Un nuevo vermut que une la birra cordillerana con el Malbec del Alto Valle
La cervecería Wesley de Bariloche y la bodega Miras de Mainqué unieron birra y vino en un vermut de Malbec. Pacu Wesley cuenta cómo nació y por qué se llama así.
Una cervecería de Bariloche y una bodega del Alto Valle se juntaron para hacer un vermut y le pusieron el nombre de la provincia que comparten: Río Negro. Lo elaboran Wesley, que lleva unos 15 años haciendo birra y seis destilando gin, y Bodega Miras, de Mainqué. La base es Malbec de Mainqué, cortado con agua de la cordillera.
Me crucé con Pacu Wesley en Bariloche a la Carta, y la explicación de por qué un cervecero termina haciendo vermut le salió sin vueltas: “Nos gustan los distintos alcoholes, hay que ser sincero. Hacemos cerveza hace bastantes años, hace seis que hacemos gin y, en el orden de las cosas que nos gusta tomar, el vermú está tomando mucha preponderancia. Nos gusta el vino, no tenemos para plantar viñedos, así que hicimos vermú”.
Para él, la cerveza y el vino nunca estuvieron tan lejos. “En la mesa de cada sábado, de cada familia o juntada de amigos, siempre se cruzan: tenés al que le gusta la birra, al que le gusta el vino, al que le gusta el fernet”. El mapa de la provincia hace el resto. El Valle es el polo del vino, “donde la uva se encuentra súper contenta con esos calores hermosos”, y Bariloche es tierra más fría, de cerveza, por el agua, por las levaduras y por la cercanía con los lúpulos de El Bolsón.
Del vino tirado al vermut
La relación con los Miras empezó antes que el vermut, y por otro motivo. Wesley quería tener en sus cervecerías una opción para celíacos y para los que prefieren el vino. “A mi viejo le gustaba mucho tomar vino”, recuerda Pacu. Lo que no quería era llenar la barra de botellas de Mendoza. “Siempre le queremos dar mucha identidad rionegrina o barilochense a la propuesta, entonces buscamos productores de la zona”.
Jorge, de Natural Mystic, les presentó a Marcelo y Pablo Miras. Desde entonces el vino viaja a Bariloche en barriles de acero inoxidable y se sirve tirado, por copa: Cabernet Franc, Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon, casi siempre tintos.
El paso siguiente llegó el año pasado, con el vermut en pleno auge. Pacu lo habló con Pablo y el 31 de diciembre estaba volviendo a la cordillera con 12 barriles de vino. “Dije: no podemos pasar el verano sin tener vermú”. Ajustaron la receta y, cuando encontraron el camino, armaron una tanda de barriles listos para tomar, en formato ready to drink, que salieron directo por las canillas de sus locales mientras definían la botella y la etiqueta.
Esa parte demoró más de lo previsto. “Tardamos bastante porque fue un año medio largo”, admite. La idea era tener la botella lista para la feria, que para ellos es “una linda vidriera”, y llegaron justo.
En los locales, cuenta, se vendió muy bien desde el primer día. Y no hay pretensión de pelear una categoría: “No vamos a salir a copiar el mercado de nada, sino a ofrecer una alternativa con un Malbec de Mainqué que está espectacular, producido acá en Bari, mezclado con agüita de la cordillera, bien armadito”.
Un nombre que no es de ninguno de los dos
Faltaba bautizarlo, y la condición era que no fuera ni Wesley ni Miras. “Lo primero que se me vino es un río, como el vino y la birra. Teníamos muchas cosas en la cabeza y en un momento dije: che, ¿y Río Negro?”.
Al principio le sonó “muy agrandado”. Después investigó y descubrió que el nombre estaba libre para registrar. Terminó de convencerlo la trayectoria de los socios: “Dentro de una buena cervecería, como creo que tenemos nosotros, y los chicos, imaginate, Marcelo es una eminencia. Me parece que se lo superganó”.
“Se achicó la torta”
Wesley es una de las marcas con historia en la cerveza patagónica y le tocó ver el ciclo completo. Arrancaron justo con el boom de la artesanal, que con los años fue menguando. Pacu no cree que haya sido una moda: “Es algo que ya está entre nosotros y va a quedar”. Lo que vino después fue una selección “más natural, más de empresa y de producto”, en la que sobrevive el que hace algo bueno, a un precio acorde y con valor agregado.
El presente es más áspero. “Nos apretaron a todos los costos. Vender una birra no es tan fácil y para la gente pagarla tampoco. La competencia de las corporaciones es súper fuerte, con muchísimas promos. Se achicó la torta, muchos quedaron en el camino”.
Su receta para este momento es mirar puertas adentro antes que salir a empujar ventas: “En vez de decir vamos y vendemos más birra, es darse vuelta y preguntarse cómo estoy yo, cómo están mis costos, qué tan sano estoy financieramente, qué inversión puedo hacer. Y diseño nuevas etiquetas y me reinvento un poquito, porque ese es el camino de cualquier empresa o de cualquier persona”. El vermut, visto así, es parte de esa reinvención.
Un lugar de encuentro
Con un local en el centro y otro en el kilómetro 15, Wesley vive los cuatro días de Bariloche a la Carta con todas sus cervezas y su cocina en exhibición. Pero lo que Pacu más rescata de la feria pasa por otro lado: el vecino que viene sí o sí, la gente del Valle que aprovecha el fin de semana largo para turistear y recorrer restaurantes.
“Nos faltan muchísimos lugares de encuentro y habría que potenciarlos más, sobre todo en este momento horrible de las redes sociales, en que cada uno tiene el mundo en su dedo. Salir a compartir, cruzarte con vecinos, con amigos, con un proveedor, tomarte algo y comer algo es un planazo”.
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