Así está y de qué trabaja Luisito, el famoso competidor de Cuestión de peso
Es uno de los participantes más queridos del programa y aunque la vida no le resultó fácil una vez que se apagaron las cámaras, logró salir adelante.
A 14 años de su paso por Cuestión de Peso, donde se convirtió en uno de los participantes más queridos a pesar de no haber logrado su objetivo de descenso, Luisito encaró una nueva vida. Tras largos años de lucha contra la obesidad, por fin siente que está en su mejor momento.
Luis Zerda tenía 21 años cuando en el televisor de un bar vio la convocatoria para el reality liderado por el doctor Alberto Cormillot. Para él, en ese entonces, sus 150 kilos no significaban un problema. Pero igual decidió anotarse en el casting. En diciembre de 2009 empezó un camino de eliminaciones por no cumplir con los objetivos y reingresos para intentar lograrlos.
Cuando el show terminó y las cámaras se apagaron, comenzó un duro camino lejos de la televisión y de los profesionales que lo podían ayudar. Según reveló en una entrevista reciente con el diario La Nación, la comida fue su escape. Recuperó todo el peso que había bajado y siguió subiendo. Hubo un momento en el que el sobrepeso le impedía respirar con normalidad: “Me despedí de mi mamá, pensé que me iba a morir”, confesó en el repostaje.
“Llegó un punto que no me podía bañar; me bañaba y me cambiaba mi hermano. Dije: ‘¿Esta es la vida que yo quiero para mí?”, recordó Luisito sobre el momento en que llegó a pesar 275 kilos. Entonces decidió pedirle ayuda a Alberto Cormillot, quien lo había guiado en Cuestión de peso.
Cómo es la vida de Luisito de Cuestión de Peso
Y fue la decisión correcta. Hoy está lleno de proyectos. “Quiero formar mi familia, estoy en pareja hace seis años. Me tocó la mejor persona porque me bancó en todo el proceso cuando yo estuve mal, en los peores momentos estuvo”, dijo con sincera emoción.
Mientras planea su futuro, se dedica a realizar budines y alfajores que vende los fines de semana en el Parque Centenario, de Capital Federal, con la ayuda de su novia y un amigo. Su sueño es abrir su propia panadería. Y está seguro que lo va a lograr. “La vida, siempre que te caigas, te va a dar una oportunidad de levantarte, pero hay que pedir ayuda”, reflexionó Luisito, que sabe de lo que habla porque lo experimentó en carne propia.
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