Alivio para vecinos y despliegue policial en el edificio de Sargento Cabral que funcionaba como aguantadero
Desde temprano personal de la Comisaría 1°, de la UESPO y municipal se encargan de limpiar el predio para que lo usen las fuerzas especiales para entrenar.
Después de años de denuncias vecinales, intervenciones policiales y reclamos por los problemas de inseguridad que generaba, este lunes comenzó un amplio operativo para recuperar el edificio abandonado de Sargento Cabral al 650, en pleno centro oeste Neuquén. Desde temprano, personal policial y trabajadores municipales realizaron tareas de limpieza en el complejo, donde hasta ayer vivían personas en situación de calle en condiciones extremadamente precarias.
Mientras avanza el proceso judicial para concretar el remate del inmueble abandonado a medio hacer hace años, la Policía del Neuquén tomará posesión temporal del lugar para realizar entrenamientos tácticos y garantizar que no vuelva a ser ocupado.
La decisión fue celebrada por vecinos de la zona, que durante mucho tiempo denunciaron disturbios, peleas, robos y situaciones vinculadas al consumo problemático en el predio.
Durante la mañana, móviles policiales, de la UESPO, personal municipal y representantes de distintas áreas provinciales comenzaron a trabajar en el complejo de dos torres ubicado sobre calle Sargento Cabral.
El coordinador operativo de la Dirección de Seguridad Confluencia, Marcos Mazzone, explicó a LM Neuquén que el procedimiento fue articulado entre el Ministerio de Seguridad, la Municipalidad de Neuquén y distintas dependencias provinciales.
"Estamos haciendo un abordaje de este problema que ocasionaban la llegada de personas en situación de calle y también posibles personas que cometían delitos y se metían a este lugar que actualmente se encuentra abandonado y en estado de remate", señaló.
El objetivo, explicó, es recuperar el inmueble y evitar nuevas ocupaciones mientras la Justicia define su futuro. "Vamos a hacernos propios de este lugar hasta que se decida qué se va a hacer con el edificio", indicó.
Un edificio tomado por el abandono
Quienes ingresaron al complejo este lunes se encontraron con una realidad alarmante. Según describió Mazzone, el lugar presenta un importante nivel de deterioro y acumulación de basura.
El complejo está conformado por dos bloques de cinco pisos cada uno y durante años fue utilizado como refugio improvisado por personas sin vivienda.
"Son dos edificios de cinco pisos. En cada departamento estaba viviendo gente", detallaron las oficiales que se encontraban en el lugar y quienes expresaron su alarma a los desechos encontrados.
La situación resultaba especialmente preocupante porque el inmueble no cuenta con servicios básicos. "No tiene ningún tipo de servicio. No tiene agua ni electricidad", explicaron, por lo que las personas que lo ocupaban hacían sus necesidades ahí.
Esa falta de condiciones mínimas convertía al edificio en un lugar extremadamente precario para vivir. "Todo era una vulnerabilidad para las personas que estaban ahí adentro", sostuvo Mazzone.
A pesar de que el operativo encontró el inmueble vacío, todavía había señales recientes de ocupación. "Hasta ayer había gente. Hay signos de que estuvieron viviendo ahí, pero cuando ingresamos esta mañana ya no había nadie", afirmó.
Años de reclamos de los vecinos
La recuperación del predio era uno de los reclamos históricos de los habitantes del sector. Luis Arrieta, presidente de la Comisión Vecinal Centro Oeste, aseguró que los problemas vinculados al edificio llevan más de una década.
"Esto tiene más de diez años de antigüedad", señaló, y contó que durante ese tiempo, los vecinos denunciaron reiteradamente situaciones de inseguridad, peleas, ruidos molestos y hechos delictivos.
"Le causó muchísimos problemas a la gente por diferentes motivos, disturbios y cuestiones vinculadas a personas en situación de calle", explicó el vecino, quien además confirmó que incluso durante los últimos días seguían registrándose incidentes.
"El viernes pasado hubo un disturbio con rotura de botellas. Dos por tres había este tipo de inconvenientes", señaló el vecinalista y advirtió además que los robos eran constantes.
Por eso consideró que la intervención representa una solución largamente esperada. "La gente va a tener la tranquilidad de que no van a tener más problemas de disturbios, peleas y ruidos molestos que interfieren en la vida cotidiana", sostuvo.
Entrenamiento policial y custodia permanente
Una vez finalizada la limpieza, el edificio será utilizado temporalmente por la Unidad Especial de Servicios Policiales (UESPO). El lugar servirá como espacio de capacitación y entrenamiento para los efectivos.
"Ya se han hecho algunos cursos tácticos de trabajo en altura, trabajos con cuerda e ingresos tácticos. Todo lo propio del cuerpo especial", explicó Mazzone.
La estructura del complejo resulta ideal para ese tipo de prácticas debido a sus dimensiones y características edilicias. Mientras tanto, también se implementará un fuerte esquema de seguridad para impedir nuevos ingresos.
"Va a haber un móvil apostado de manera permanente y además vamos a cerrarlo para que no vuelvan a ingresar personas en situación de calle o posibles delincuentes", adelantó.
El futuro definitivo del edificio todavía depende del proceso judicial. Según explicaron, el inmueble se encuentra dentro de un trámite de remate impulsado por deudas acumuladas.
Mientras se resuelve la situación legal, la Provincia y la Policía mantendrán el control del lugar. "Puede tardar dos o tres meses, dependiendo de cómo avance el proceso y de las cuestiones judiciales pendientes", explicó Arrieta.
La expectativa es que una vez concretada la subasta, el nuevo propietario retome la obra o defina un nuevo destino para la construcción.
El otro problema: las personas en situación de calle
Aunque los vecinos celebraron la recuperación del inmueble, Arrieta planteó la necesidad de abordar también la situación de las personas que vivían allí. "Hay mucha gente con problemas de adicciones y situaciones muy complejas que necesitan ayuda", señaló.
El dirigente vecinal pidió avanzar en políticas de contención para quienes quedaron fuera del edificio. "Sería importante que se trabaje para darles alguna solución. Hay muchos jóvenes y también niños atravesando situaciones muy difíciles", advirtió.
La preocupación se vuelve aún más urgente ante la llegada del invierno y las bajas temperaturas. "Es una situación lamentable y muy compleja de resolver, sobre todo con el frío que se viene", concluyó.
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