Buenos Aires.- Los hinchas de River aún no pueden creerlo y parte de la dirigencia millonaria le pasa factura al actual presidente por la decisión de comprar a un jugador que ya estaba lesionado de arranque y al que los médicos del club habían puesto cierto reparo.
El cordobés Luciano Lollo, a fines de junio del año pasado, se convirtió en el primer refuerzo millonario tras un pago de 3,5 millones de dólares a Racing.
En plena revisión médica le encontraron secuelas de una vieja lesión del quinto metatarsiano del pie izquierdo, lo que le costó ocho meses antes del debut.
Sin embargo, por lesiones, recuperaciones y banco de suplentes, sólo jugó nueve partidos con la camiseta de la banda roja, club con el que firmó un contrato hasta el 2020.
Como si fuera poco, ahora sumará tres meses más fuera del equipo, luego de que le diagnosticaran que padece hallux rigidus, un problema que se manifiesta a través de dolencias constantes en las articulaciones.
Lollo tiene rigidez en los dedos gordos de ambos pies y deberá ser sometido a una vez más a una intervención quirúrgica.
En la zaga, los titulares en la actualidad son Jonatan Maidana y Javier Pinola, mientras Alexander Barboza y el juvenil Gonzalo Montiel aparecen como las alternativas con esta lesión del cordobés y la suspensión por doping del juvenil Lucas Martínez Quarta.
Al igual que Lollo, el caso de Marcelo Larrondo, el delantero de Newell’s adquirido en el mismo mercado de pases, también fue otra inversión que no terminó de amortizar nunca para las arcas del club de Núñez.
7 millones de dólares pagó River por Lollo y por Marcelo Larrondo. La inversión no se amortizó.
Scocco no vive sólo de goles
El delantero Ignacio Scocco aseguró que la salida de Lucas Alario no le genera una presión extra por hacer goles. Y sostuvo: “No soy un delantero que sólo vive de los goles. Eso lo dije al llegar y lo repito”.
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