Un grupo de bodegueros que integran la organización Bodegas de Argentina cuestionaron el desempeño de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y la designación de las nuevas autoridades a su cargo. Según señalaron, la entidad no cumple con los fines para los cuales fue creado, por lo que solicitan modificar la ley que obliga a los empresarios a aportar impuestos para su funcionamiento.
Julio Viola, de la bodega Malma, aclaró que la corporación se creó en 2004 con el objetivo de promocionar los vinos argentinos en el exterior e incrementar el nivel de consumo interno. Para eso, se promulgó una ley que obliga a las 190 empresas que integran Bodegas de Argentina a hacer aportes para financiar al COVIAR.
Sin embargo, Viola aclaró que sólo el 17% de los fondos se destinan a la promoción de los vinos argentinos fuera del país, mientras que un 20% de los ingresos se destinan a gastos internos de funcionamiento. En ese marco, los bodegueros reclamaron que se modifique la ley que los obliga a financiar una entidad que “se transformó en algo político” y que no cumple con su función.
Los bodegueros cuestionaron la designación de las nuevas autoridades, un triunvirato “que choca de lleno con nuestros reclamos que lamentablemente no tuvieron eco dentro del pequeño grupo de personas que hace años manejan la institución a discreción”, según señalaron a través de un comunicado.
Viola se refirió a la designación de José Alberto Zuccardi como nuevo presidente de COVIAR. Aunque aclaró que se trata de un empresario destacado dentro de la actividad vitivinícola, señaló que la entidad no defiende los intereses del resto de los bodegueros, ya que la mayoría de ellos son exportadores.
“No queremos que tengan nuestra representación porque no nos representan”, dijo Viola y agregó que la mayoría de los fondos se destinan a eventos o desayunos empresariales, así como el apoyo a grupos musicales que los bodegueros no tienen interés en financiar. En total, la COVIAR recibe 200 millones de pesos anuales a partir de la imposición tributaria a las empresas.
“Es una lástima porque se están avivado disputas que había en Mendoza y se está creando una grieta en donde antes no la había”, dijo el referente de la bodega neuquina. Según detalló, el objetivo de los empresarios es modificar la ley para dejar de financiar una entidad que no representa sus intereses.
Si bien el contexto internacional a partir de la devaluación significó una mejora para el mercado del vino argentino en el exterior, los bodegueros afirman que les resulta muy difícil competir con países que tienen producciones similares, como Chile, Australia o Nueva Zelanda, porque ellos tienen convenios internacionales de cooperación que les permiten exportar sin aranceles.
“Se conversó mucho de un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que nunca se puso en práctica”, detalló Viola y aclaró que las exportaciones de vino llegaron a los 2 mil millones de dólares anuales y hoy sólo implican un movimiento de 800 millones, lo que implica una reducción considerable.
LEÉ MÁS
Te puede interesar...









