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"Me cansé de tener que elegir a quién dar una cama y a quién un tubo de oxígeno semivacío"

Un medico de Salta publicó una carta en las redes sociales en la que describe la lucha que día a día libra contra el virus y contra la falta de recursos.

La pandemia por el coronavirus en nuestro país ya refleja el hartazgo y la relajación de muchos argentinos en la que se convirtió en la cuarentena más larga del mundo Sin embargo, a medida que el virus se expande fuera de Buenos Aires y sus alrededores -que antes concentraba más del 90% de los casos y ahora está más cerca del 50%- algunas poblaciones del interior se han visto desbordadas en los últimos meses en sus centros de salud.

Uno de los lugares con alta transmisión comunitaria es Orán, la segunda ciudad más poblada de la provincia norteña de Salta. Allí el hospital local, el San Vicente de Paul, no solo atiende a los 85.000 habitantes locales, sino que también recibe a otras 160.000 personas de zonas aledañas.

La falta recursos como camas, oxígeno y personal de salud llevó a que la tasa de letalidad alcanzara al 10% de los pacientes infectados. La dramática situación en el hospital de Orán se hizo viral luego de que un médico del centro de salud publicara una carta en Facebook denunciando la extrema situación que viven los profesionales de la salud.

El joven residente de medicina familiar y general Daniel Gatica contó que había decidido renunciar luego de haber sido apedreado por familiares de un paciente que falleció a causa del covid.

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El trabajador de la salud habló del duro momento que atraviesan.

El trabajador de la salud habló del duro momento que atraviesan.

La carta

"Hoy digo basta, hoy siento que fracasé", dice la carta pública que escribió el 13 de septiembre. "Fueron 12 días de puro estrés, de solo dar malas noticias", cuenta. "Estoy cansado de tener 3 óbitos en una tarde o 5 en una noche y saber que nunca hay cama en terapia. Cuantas veces me dormí parado con el EPP (equipo de protección personal) puesto después de ver 32 o 40 o 64 pacientes de la guardia", dice.

Gatica revela que en el hospital "hace más de un mes el oxígeno es un lujo" y que está cansado "de tener que elegir a quién dar una cama y a quién darle un tubo de oxígeno semi vacío". "¿Todo para qué? Para recibir esto... una agresión física", señala, en referencia a las personas que lo atacaron con piedras tras enterarse de la muerte de un ser querido.

"No puedo más", confiesa.

"Sociedad hipócrita"

La carta cuestiona el comportamiento de la sociedad, a la que llama "hipócrita e injusta". "Cuando se tenía que cuidar, todo era joda y joda (diversión), y hoy lloran a sus muertos y reclaman atención", critica el médico. "Esta pandemia sacó lo peor de todos", asegura.

Pero también denuncia a las autoridades de la salud. "¿Acaso alguien sabe lo que pasa en esa guardia? (...) ¿Saben que somos 21 médicos de los cuales 4 somos residentes y que hoy quedamos 7 trabajando porque el resto enfermó?". "Hoy me sentí abandonado por el sistema y sobre todo por el Hospital", afirma.

"¿Adónde quedó la inversión en salud, los aplausos y los héroes? Porqué mis colegas amigos y compañeros de guardia no cobran desde junio", denuncia. Rápidamente, la carta de Gatica tuvo amplia repercusión en los medios y llevó a que las autoridades nacionales enviaran más ayuda al hospital.

"Abrieron un nuevo edificio con unas 40 camas con oxígeno, lo que alivió mucho la situación. Es una escuela frente al hospital, que formaba parte del plan de contingencia, pero faltaba que llegaran los recursos", señaló.

Tras la difusión de su carta, "de la noche a la mañana llegó el oxígeno, se armaron las camas y apareció todo lo que tenía que aparecer", contó. Gatica también reveló que tras recibir un llamado del gobernador de Salta y del ministro de Salud provincial decidió dar marcha atrás con su renuncia y hoy sigue trabajando en el hospital.

"Esto recién empieza"

El joven residente cree que la repercusión que tuvo su carta se debe a que reflejó lo que viven muchos otros médicos en su país. En los últimos meses muchos expertos de la salud han recibido agravios y hasta agresiones. Y no solo dentro del hospital. Los medios locales han cubierto historias de médicos y enfermeras que sufren discriminación en sus propios edificios y barrios, e incluso hubo algunos casos de profesionales agredidos o cuyas casas fueron atacadas por temor al contagio.

"Dejamos de ser los héroes y nos convertimos en los bichos raros", dice Gatica. "Somos los que hacemos las cosas mal, los que dejamos morir a la gente. Siempre notamos esa mirada de indiferencia y cuestionamiento", lamenta.

Su descripción de lo que estaba ocurriendo en el hospital de Orán también hizo eco con las experiencias en otros pueblos y ciudades del interior que hoy también se ven desbordadas por el coronavirus.

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