Se trata de una joven de 29 años que fue filmada en las últimas horas en un bar de Ipanema, Río de Janeiro. Qué dijo en las últimas horas y la denuncia que realizó.
En las últimas horas un gran escándalo se desató en Brasil con una joven que protagonizó un episodio de racismo. Con imágenes que comenzaron a viralizarse rápidamente en redes sociales, se conoció que una abogada de Argentina quedó bajo la mira de la justicia brasileña por insultos y gestos racistas en un bar hacia uno de los empleados.
La joven fue identificada como Agostina Páez, reconocida influencer y abogada de 29 años de edad residente de Santiago del Estero. El hecho ocurrió el pasado miércoles y en un video se observa cómo realiza gestos que fueron interpretados como racistas, imitando a un mono. Tras la difusión del material, el empleado afectado realizó la denuncia ante la Policía.
La turista argentina fue trasladada a una dependencia policial y quedó a disposición de la Justicia de Brasil. Como medida preventiva, le retuvieron el pasaporte y le colocaron una tobillera electrónica. Asimismo, a consecuencia de sus hechos, las autoridades le retuvieron el pasaporte para evitar una posible fuga.
El caso de Páez escaló rápidamente de un conflicto nocturno a un hecho judicial de alto impacto mediático. En las últimas horas, la joven acusada habló con el diario digital santiagueño Info del Estero y confesó estar "muerta de miedo", al tiempo que reconoció que su accionar "fue un error" y que "no debería haber reaccionado así".
Qué pasó en el bar de Río de Janeiro y qué dijo la joven argentina sobre su accionar
Según informó el medio local G1, el hecho ocurrió el 14 de enero en un bar del barrio de Ipanema, en la zona sur de Río de Janeiro, donde se produjo una discusión a raíz de un supuesto error en el pago de la cuenta.
De acuerdo con la denuncia, el empleado del local fue a revisar las cámaras de seguridad y observó cómo la joven se retiraba del lugar imitando a un mono, reproduciendo sonidos del animal y pronunciando la palabra "mono", utilizada de manera peyorativa y discriminatoria para referirse a personas negras. La víctima declaró ante la policía que Páez también lo señaló con el dedo y le dirigió insultos racistas, llamándolo "negro" de forma despectiva.
Por otra parte, la abogada Páez brindó su versión de los hechos este domingo al diario santiagueño. Páez sostuvo que el conflicto comenzó por un problema al momento de pagar la cuenta. "Nos cobraron cosas que no habíamos consumido", relató, y agregó que, pese a advertirlo, abonaron el total. Según su testimonio, cuando reclamaron la situación, el personal del bar se burló de ellas. "Se nos reían en la cara pero pagamos de todos modos", afirmó. Ese episodio habría desatado la discusión.
A su vez, la abogada denunció además que ella y sus amigas fueron acosadas por empleados del local. "Nos hacían gestos obscenos, se tocaban los genitales, nos señalaban y se reían", contó. En ese contexto, reconoció haber reaccionado desde el enojo.
"Nada justifica mi accionar, pero fue una reacción a lo que nos hicieron vivir", sostuvo. También aseguró que desconocía que estaba siendo grabada.
"La semana que viene me van a poner la tobillera electrónica"
El caso quedó en manos de la 11ª Delegación Policial de Rocinha, que solicitó medidas cautelares para garantizar el avance de la investigación. La joven santiagueña reconoció el impacto que esta exposición tuvo en su vida cotidiana. "Ahora estoy encerrada en un departamento porque sé que en todos los medios brasileros está mi cara, mi nombre", confesó.
En este sentido, Agostina reveló que se trata de un momento de extrema angustia el que atraviesa. "Estoy recibiendo muchísimas amenazas. Cerré mis cuentas. Estoy muerta de miedo, literal", afirmó.
Según su relato, al momento de prestar declaración le advirtieron que, si intentaba salir del país en avión, sería detenida. "Por ahora voy a tener este proceso en libertad. Tengo mi DNI, pero no puedo salir de Brasil. Y la semana que viene me van a poner la tobillera electrónica", agregó.
Por último, Páez -que se encontraba de vacaciones con amigas en el país vecino- expresó arrepentimiento por su reacción. “Obviamente ha sido la peor reacción. Estoy muy arrepentida de esa reacción”, admitió. No obstante, insistió en que no tuvo la intención de dirigir los gestos al personal del bar. “No debería haber reaccionado así. No quise hacerles las señas a ellos directamente. Era por la euforia, por el momento vivido, y era para mis amigas”, remarcó.
La Justicia brasileña sigue investigando para determinar responsabilidades. El Ministerio Público evalúa, además, la posibilidad de avanzar con cargos formales por discriminación racial, lo que podría agravar la situación penal de la joven argentina.
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