“Hay Agapornis para rato”
Neuquén > Se puede estar de acuerdo o no con Agapornis. Pero si hay algo que nadie duda es que el grupo de cumbia pop surgido en 2011 en La Plata -la idea era ser la banda del La Plata Rugby Club- conformada por rugbiers del citado club es un sinónimo de fiesta asegurada. En su segunda visita al Alto Valle, la banda que tiene en la voz a Melina Lezcano (remplazó a María Belén Condomí Alcorta) se presentará hoy en el salón de Stihmpra de Fernández Oro.
A horas del show Leandro Zingale, quien se hace cargo del bajo, habló de la actualidad de la banda que tomó el nombre en memoria a la mascota de uno de los integrantes, esa mascota era un ave Agapornis, que murió luego de que los integrantes de la agrupación se encariñaran con el pájaro que hoy es el símbolo y logo del conjunto.
Adelantando lo que será el show de esta noche, el bajista señaló que llegan con “un show renovado”, que servirá para presentar los temas de su última placa de estudio: “Juntos”, material que fue editado en diciembre pasado y que tuvo la colaboración de Miranda! y Pimpinela, además de la banda de percusión La Bomba de Tiempo. “El show es nuevo con canciones del último disco y algunos temas de "Volando con ritmo" y "Sigue, sigue", que son los discos anteriores. Serán unos 20 temas aproximadamente, aunque lo importante para nosotros es divertir a la gente y divertirnos nosotros”, dijo el músicos.
“Por suerte, la gente siempre se va muy contenta porque el espectáculo es para toda la familia y todos se enfiestan”, agregó.
“Juntos” le sirvió a Agapornis para continuar su ascenso a las masas en su recorrido en la temporada veraniega. Tercer disco del grupo Zingale contó que “incluye 11 temas” entre los cuales se pueden encontrar obras como “Pronta entrega” (Virus), “Persiana Americana” (Soda Stereo), “En el muelle de San Blas” (Maná) y hasta “We can’t stop” (Miley Cyrus). “Tenemos una reversión de un tema de Miranda! (“Perfecta”) que grabamos con ellos. También grabamos con los chicos de Pimpinela (“A esa”). Después, el “Muelle de San Blas y “Persiana Americana” los hicimos con la Bomba de Tiempo, que es un grupo de percusionistas”, contó el rugbier.
Para la elección de las obras, la banda tiene un método poco ortodoxo: escuchan a sus amigos, a la gente y la radio. Cuando ven que un tema puede llegar a quedar, lo prueban en los ensayos. Si sale bien y les divierte, apuestan ya que también piensan que a su público le va gustar.
“Lo bueno de todo esto es que tenemos el aval de artistas importantes, reconocidos en la músico y esos para nosotros es muy importante”, acotó el miembro de la banda que se completa con Joaquín Irigoyen en guitarra, Juan Pérsico en batería y octapad, Juan Martín Garriga Lacaze en segunda guitarra y voz, Juan Cruz Costabel en teclado, Santiago Etchart en timbales y Agustín Cairo en güiro.
Paso al exterior
En el mundo acelerado y también inesperado de Agapornis todo se va resolviendo mientras aparecen las miles de propuestas que le llueven. “Nunca tenemos objetivos a largo plazo. Tenemos ideas y planes pero vamos resolviendo las cosas a medida que van surgiendo. De todos modos, nos gustaría hacer un show exclusivo con los invitados del último disco y la idea es hacerlo antes de mitad de año, pero no hay nada fijo”, dijo el bajista.
En su rápido ascenso los platenses ya tienen en miras viajar a al exterior, donde ya comenzó a filtrase su cumbia pop. “Estamos viendo la posibilidad de migrar un poco. Los temas nuestros están sonando en toda Latinoamérica y gente nos contó que también en Europa se escucha algo”, dijo Zingale, quien anunció que es probable que en el próximo disco aparezcan canciones de propia autoría.
Momento clave
María Belén Condomí Alcorta, a casi dos años de las existencia del grupo, tomó la decisión de bajarse del proyecto porque priorizó sus estudios y echó por tierra los rumores de una mala relación con el resto de los integrantes. Cuando todo parecía que se terminaba llegó Melina Lezcano, modelo y cantante que por ese entonces sumaba 23 años. “Fue un momento de incertidumbre porque se nos venía el verano y había muchas cosas por hacer. Por suerte, apareció Melina, que tiene una energía que te tira siempre para arriba y canta espectacular. Fue como un salvavidas a último momento y ya grabamos dos placas con ella”, contó.
Si bien todo arrancó desde un grupo de amigos de manera íntima, Zingale nunca pensó todo esto que genera Agapornis. “Nadie se imaginó la dimensión que tomó la banda. Con los pies sobre la tierra y una discográfica como Sony, que te respaldan, es como que empezamos a tener una cuota de profesionalismo. La verdad es que fue inesperado y fuimos adoptando de a poco este estilo de vida dejando de lado estudios y trabajos. Pero sí... todavía hay cosas que no se pueden creer”, aseveró.
A la hora de darle una definición al estilo de música que realiza su banda aseguró que el que más acierta es el de “cumbia pop”. “No han puesto varios adjetivos calificativos. Generalmente, nos dicen que hacemos cumbia pop y creo que ese es un estilo intermedio que se género y es el más apropiado”, sentenció el músico
Para el bajista, las críticas que tuvo Agapornis al tomar obras emblemáticas del rock nacional y llevarlas a su sonido fueron positivas y negativas. “En el momento de difusión hay gente que tira para bien y ora para mal, pero todo es bienvenido. Diego Torres, Abel Pintos, Pimpinela y Ale Sergi nos tiraron buena onda. Las devoluciones fueron más que positivas y nos quedamos con eso”, afirmó.
Las redes sociales fueron fundamentales para la difusión de sus versiones. “Fueron claves para el crecimiento y también para llegar al público. Seguimos utilizando esa herramienta porque en este momento es la mejor manera de llegar a la gente”, contó Zingale.
“Nos vamos alimentado de lo que se va dando. El factor sorpresa siempre es mejor y a nosotros nos viene muy bien. Por eso creemos que hay Agapornis para rato y disfrutamos el momento”, concluyó.
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