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TANGUERO POPULAR

Ricardo "Chiqui" Pereyra, una de las grandes voces del tango, llegará hoy al Cine Teatro Español. El cantante rionegrino aseguró que “pelea” para que el género vuelva a la pantalla chica, y se quejó de la exitosa banda Bajofondo: “Eso no es tango”, dijo.

Neuquén > Para Ricardo “Chiqui” Pereyra, hay algo que el tango comparte con otras músicas del mundo -y entre ellas menciona a la música clásica- que lo hace universal. Es, gracias a esas coincidencias, que una obra puede ser versionada una y mil veces, permanecer por años en el repertorio de un intérprete, y no tratarse de una simple repetición, sino más bien de un clásico.
Con más de 35 años de trayectoria, el cantor rionegrino llegará hoy al Cine Teatro Español, en un concierto solidario, acompañado de cuatro músicos y esos tangos “con los que me he formado en Río Negro, Neuquén y después, cuando llegué a ‘Grandes Valores del tango’ en 1978”, adelantó.
Pereyra, una de las voces indiscutidas del género, argumentó que se trata de obras que elige porque le gustan, pero sobre todo porque son acordes a la coloratura y la tonalidad de su voz.
“La última”, “Siga el corso”, “Cambalache”, “Malevaje”, “Mano a mano” o “Qué me van a hablar de amor” son algunas de las piezas que interpreta, muchas de ellas incluidas en “Una vida de tango”, el CD que en abril del 2010 editó Sony Music con sus grandes éxitos.
 
Nostalgias
Si hay una palabra autorizada a la hora de hablar del tango, esa es la Chiqui Pereyra, un artista que durante 15 años, formó parte del “seleccionado” de voces del recordado ciclo conducido por Silvio Soldán en Canal 9; pasó también por “La botica del ángel”; y representó al país en los escenarios más importantes del mundo.
En estos años de experiencia el cantor pudo comprobar que la esencia universal del tango radica, entre otras cosas, en su poesía: “Tiene historias que, aunque hayan sido escritas en el siglo pasado, siguen siendo actuales”, expresó; y enumeró: “Cuestiones del amor, la desesperación por la pérdida del otro, el recuerdo del barrio o el paisaje; que existió siempre, lo que ocurre es que, hoy, las canciones tienen tanto estribillo que la poesía no es tan profunda y tal vez tan directa como la del tango”.
Pereyra que se instaló en Buenos Aires a los 27 años, coincide en que la nostalgia es un componente más de la conocida como música ciudadana, un aspecto que está presente tanto en la lírica como en música. Dice que para la gente del género es casi un mérito acordarse de fechas, cantantes, orquestas o de donde tocó por primera vez: “Si fue en un baile, en el club, en el sur de Buenos Aires, o en los arrabales”, y admite que a veces siente nostalgia de su lugar de origen, ese valle donde pasó tantos momentos felices, el mismo que lo vio nacer como cantor.
 
Expansión

A pesar de haber abrazado primero el folclore, desde que descubrió que podía cantar tangos, y que su voz no era como la de cualquiera -muchos lo emparentan con Julio Sosa-, Chiqui se quedó en ese universo pintado de arrabales para siempre. Y a medida que fue desarrollando su carrera fue viendo también cómo el tango dejaba de ser esa expresión eminentemente porteña, para ampliar su territorio de influencia, incluso fuera de los propios límites del país: al parecer la nostalgia se siente igual en todos lados.
“Sí tiene un lugar de origen, con un riachuelo, un puerto y aquellos que llegaban de otros países a buscar un futuro. Los conventillos y tantas palabras que fueron naciendo de esa mezcla… toda esa gente ayudó a que se formara el tango. Pero con el tiempo ha ido tomando otra forma. Antes no había tanguerías, ni milongas en el interior del país, hasta que en el '82 se produce el fenómeno del tango argentino que sale a recorrer el mundo. Aquí, el tango ha tomado espacios como Comodoro Rivadavia o Río Gallegos; en Formosa hay tanguerías, lugares donde uno pensaba que nunca iba a llegar. Es increíble llegar a Berlín y encontrarte con que hay 20 tanguerías, en Londres 23, en Chile creo que 18 o 20 también, y eso era impensado”, contó.
Convencido de que su función como cantor es transmitir, Pereyra explica que es necesario involucrarse con la obra, conocer de qué hablaban Francisco García Jiménez cuando escribió “Siga el corso”, uno de sus tangos predilectos, o Catulo Castillo en “La última curda”: “Sería muy tonto cantarlo y pensar que uno está hablando solamente de un tango de borrachos, porque eso lo han hecho aquellos que quieren disminuir el valor del tango”.

OÍDOS SORDOS

La carrera profesional de Chiqui Pereyra comenzó en el mismo momento que pisó los estudios de Canal 9 para concursar en “Grandes valores del tango”, un ciclo musical muy respetado, conducido por Silvio Soldán, que reunía a las mejores voces y músicos del tango, tanto consagrados como emergentes. Para el cantor, su llegada a la TV fue muy importante. A partir de entonces comenzaron los contratos, las giras y las grabaciones. Por eso, y teniendo en cuenta el propio camino recorrido, el roquense pelea desde hace tiempo para que vuelva a existir un espacio para el tango en la pantalla chica.
“Hasta que no haya programas de tango en la televisión donde la gente pueda conocer a los nuevos intérpretes, ya sea cantantes tanto hombres como mujeres, orquestas, bailarines, poetas, la difusión no va a mejorar. La gente piensa que no se escribe más tango, y los que lo hacen se cansaron de estar en el anonimato. Esa es una tarea para el canal estatal, que siempre se ha negado a hacerlo y ha hecho oídos sordos”, expresó el cantor, que incluso dijo tener un proyecto para hacer un ciclo de tango federal, al tiempo que reflexionó: "Todos somos los culpables y a la vez los hacedores de que el tango pueda tener pantalla".

Eso no es tango

Cultor de la línea “más tradicional” del tango, a la hora de referirse a grupos como Bajofondo o Proyectango, Pereyra dice tenerles respeto, pero no gusta de sus propuestas. “¿Será porque mi curiosidad no quiere ir más allá?”, se pregunta en busca de una justificación, pero enseguida encuentra argumentos para sostener su parecer:
“He escuchado otros grupos en el exterior que de pronto no hacen tango, porque ni siquiera es Piazzolla lo que hacen, sino que mezclan mucho con rock, jazz, toda música exquisita y muy buena, pero que evidentemente, cuando uno la escucha, no es el tango con su marcado dos por cuatro. Hay una música que ya tiene un formato y que creo que es la más genuina. El día que la gente salga y silbe por las calles algún tema de Bajofondo o Proyectando, que son los más conocidos, ese día nos vamos a dar cuenta de que el tango está cambiando. Ahora, si no entra en el grueso de la gente, significa que es para una elite, y el tango es una cosa popular”.

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