Ni los que laburaron el sábado se lo perdieron
AL MAL JUEGO, BUENA CARA. Una recorrida por el centro de la ciudad que incluyó bares, kioscos, una óptica y otros locales comerciales, fue una síntesis del pasaje de la euforia a la decepción. Los empleados y sus clientes dejaron sus necesidades de lado por un momento para sufrir a la par de Messi y compañía. Los más decepcionados: los vendedores de camisetas e insignias.
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