Se cumplen 10 años del asesinato de González, símbolo del libre acceso a ríos y lagos

El joven recibió un disparo cuando pescaba en la desembocadura del río Quilquihue, en San Martín de los Andes.

La desembocadura del río Quilquihue, en el lago Lolog, en Neuquén, es un paraíso, pero es tristemente recordado por un asesinato del que hoy se cumplen 10 años. El crimen de Cristian González es un símbolo de la privatización del acceso a las costas de lagos, lagunas y ríos, que el nuevo Código Civil y Comercial afianzó, al ampliar los derechos de los propietarios.

Aquel 30 de agosto de 2006, Cristian había ido a pescar con tres amigos. Tenía 31 años, dos hijos y un bebe por nacer. Horacio Calderón, el asesino, trabajaba como guardia en Cabañas Andina, propiedad de la familia Schoroh. Al grito de "el río es privado", le empezó a disparar al grupo de pescadores. Cuando Cristian le fue a pedir explicaciones recibió un tiro en el cuello que le costó la vida.

Calderón fue condenado a 12 años de prisión y desde hace más de un año se pasea en libertad por San Martín de los Andes, mientras que Gaspar Schoroh -el dueño del rifle- recibió una pena de dos años y medio de cárcel, aunque purgó su sanción en libertad y pagó con una fuerte condena social. El complejo de cabañas cayó en la agonía, pero con el tiempo se convirtió en un barrio privado.

Para recordar a Cristian se hicieron una gran cantidad de actividades durante el fin de semana, incluida una marcha por San Martín de los Andes. Y hoy habrá actividades en la escuela a la que asisten sus hijas más chicas, en un colegio del paraje Lolog y en otra institución nocturna de la zona.

"En estos 10 años cambiaron muchas cosas. Logramos instalar el debate del libre acceso a las costas y creamos la asociación para que no olviden a Cristian y que lo que le pasó no vuelva a ocurrir. Y lo logramos", reflexionó su padre, Ángel González, en una entrevista con Infobae.

Hubo otro logro que Ángel celebra. Por iniciativa de la senadora Magdalena Odarda, el Congreso nombró al 30 de agosto como el Día Nacional del Libre Acceso y Circulación a las Costas de los Ríos, Lagos y Arroyos.

En la otra vereda, hubo un gran retroceso. El camino de sirga es una franja sobre la costa que los propietarios deben dejar sin edificar. Originalmente se había creado pensando en la navegación -para que los animales puedan arrastrar las embarcaciones-, pero la jurisprudencia, la doctrina y varias legislaciones provinciales fueron extendiendo los derechos de la ciudadanía en general sobre la misma, incluyendo la recreación y la pesca. Sin embargo, la nueva redacción del Código Civil y Comercial lo redujo de 35 a 15 metros y le quitó su carácter de camino público.

En los pasillos legislativos siempre se dijo que hubo muchos intereses inmobiliarios y de algún miembro de la comisión redactora del código que presionaron para forzar el cambio. Se calcula que la modificación se entregó a manos privadas el 9% de la provincia de Tucumán o el 6% del territorio de Misiones. Fue una de las mayores privatizaciones de tierras de la historia.

Con los cambios del Código Civil y Comercial se entregó a manos privadas el 6% de la provincia de Tucumán o el 6% del territorio de Misiones.

Hay varios proyectos que buscan restituir el camino de sirga a los 35 metros y ampliar los derechos de la ciudadanía. Uno de ellos es de Odarda y tiene media sanción en el Senado, donde el propio Frente para la Victoria reconoció que el cambio fue un error y aceptó volver a la redacción original del viejo Código Civil.

Sin embargo, en la cámara baja el PRO lo está frenando. El proyecto está en la Comisión de Legislación General, que preside el diputado Daniel Lipovetsky. "Sus asesores dicen que hay que modificar el artículo, pero no volver a la redacción original. Proponen que el camino de sirga no sea público, sino privado, con restricciones al uso", explicó a este medio una fuente que siguió de cerca las negociaciones. El cambio no sólo derribaría el espíritu de la protección, sino que haría que el proyecto vuelva al Senado, que hoy tiene otra composición.

Odarda se quejó por el retardo. "No entendemos la dilación a la que lo somete la comisión. Hubo varias reuniones de la comisión y sistemáticamente no se ha incorporado. Lo que pretendemos es que se someta a votación para que pueda terminar el trámite, porque parecería que el objetivo de la demora es que se caiga", lamentó.. Y cerró: "Cada minuto que pasa sin la media sanción es un minuto en el que se sigue edificando en las orillas".

Fuente: Infobae

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