Le prometió a su hija bajar de peso y logró 71 kilos menos en 9 meses

Alejandro pesaba 169, pero su vida cambió luego de que su pequeña le dijera que estaba "muy gordo".

Alejandro pesaba 169 kilos. Desde chico sufrió sobrepeso e intentó de mil maneras bajar, pero fracasó. "Papi, espero que no te enojes, pero estás muy gordo", le dijo su hija. Su vida cambió para siempre. "Fue un click", contó Ale a minutouno.com. Hoy la balanza marca 98 kg.

"Papi, espero que no te enojes, pero estás muy gordo". Con sólo siete años, Valeria se dio cuenta que su papá no estaba bien de salud. Esas palabras hicieron que Alejandro Serra, de 32 años, decidiera dar un giro radical a su vida. Por eso,le prometió a su hija que este año iba a hacer todo lo posible para llegar al peso de una persona "normal".

"Ella entendía que estaba muy excedido de peso y tenía miedo de decírmelo, hasta que me lo dijo. Fue como un click para mí, me hizo dar cuenta de lo que verdaderamente me estaba pasando y le prometí que iba a cambiar", contó Alejandro a minutouno.com y agregó: "Por eso, el 2 de marzo de este año, con el inicio del ciclo lectivo decidí darle un vuelco importantísimo a mi vida".

Alejandro Serra mide 1.80 y en el momento que decidió empezar una dieta estricta pesaba 169 kilos. "hoy, nueve meses después de aquella promesa, mi peso es de 98 kilos. Bajé 71 kilos en total. Nunca antes había podido comprometerme tanto",detalló.

Serra asegura que no existen secretos para comprometerse con una dieta y comenzar a bajar de peso. "Todo está en la voluntad de uno. Yo no fui a médicos ni centros especializados. Sólo me hice estudios para ver cómo estaba antes de empezar y me hice otros análisis hace unos meses para ver cómo venía. Los cambios fueron verdaderamente asombrosos, todo me dio dentro de los parámetros normales, cosa a la que me había desacostumbrado antes", relató.

Alejandro vive en Valentín Alsina junto a su hija y su mujer. Más que cambiar la comida, lo que hizo fue reducir las cantidades y evitar las grasas y las harinas lo mayor posible. Además, sumó actividad física diaria que consideró clave para empezar a notar los resultados.

"Yo antes caminaba dos cuadras y me moría del cansancio, hasta me da vergüenza de decirlo, pero era así. No me podía ni atar las zapatillas. Me costaba hasta levantarme de la cama", explicó. "Poco a poco empecé a caminar todos los días, cuatro, cinco, diez cuadras. Ahora no paso un día sin caminar. Me hace sentir bien", agregó.

"Ella dice que ya estoy bien, que me nota mucho mejor. Me transmite alegría. Y mi mujer también. Ella vio muchos intentos que había hecho antes y ahora con estos resultados, estamos muy felices", sostuvo Alejandro que se animó a contar su historia de lucha para intentar contagiar a otras personas que quizás estén pasando una situación similar a la suya hace nueve meses atrás.

"Quiero hacer hincapié en que el cambio se puede. Si uno está convencido realmente se puede. No depende de médicos, depende de uno mismo y el momento exacto donde la cabeza no vuelve atrás. Cada persona tiene su momento. Pero siempre llega",aseguró.

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