"Después de Moisés, querría hacer un villano"
Paula Bistagnino
Especial
¿Qué es lo que hace que una novela con textos, estética e historias bíblicas sea un éxito en 2016? Y que, además, por ser brasileña, tenga que ser doblada al español con lo extraño que eso resulta en este tiempo. Guilherme Winter, el protagonista de Moisés y los diez mandamientos, intenta una respuesta en un hotel 5 estrellas de Buenos Aires, donde da una conferencia de prensa antes de encontrarse con el público en el Luna Park. “Creo que además de lo religioso, lo que cuenta esta historia es un mensaje de amor. Y eso, seas o no seas religioso, llega a las personas… Sobre todo en estas épocas difíciles del mundo”, dice el actor brasileño que pasa unos días en la Argentina junto a los protagonistas de la novela, entre ellos su novia, Giselle Itié, Zípora en la ficción (ver recuadro).
¿Te sorprende el éxito que tiene la novela en la Argentina?
Sí, sí, muchísimo. Estamos muy felices por este suceso. Si bien en Brasil fue un gran éxito, realmente no esperábamos que pudiera generar esta emoción y llegar a las mentes y los corazones de los argentinos. Y ahora venir acá y ver cómo nos reciben. En muchos países de Latinoamérica nos reciben muy bien, pero en Argentina es impresionante. Yo no sé cómo agradecerles tanto.
¿Cómo fue hacer la escena de la apertura del mar Rojo?
Es una de las escenas y uno de los capítulos más emblemáticos de la telenovela. Fue una de las escenas más trabajosas, porque en realidad hay que tener mucha imaginación: son horas de estudio y con un fondo verde. Uno tiene que ver lo que no ve. Pero desde saber de qué se trataba sí que es emocionante.
¿Qué significó esta novela en tu vida y tu carrera?
Cuando me ofrecieron hacer el personaje de Moisés, yo dudé. Porque es un personaje tan importante, tan grande, que realmente le temía mucho a cómo iba a salir, a lo que las críticas pudieran decir, a lo que a la gente le podría parecer. Pero todos nosotros sentimos el aval de un equipo de dirección y guión muy profesional, un gran elenco. Y confiamos. Nos arriesgamos. Para mí fue un divisor de aguas también en mi carrera y en mi vida: fueron dos años de muchísimo trabajo, en Río de Janeiro, que cambiaron mi vida y me marcaron.
¿Te inspiraste en alguna interpretación de Moisés?
No, no vi nada de nada. No quise ver nada. Me dediqué a estudiar las vidas de otros líderes, de cómo se vinculaban con su pueblo, de cómo actuaban, pensaban, vivían. Para mí fue muy rico en lo personal y en mi cabeza hacer este personaje.
¿Qué personaje te gustaría hacer después de Moisés?
Es difícil, pero creo que quisiera hacer algo muy distinto ahora. Creo que querría hacer un personaje más chico, no tan emblemático, ni con tanta carga histórica. Creo que me gustaría hacer un villano, ¿no? No tengo personajes establecidos que querría hacer, pero puesto a pensar, creo que quizá querría hacer Taxi driver. Sí, cualquier personaje que haya hecho Robert de Niro, aunque ese en particular, porque me identifico bastante con esa furia. Yo soy un sociópata (se ríe).
“Zípora es feminista, como yo”
“Zípora es una mujer muy fuerte y es conocida como la primera feminista de la historia. Y yo soy feminista, soy militante, así que es un personaje que me encantó. Es un personaje que me encantó conocer y hacer. Meterme en su cuerpo y su cabeza”, dice Giselle Itié, la actriz que además de conquistar al público se quedó con el amor de Guilherme. Aunque ella estaba casada cuando se conocieron, después se separó y empezó el romance con el actor; ya llevan más de un año y medio. “Estamos felices”, dice. Y sobre lo que cuenta la historia de Moisés, de los hombres que tienen muchas mujeres, ella dice: “Yo no tengo la desenvoltura para tener varios maridos, novios o amantes. No la tengo, sea por cultura o educación patriarcal”, dice y se ríe. Y agrega: “Pero esta historia me llegó al corazón y me la creí tanto que acá estoy. Miren”, anuncia antes de agarrar a su novio y darle un beso. Por último, la actriz que interpreta a Zípora dijo que la clave del éxito de la telenovela tiene que ver con la necesidad mundial de tener fe y esperanza, de creer que hay algo superior que va a poder salvarnos de un mundo que es cada vez más duro y difícil".
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