MartÍn Pedoni
NEUQUÉN
Marcelo Roffé combinó sus dos pasiones: la psicología y el deporte, principalmente el fútbol. Desde hace dos décadas recorre los caminos del país y de América brindando herramientas a entrenadores, formadores, jugadores, padres y chicos para lograr un mejor rendimiento a la hora de la práctica deportiva y así equilibrar lo técnico-táctico-físico con lo mental.
No ha sido ni es un camino fácil, y lo reconoce. Los dirigentes de las instituciones deportivas y los padres son huesos difíciles de roer, al punto que considera, por ejemplo, que el fútbol es una trituradora.
Pero aún es mayor si lo trasladamos a nivel de Selección nacional, donde además de la hipocresía de los dirigentes está el exitismo de los argentinos.
Selección desgastada
Sobre el cuestionado presente de la Selección, en diálogo con LM Neuquén, Roffé consideró que no está desmotivada sino que hoy sufre un desgaste propio de la competencia y de tres finales a las que sólo les faltó el resultado.
Sostuvo que “hace falta un trabajo mental” a pesar de que el Patón Bauza ya dijo que no convocarán a un psicólogo deportivo. “Esto no se arregla en un vestuario”, reconoció y agregó que son pocos los entrenadores como Pekerman que han tomado la decisión de preparar mentalmente a un equipo. “La selección alemana hace catorce años que tiene un psicólogo, y mal no lo va”, dijo el licenciado.
Indicó que la decisión de los jugadores de no hablar más con la prensa los muestra unidos pero además “buscan estar tranquilos. Son jugadores que buscan defender valores”. Y puntualizó: “Fracasados son los que dicen que la Selección es un fracaso”.
No sólo es ganar
“El fútbol es una fábrica de frustrados y fracasados. Por eso es importante el estudio y la formación como ser humano, porque son muy poquitos los que llegan a la elite”, contó el licenciado Roffé. Y agregó: “Sólo un uno por ciento de los chicos que hoy juegan en la novena división podrá llegar a vivir del fútbol y jugar en primera en un futuro”.
“Las oportunidades son muy difíciles. Hoy no alcanza con el talento, tenés que ser inteligente. Hay que estar bien asesorado y bancar la hipocresía, la injusticia, el maltrato, la violencia, muchas cosas que vienen del lado del negocio y los negociados”, recalcó el profesional que visitó el viernes nuestra capital para participar del primer seminario de actualización y formación para educadores de fútbol infanto-juvenil, organizado por la Fundación Conygriega.
El hombre, que asesoró a José Pekerman como director técnico de la Selección argentina en el Mundial 2006 y en la última Copa con Colombia, sostuvo que “el fútbol es una lupa gigante de lo que somos como sociedad”. Y va más allá: “Es un reflejo de una sociedad violenta, pero en el fútbol están más legitimados los delincuentes”.
Roffé recalcó que “el exceso de pasión nos juega en contra” sumado al exitismo y a la hipocresía de los argentinos al punto de que “el único país que tiene antimessistas es este, de un total de 208 países en el mundo”.
¿Hay un remedio o una receta para esto? No. Pero el especialista, que ha escrito una decena de libros a lo largo de su carrera, recalcó que es necesario comenzar a trabajar con los más chicos (y con los padres y los dirigentes) para lograr un cambio de mentalidad y así entender los valores del deporte.
Con el objetivo equivocado
“Si hacemos campeonatos con descensos, estamos equivocando el objetivo”, dijo el licenciado Roffé al referirse a la modalidad de juego de la liga neuquina. Agregó que la edad ideal para la etapa competitiva sería desde los 11 o 12 años, porque en esa instancia “lo único que importa es ganar, no importa cómo”. El profesional sostuvo que el chico, antes de esa edad, debería participar de la etapa escolar o recreativa, donde todos juegan y no hay campeonatos, sólo amistosos para jugar y divertirse.
“Si los padres quieren un campeón en casa, vaya y entrénese; mientras tanto, deje que su hijo sea feliz”, concluyó.
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