¿Cómo golpea a Argentina la pelea entre China y Estados Unidos?

Se largó un nuevo round del combate de dos pesos pesados por el título del mundo. ¿Cómo puede afectarnos a los que miramos desde el ring side?

Por Fernando Schpoliansky - Contador Público, Posgrado en Economía Social

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El frente externo parece no darle respiro a la Argentina. Luego de la baja de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) de la semana pasada, ayer el mundo despertó con el golpe del recrudecimiento de la guerra comercial de ese país con China. Ocurre que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que impondrá aranceles del 10 % a productos chinos valuados en 300.000 millones de dólares a partir del 1 de septiembre y la reacción de China no se hizo esperar: rápidamente contestó con una devaluación de su moneda. El yuan cayó más de 1,2% frente al dólar, que pasó a valer más de siete veces la moneda china por primera vez desde 2008 (en ese entonces como respuesta a la crisis financiera internacional), haciendo más competitivos a los productos chinos e incentivando sus exportaciones. Es decir, comprar sus productos resultará más barato.

Dos gigantes se pelean

Estados Unidos presiona a China para que cambie su política de protección de la propiedad intelectual, así como los subsidios masivos a las empresas estatales, y reducir el gran déficit comercial.

Desde el año pasado, ambos se impusieron aranceles en el comercio bilateral por varios centenares de millones de dólares, perjudicando por completo a las exportaciones agrícolas estadounidenses hacia China, y afectando seriamente a los sectores manufactureros de ambas naciones.

La depreciación del yuan viene dada por las medidas unilaterales y el proteccionismo comercial, así como por la imposición de subidas arancelarias contra China por parte de Estados Unidos.

Esto significa que los productos chinos abaratan sus precios medidos en dólares, neutralizando así el encarecimiento artificial que sufrieron las importaciones chinas por culpa de los nuevos aranceles.

La tensión comercial entre ambas potencias preocupa al mundo en general por las perspectivas de crecimiento económico global, y a mercados emergentes en particular, entre ellos Argentina, porque ante estos temores son los que más sufren la retirada de flujos de dólares hacia plazas más seguras. Muchos capitales dejan la economía argentina para resguardarse en países menos vulnerables y eso impulsa el riesgo país y la caída de la cotización de nuestros bonos en el mundo, lo que retroalimenta las tensiones cambiarias.

Nuestro país, por sus débiles condiciones económico-financieras, su alicaída actividad económica, su alta inflación y su elevado nivel de endeudamiento en dólares, resulta ser el más inestable de la región y es muy sensible a estos eventos dentro del contexto de los “Mercados Emergentes".

Con un yuan más débil, a los chinos se les encarecen sus propias importaciones. Y si los chinos le compran menos al mundo, el impacto se puede sentir inmediatamente sobre, por ejemplo, los precios de las materias primas, muchas de las cuales les vendemos desde Argentina.

Hay que tener en cuenta que Argentina necesita que los precios de las materias primas que vendemos al mundo se mantengan elevados para sostener el ingreso de dólares genuinos, que nos permitan mantener el saldo positivo en la balanza comercial.

¿Que ocurrió en Argentina?

Ayer, la moneda estadounidense abrió con una suba de 85 centavos en el Banco Nación, donde terminó operando a $46,40 tras el cierre en $45,55 del viernes pasado. Por su parte, en el segmento mayorista cerró a $45,49 y en el promedio minorista lo hizo a $46,68, el valor más alto desde el récord del 26 de abril cuando rozó los $47.

Además del salto del dólar, la inestabilidad golpeó al riesgo país que saltaba unos 50 puntos básicos y llegaba a 892, la cifra más alta desde el 11 de junio pasado. Es que la decisión de China afecta a la composición de reservas argentinas, que en un porcentaje importante están integradas por swaps en yuanes, disminuyendo también la capacidad de fuego del BCRA para intervenir en el mercado cambiario vendiendo dólares.

Un efecto similar se hizo sentir en la licitación diaria de Leliqs, donde el Banco Central debió convalidar una nueva alza en la tasa de interés hasta un promedio de 61,59% y aun así no logró renovar la totalidad de vencimientos de la fecha. De hecho, generó una emisión de $25.400 millones.

¿Qué podemos esperar en el futuro inmediato?

En términos generales, la tendencia a la baja del Yuan es una preocupación real para los países emergentes, ya que deberán debilitar su moneda para no perder competitividad. En este sentido, se espera una devaluación en las monedas de los países emergentes.

Habrá que ver como actúa el Banco Central si la tendencia mundial se vuelve turbulenta. Es de esperar que intensifique su intervención en el mercado de futuros para atenuar la volatilidad del tipo de cambio. Aunque tampoco va a oponer mucha resistencia a una devaluación del peso si observa un movimiento similar en las monedas de la región para no perder competitividad.

La apreciación del dólar hace que aumente la relación deuda/PBI ya que más del 70% del total esta en moneda extranjera. De esta forma, se esperan aumentos en el riesgo país y un círculo vicioso que seria preocupante.

Argentina necesita pensar una estrategia propia de desarrollo de sus capacidades así como proteger su sistema financiero y la economía real para hacer frente a condiciones internacionales adversas.

El riesgo de esta jugada china es que se desate una guerra de monedas, es decir que se sucedan devaluaciones continuas que afecten gravemente las economías emergentes como la nuestra.

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