"Tenemos suerte de que nuestro rango se amplió"

Juan Carlos Baglietto. Un clásico. El cantante rosarino y Lito Vitale llegan a Casino Magic con "Canciones inoxidables", espectáculo que reúne obras que aún siguen vigentes y en la memoria.

Analía Castro

castroa@amneuquen.com.ar

Una vez más, Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale llegan a la ciudad de Neuquén con un manojo de “Canciones Inoxidables”. El dúo se presentará con su espectáculo mañana y el sábado a partir de las 21 en el escenario de Casino Magic. Previo a su desembarco a la Patagonia, Baglietto dejó algunas impresiones de la química que se genera en escena junto a su gran amigo y colega.

“Hoy empieza un proyecto que nuclea un grupo de canciones históricas y otras nuevas. En los últimos años hemos tocado con una pequeña orquesta y ahora se dio la oportunidad de volver los dos solos, y descubrimos que pasaban cosas que no suceden cuando estamos rodeados con otros músicos. Nos pareció que estaba bueno mostrar la química que tenemos”, explicó el creador de “La vida es una moneda”, mientras caminaba por las calles de Tres Arroyos, ciudad donde comenzó la gira que incluirá 30 shows en diferentes puntos del país.

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Somos conscientes y muy agradecidos de lo que el público nos da y lo que nos permite. Si no, no tendría sentido”.

¿Cómo los encuentra esta nueva propuesta?

Nosotros nos conocemos mucho, más allá del escenario. Somos amigos hace más de 40 años y eso se respira. Y no competimos. Los dos nos ponemos al servicio de lo que queremos hacer, ninguno de los dos pretende prevalecer sobre el otro. En mi función de cantante he tenido la oportunidad de ser acompañado por muchos músicos eruditos y, en general, se resisten a los cantantes, nos hacen zancadillas. Pero con Vitale, que tiene una capacidad y un talento sobresaliente, me siento muy bien acompañado. Acá hay un trabajo en conjunto que es notorio.

¿Cómo explicarías la vigencia y la fidelidad del público?

Proponemos un hecho musical en el cual involucramos a la gente. Creo que los proyectos que armamos están en sintonía con lo que necesitan y además los disfrutamos mucho. Creemos en esa energía que logramos transmitir y ellos nos devuelven en cariño, aplausos y básicamente respeto. Somos conscientes y muy agradecidos de lo que el público nos da y lo que nos permite. Si no tuviéramos eco en la gente, probablemente por mejor que fuera lo que proponemos, no tendría sentido. Además asistimos a un fenómeno que es maravilloso porque nuestro público no se compone solamente de gente de nuestra edad. Tenemos la suerte de que nuestro rango se haya ampliado y que nos vengan a ver padres con sus hijos, o incluso con sus nietos. Para nosotros es una bendición servir como nexo o tema de conversación entre distintas generaciones. Estoy feliz de salir a la ruta con Vitale y seguir haciéndolo después de tanto tiempo.

Recorrés mucho el país y estás en constante contacto con el público, ¿qué observás en ese ida y vuelta?

No vivo en el escenario y transito los mismo lugares que nuestro público y es un motivo más para estar agradecidos de que nos elijan porque es un momento complejo. Tienen que elegir qué hacer porque no tienen posibilidades de hacer todo lo que quisieran. Con lo cual es un motivo más para estar agradecido. En alguna medida nosotros seguimos dándoles algo que por lo menos momentáneamente los lleva a otro lugar.

¿Existe una especie de catarsis al ir a ver a tal o cual artista?

Creo que la conexión tiene que ver con lo emocional, más allá de las coincidencias y disidencias en las ideas. Nosotros planteamos una forma de ver las cosas que en general está en sintonía con la gente que nos va a ver, pero no hacemos un panfleto. Probablemente cualquier cosa que te saque de la realidad del día a día y emocionarse, es hacer catarsis. A cada uno le pegará o lo canalizará por un lugar distinto y según su necesidad.

¿Qué otros proyectos tenés además de esta gira?

Volvimos a juntarnos con la trova rosarina (Rubén Goldín, Silvina Garré, Jorge Fandermole, Adrián Abonizio y Fabián Gallardo) para hacer algunos shows que se fueron dando en principio porque hicimos dos actuaciones a beneficio en Rosario. A raíz de eso, nos convocó Cultura de Santa Fe para representar a la provincia en el Festival de Cosquín y eso trajo aparejado alguna repercusión, cantamos en el Teatro Colón y tenemos pendientes algunos shows puntuales.

¿Neuquén está en su planes?

No hay planeada una gira, aunque si se da la oportunidad, nos encantaría. No estamos retaceando esa posibilidad, pero también creo que este tipo de proyecto que hemos preservado durante tantos años está bueno tomarlo con el respeto que se merece y dejarlo antes de que destiña.

Tus hijos, Joaquín y Julián, están abocados también a la música, ¿cuál es tu mirada?

Tengo dos hijos más: Fermín, de 14 años, y Clarita, de 9. Los más chicos también tienen una relación con el hecho artístico. Pero Julián, además de tocar la batería conmigo en algunos proyectos, canta en un grupo que se llama Huevo con el que están grabando su tercer disco. Joaquín tiene un proyecto que se llama PUM que ya tiene su primer disco. Es cantante y guitarrista. Estoy muy orgulloso. No me meto en sus gustos musicales. A Fermín a veces lo descubro tocando “Barro, tal vez” de Spinetta, entonces digo ‘Bueno, va bien’”.

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