Mario-nese: el grito de gol de Barros sigue vivo

El Dino le rindió un sentido homenaje al inolvidable delantero en el día de su cumple. El predio de la institución llevará su nombre.

Sofía Ibáñez

ibanezs@lmneuquen.com.ar

Neuquén

Silencio. Algunos murmullos. “Septiembre es un mes especial, el club cumple 20 años, hay muchas obras, los chicos llegaron a la final...”. Hugo Silva, presidente de Maronese, no pudo completar la frase, pero no hace falta, todos entienden: falta Mario Barros. Maru, su compañera, prefiere no hablar frente a todos, pero pone el cuerpo y una sonrisa amable y agradece. Sebastián Jeldres, su socio dentro de la cancha y mejor amigo, se hace cargo de la situación; probablemente lo aprendió de Mario. “Sentíamos que con él todo era posible”, dice, mirando el cartel que le pone nombre al predio, que tiene la imagen del delantero con la boca llena de gol, que desde ayer le rendirá homenaje en la institución que amó. Por ahora la estructura se encuentra en la antesala de los vestuarios, pero una vez que finalicen las enormes obras que se están realizando en el club, será colocado en el acceso principal al predio. Mario marcará presencia en la institución, como lo hizo en cada cancha que pisó.

Ayer se cumplieron 34 años del natalicio de uno de los jugadores más emblemáticos de la región. Una joyita de Lifune, que increíblemente no se dejó tentar por clubes más grandes. A pesar de las tantas propuestas que recibió, nunca se encandiló. Para él, el Dino lo fue todo. Incluso cuando se fue a mediados del 2014 a Centenario no fue por su voluntad: desde la institución le bajaron el pulgar. Le dijeron que no podían seguir costeando su sueldo. Le dolió, pero sin embargo eso no lo alejó de lo que más le gustaba. El equipo de la Colonia fue uno de los pocos clubes afortunados en tenerlo (también La Serena de Chile).

Antes de que le diagnosticaran cáncer de hígado y todo pasara tan rápido, todavía tenía vínculo con la ADC. Fabián Tello, un ex utilero de Maronese, contó que en enero se lo había cruzado y el goleador le había dicho que tenía ganas de volver a Maronese. Pero no alcanzó, el 3 de marzo falleció. “Cuando era chico y estaba en las inferiores lo único que quería era jugar con Barros arriba”, confesó Jeldres ayer frente a las más de 50 personas que le rindieron homenaje. “Me acuerdo cuando jugamos la final en Bariloche (contra Cruz del Sur por el Torneo del Interior), ellos tenían jugadores todos pagos, nosotros solamente lo teníamos a Mario”, sostuvo su amigo y compañero de gol. ¡Súper Mario Barros vive!.

Dentro del vestuario

“Era el más mimado de todos”

“No le gustaba jugar con la 9, le tocó alguna vez, pero muy pocas. Era caprichoso con eso, quería la 11”, contó Fabián Tello, utilero de Maronese cuando Mario Barros ganó los cinco títulos con el Dino.

“Tengo los mejores recuerdos, todas las tristezas y las alegrías que pasan en un vestuario. No pedía nada especial, como todos, él quería salir impecable a la cancha. Pero él ya era especial, era el más mimado de todos”, reconoce Tello, quien ayer fue al homenaje, pese a haber dejado el club en el 2014, el mismo año en el que se alejó Barros.

“Siempre le preguntábamos con qué color quería jugar. Los más grandes siempre decidían eso”, indica el ex utilero del Dino. “Por ahí le cambiaban el número de la camiseta y uno tenía que hacer malabares para que juegue con la 11”, confesó.

“Para reconstruir la historia y contarles a los chicos de papá”

Maru, la esposa de Mario Barros y madre de una nena y un bebé, agradeció el homenaje en el día del cumpleaños del goleador, quien falleció en marzo.

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“Es una fecha especial, el día de su cumpleaños. Yo hace más de 15 años que estaba con él. La mitad de mi vida la pasé con él. Muchos cumpleaños pasamos juntos, otros le tocó viajar. Se la pasaba arriba del colectivo. Y después cuando volvía y festejábamos”, contó Maru García, la esposa de Mario Barros, madre de una nena y un bebé.

Maru no quiso hablar frente a todos los que se acercaron a rendirle homenaje al goleador, pero agradeció su presencia. Con un bebé en brazo una niña que la seguía a todas partes, cortó la cinta que le dio el nombre del delantero al predio. “Cuando me dijeron del homenaje pensé en mis hijos, son muy chiquitos. Seba no lo conoció, nació una semana después de que él falleciera y ella lo recuerda, pero… Siempre tengo ese miedo de cómo le voy a contar cómo era su papá. Todas estas cosas me ayudan a reconstruir la historia”, sostuvo conmovida.

Gabriel, su hermano, reconoció que “él siempre eligió quedarse acá, defender esta camiseta y llevar al club para arriba”.

“Acá explotó su talento. Él sentía mucho la camiseta, por eso no se fue. Me generaba muchísimo orgullo ser el hermano de Mario. Es grandísimo”. Gabriel Barros, hermano de Súper Mario que lo recordó con una sonrisa.

“Nosotros lo acompañábamos mucho, donde podíamos íbamos para apoyarlo, para que nunca bajara los brazos”. Maru García, esposa del histórico goleador del Dino.

“Podría haber jugado en Primera División”

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“Vos le podías tirar cualquier cosa y él la paraba de pecho y hacía el gol”, afirmó Martín Ramos, volante de Maronese y ex compañero de Mario Barros que ayer estuvo en el homenaje que le brindó la institución al goleador. “Yo siempre decía que él podía jugar en Primera División, él no quiso, siempre amó a este club y fue una lástima porque no pudo despedirse como quería y nosotros, como él se lo merecía”, afirmó el mediocampista.

“Mario llegó como un jugador más al club, empezó de cero. Yo creo que ni él se imaginaba lo que iba a lograr en Maronese y en el fútbol regional. Con el paso del tiempo creció de manera acelerada, pasó a ser el referente futbolístico, el goleador que todos los clubes anhelaban. Nadie le regaló nada, se lo ganó él solo”, expresó el delantero Hugo Silva, hijo del presidente del Dino.

Sebastián Jeldres, ex compañero de Barros, también recordó a su amigo: “Mario para mí significó mucho, lo aprendí todo de él. Lo conocí con 13 años y desde entonces generamos una amistad de todos los días. Es difícil entender que no está con nosotros”.

Su legado

Un goleador de raza que no perdonaba

Mario Barros jugó 261 partidos en Maronese, marcó 194 goles y ganó cinco títulos.

Desde ayer, justo en el día en el que el goleador hubiese cumplido 34 años, una estructura muy vistosa se encargará de que todo aquel que visite la institución, antes de ingresar, recuerde a su goleador, al ídolo del Dino.

Barros falleció el 3 de marzo por una enfermedad terminal, diagnosticada poco tiempo antes de su muerte, que ni el más bravo de los goleadores neuquinos pudo revertir. Decir Mario Barros es decir Maronese, pese a que el 11 no alcanzó a despedirse de los suyos.

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