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La Mañana Javier Milei

Javier Milei corta el diálogo con los gobernadores mientras ratifica el ajuste

Tras la retirada de la “Ley de Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos” del Congreso, el Gobierno ratificó que el ajuste del 5% del PBI será igualmente realizado mediante las facultades del ejecutivo

Desde el día en que Javier Milei empezó a medir fuertemente en las encuestas, a finales del 2022, todos los analistas políticos y pronosticadores comenzaron a visualizar y anunciar una posible contradicción, que consiste en que un economista que odia la política ostente el principal cargo político de la República Argentina.

Como si fuera una pelea de box, que ha sido anunciada y publicitada durante meses, finalmente se dio el tan esperado encuentro entre dos grandes contendientes: la anti-política y la política.

En el rincón de la anti-política está Javier Milei, propenso al monólogo y reticente al diálogo o a la multiplicidad de voces. No es secreto que el ´león no tolera argumentos en contra: los combate con rugidos y violentos zarpazos, golpeando más al portador de la idea que a la idea misma.

Así, ha tratado a periodistas, políticos y religiosos de ignorantes, insectos, malignos, corruptos y ensobrados. En tiempos post pandemia, donde la sociedad estaba hastiada de los políticos, este perfil resultó muy atractivo. En las calles se escuchaba: “Milei no tranza, Milei no es político”.

Desde lo discursivo, Milei tuvo una gran fortaleza: la capacidad de convencer a la sociedad de una idea muy firme y determinante que finalmente le terminó por dar la mayoría de los votos para gobernar. Una idea tan sencilla que casi se puede reducir a una simple operación matemática: déficit fiscal + casta política = inflación. Esta idea y su perfil antipolítico le valieron el 56% de los votos.

El otro rincón está habitado por el sistema político republicano, que es todo lo que Milei detesta: la política.

Numéricamente, la política nacional puede ser expresada en 23 gobernadores, un jefe de gobierno, 257 diputados y 72 senadores. Todos ellos con ideas y pensamientos distintos. Pero sobre, todo con intereses distintos.

En el mejor de los casos, es normal y esperable que cada gobernador y legislador trabaje, negocie o vote a favor de las necesidades de los electores de sus provincias, poniendo a los intereses de sus distritos federales por encima de los intereses nacionales.

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Javier Milei no esconde su actividad en Twitter: pasa gran parte del día en redes sociales.

Javier Milei no esconde su actividad en Twitter: pasa gran parte del día en redes sociales.

La política federal no fue elegida por el mismo 56% de Milei. Gobernadores y diputados fueron elegidos por las mismas personas que votaron a Milei, pero de manera fraccionada y para responder a otras preferencias propias de esos electorados mas pequeños.

De esta manera, un mismo elector puede haber votado a un presidente libertario, a un gobernador neutral o dialoguista y a un diputado kirchnerista.

Este enredo propio del sistema democrático republicano, que se equilibra para no concentrar el poder, se hizo visible en la cámara de diputados en estas semanas durante el debate de la Ley Bases propuesta por el nuevo gobierno. Política y antipolítica terminaron tristemente a los bifes, la ley no duró ni un round, tuvo que ser retirada y Milei terminó solo y golpeado en su rincón.

El presidente quedó golpeado porque perdió un round y mostró debilidad, pero también porque quedó demostrado que la política no siempre es tan mala como él creía. A veces la escucha, el diálogo y el intercambio de intereses legítimos puede ser sano y sinérgico.

Y Milei también quedó solo porque cortó abruptamente el diálogo con aquellos gobernadores y legisladores que, si bien no eran oficialistas, tampoco eran Kirchneristas.

Dos ejemplos que dan cuenta de la ruptura de Milei con los gobernadores dialoguistas son los desplazamientos del titular del ANSES, Osvaldo Giordano, representante del gobierno cordobés y mano derecha de Juan Schiaretti y de la salteña Flavia Royon, cercana al Gobernador Gustavo Sáenz, que estaba a cargo de la Secretaría de Energía.

Un ejemplo asombroso de la capacidad para generar enemigos de Milei es la inclusión en su lista negra de “legisladores enemigos de la libertad” de su ex gran aliada en la provincia de Buenos Aires, la diputada libertaria Carolina Píparo, sólo por haber votado en contra de un inciso de un artículo entre los miles de incisos y cientos de artículos de la Ley.

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La misma suerte corrieron todos los “dialoguistas”, como Nicolás Massot, Martín Tetaz, Florencio Randazzo, Facundo Manes, Emilio Monzó y Margarita Stolbizer, quienes, a pesar de acompañar la mayoría de los artículos de la ley, fueron condenados en la red social Twitter.

Milei determinó que no necesita de ningún gobernador diputado y mucho menos de una Ley para realizar el ajuste y lo expresó claramente en un tuit: “Lo que sucedió en el Congreso representa a la perfección el problema al que nos estamos enfrentando. Un conjunto de políticos que van a hacer lo imposible para mantener sus privilegios. La casta. Lo venimos diciendo desde que nos metimos en política. Sabíamos que iba a pasar. Por eso diseñamos un programa económico para exterminar la inflación sin necesidad del Congreso ni de ninguno de todos aquellos que pretenden seguir viviendo como reyes a costa de los contribuyentes.”

El ministro de economía, Luis "Toto" Caputo, en la misma sintonía, expresó: “La no aprobación en particular de la ley ayer no afecta en lo más mínimo nuestro programa económico, nuestro compromiso de estabilizar las cuentas fiscales (...) la mayor parte del ajuste de las cuentas fiscales estaban por fuera de la Ley. El 75% de lo que habíamos planificado no estaba incluido en el proyecto”.

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El momento de quiebre: luego de la votación, se levantó el tratamiento de la Ley Ómnibus y ahora hay dudas.

El momento de quiebre: luego de la votación, se levantó el tratamiento de la Ley Ómnibus y ahora hay dudas.

Efectivamente, en un país hiper presidencialista como es Argentina, Milei tiene las facultades suficientes para ajustar el grueso de las partidas presupuestarias. El ajuste sucederá con la contundencia que estaba planificada y quizás aún con más fuerza, ya que ahora el golpe del león incluirá un poco de odio extra contra la Casta.

El fracaso en el Congreso será utilizado para justificar el malestar económico ante sus votantes. Fiel a su estilo, los listados de los enemigos de la libertad y los conspiradores se irán engrosando con el tiempo, tal como la periodista de LMNeuquén, Sofía Sandoval, resumió con el concepto de “Macartismo 2.0”.

Mientras tanto, Milei se queda cada vez más sólo en su rincón. Su único compromiso es con el 56% de votos obtenidos en 2023, nada más. Allí yace su legitimidad y se aferrará a ella a fuerza de decretos. Una legitimidad tan lejana como peligrosa para la democracia, que sólo podrá ser salvada por algún indicio de mejora económica, que por ahora, no asoma.

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