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La Mañana Selección Argentina

La selección es un refugio para la gente

El panorama estaba muy complicado en el 0-2, pero la Scaloneta le regaló otra alegría a los argentinos.

Mantenerse es más difícil que llegar y esta selección, que tantas alegrías ya le dio a la gente, volvió a regalar una victoria épica. En esa capacidad de seguir sorprendiendo, incluso cuando el contexto es adverso, radica el agradecimiento del público argentino con el equipo. Con "su" equipo.

Esta vez no fue la dimensión del rival, sino la forma del triunfo la que nos cautivó y dejó al martes 7 de julio como otra fecha que será recordada, más allá de cómo termine la selección en el Mundial.

Egipto tuvo una contundencia extrema para estar 2 a 0 arriba y poner al campeón contra las cuerdas (Ibrahim a los 15' y Ziko a los 67'). Ratificando una vez más que es el deporte que menos se corresponde con los merecimientos, dejó a los muchachos de Scaloni al borde del abismo.

Desde el juego, el difícil comienzo no acobardó a la selección, porque fue al frente y generó varias situaciones para empatarlo. El arquero Mostafa Shobeir, que tuvo sus 90 minutos de fama, le tapó un penal a Messi y varias chances más, lo que le permitió a los africanos irse a los vestuarios arriba en el marcador.

No había nada que tocar en el once. Argentina estaba jugando bien y daba sensaciones positivas, pese al resultado.

Ya en el complemento, los minutos empezaron a pasar y todo empezó a costar un poco más. Ahí sí llegaron los cambios, pero Egipto volvió a lastimar de contragolpe.

Primero con un gol que fue anulado a instancias del VAR y luego con otro de incuestionable legitimidad.

El panorama era el peor que se podía pensar antes del partido, pero incluso en esos momentos, no fuimos pocos los que tuvimos la sensación de que había chances. No por ver el futuro, sino por confiar en el equipo.

Argentina tenía con qué y tuvo con qué.

Porque incluso estando 0-2 abajo a falta de 15 minutos, la convicción de ir al frente no desapareció y la calidad individual no se escondió detrás del miedo a perder.

Y entonces, el capitán, que había errado un penal y estaba jugando mal, se encendió. Le tiró un centro bárbaro al Cuti Romero para el descuento (79') y después lo empató en una arremetida que fue puro corazón (83').

Como si faltara algo, la victoria épica no necesitó ir a suplementario. Un quite descomunal del Señor Paredes, que será icónico para quienes disfrutamos de su fútbol, evitó la victoria egipcia y abrió el camino a otra página de este hermoso libro.

En la previa al encuentro de octavos de final, Rodrigo De Paul había utilizado una palabra que sirve para reflejar lo que el fútbol representa para nosotros, los argentinos. "Es refugio", dijo uno de los pilares del plantel, tanto adentro como afuera de la cancha.

Julián le sacó la pelota a Salah y arrancó el contragolpe con un gran pase a Lautaro. El Toro se fue por derecha y le metió un pase a la cabeza de Enzo Fernández, que le dijo que sí a la pelota y transformó la angustia en desahogo.

Gracias selección, otra vez, por hacer del fútbol un refugio.

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