuestiones coyunturales, así como Mayada y Moreira algunas veces pasaron al lateral izquierdo o Casco al derecho. ¿Otro movimiento que hizo mella en el ciclo? El Pity Martínez a la derecha en 2017 (en un partido contra Lanús en el que bailó a Maxi Velázquez). O Carlos Sánchez, que llegó a jugar algunos partidos de 10.

Otra de las grandes transformaciones fue la de Enzo Pérez: el mendocino, siempre un volante mixto, ya conocía la posición de 5 de su paso por Valencia pero no se sentía a gusto allí hasta que con Marcelo Gallardo se terminó de convencer. ¿Más casos? Los de Driussi y Julián Álvarez son similares: de entrada el deté los usó para volantear por las bandas (algo que alguna vez también hizo con Pratto, Mora y Auzqui) y una vez que incorporaron esa función los soltó en el hábitat natural de ataque y se destaparon como goleadores.

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