Pablo Picotto: "El humor obsecuente pierde el humor"
Por Luis Castillo - [email protected]
Desde 2001, Pablo Picotto se dedica a la comedia y sus primeros pasos los dio en el teatro. Cinco años después rompió con “La cuarta pared” y se entregó al mundo del stand up, un género en el cual se transformó en uno de los exponentes nacionales. Con más de 700 mil seguidores en las redes, el standapero nacido en 9 de Julio se ha ganado la empatía en muchos rincones del país que ha visitado. Y más aún con Osmar Amarilla, personaje que tiene su columna televisiva en Crónica, en la que abarca distintos temas relacionados con el país, las costumbres, el amor y la pareja con un sinfín de pinceladas de humor.
El comediante llegará mañana a Casino Magic con Picadito de Picotto, espectáculo donde no faltará nada. Por supuesto, la presencia de Osmar está más que asegurada en su nueva visita al sur. “Pasó una especie de locura y ahora le gente quiere verlo más a él que a mí”, dijo Pablo, quien se ve superado por su creación.
- Con Picadito de Picotto hacés un repaso de tu carrera. ¿Funciona para cerrar una etapa o es hacer un refresco de otros espectáculos?
Es un espectáculo donde repaso todo lo que hago en las redes sociales y algunas otras cosas que ven en televisión. Es un picadito de muchas cosas que la gente ve en las redes y después me pide: hay un poco de Osmar, de Esto es plata y Conversaciones con un Chino, más las historias de pueblo que es algo que a todos les gusta. Es la cuarta vez que voy a Neuquén y la paso muy bien porque tengo amigos y familiares. Es un disfrute para mí.
- Ya son más de 10 años en escena. ¿El stand up lo viste venir, fue casualidad o aprovechaste esa movida que se estaba gestando?
Desde el 2001 que me dedico a la comedia y a partir de 2006 comencé con el stand up. Venía del teatro y del café concert pero el stand me dio la posibilidad de subirme más al escenario. El teatro a veces entra en una dinámica un poco difícil: te das cuenta que ensayás más tiempo del que actúas. El stand up me proponía lo contrario, no ensayar nada y subir directamente a escena o tener la posibilidad de hacer tres shows por semana. Además, me dio la posibilidad de ganar un poco más de dinero y sobrevivir de la profesión. Eso hizo que me ponga a generar más materiales nuevos y ponerme más prolífico.
- ¿Cuál fue el mayor desafío dentro del stand up?
Vengo del teatro y durante años te explican algo que llaman “La cuarta pared”, que significa que vos no tenés que ver al público. Vos lo percibís, pero no le hablás directamente a ellos. Y el stand up rompe con esa pared y rompe la impunidad que te puede dar un personaje. Sos vos hablándole a la gente. Y ese nivel de franqueza cuando estás más desnudo es un golpe fuerte al principio. Después, cuando vas entendiendo por dónde manejarlo, lo podés ir resolviendo. Al principio, al no tener un personaje, es fuerte y difícil de dirigir.
- ¿Cuál es el momento para dar vida a un personaje o a un monólogo?
Trato de generar contenidos todo el tiempo. Siempre estoy pensando en cómo hago un video, monólogo o alguna cosa nueva. Los contenidos que genero en las redes son diarios. A mí me gusta caminar por la calle y eso me hace pensar cosas copadas. También camino mucho por mi casa y me la paso hablando solo. Creo que el vecino de enfrente debe pensar que soy un psicótico pero en realidad es parte de mi laburo.
- Osmar se ha instalado en mucha gente, ¿dónde surgió el personaje?
Tengo amigos paraguayos y comencé a jugar imitándolos. En un momento encontré una peluca vieja y una gorra vieja de mi papá. En un verano en casa de mis viejos fui al patio y comencé hablar como un paraguayo e hice un videito. Como tuvo una buena aceptación en las redes, después comencé hacer al personaje todas las semanas. Se viralizo y pasó a Whatsapp. Pasó una especie de locura y ahora le gente quiere verlo más a él (por Osmar) que a Picotto.
- ¿El personaje superó al actor?
Sí, realmente me supera. Mucha gente no se da cuenta que está con Osmar porque no sabe que soy la persona que lo hace (risas). Me alegra eso. Traté de hacer un personaje que sea querible, no un personaje que sea despectivo o maltratador. Si la gente no sabe reconocerme a mí como actor que estoy frente a él (personaje) siento que gané dos veces porque algo de la interpretación funcionó.
- ¿Has tenido alguna crítica en las redes por la procedencia del personaje?
No quería hacer un personaje que fuese denigrante. Y lo primero que hice fue mostrárselo a colegas paraguayos para que me dieran su opinión. No quería que nada fuese feo. Y una vez que lo corroboré con ellos lo empecé a interpretar. Osmar es inteligente, es sensible y está colocado en lugares positivos de la sociedad. Él no es el pavo, en todo caso el pavo soy yo. Osmar la tiene clara.
- Osmar canta la realidad (política) en sus editoriales en Crónica. ¿Te ha generado algún encontronazo eso?
Tengo públicos cruzados porque hay gente más grande que me ve en Crónica y otra más chica que me ve en Instagram. La idea en el espectáculo es que se vean las dos cosas. Pero hay una grieta en la cual me han dicho de todo pero trato de no ocupar mucho tiempo en la gente que se siente enojada frente a un teclado. Trato de estar en contacto con mis seguidores y tengo conversaciones que tienen que ver con la política, la sociedad y otros temas. Lo que no acepto es el insulto porque yo no lo hago. Y si vos no me tratas con respeto, simplemente me voy.
- ¿Existe la grieta en el mundo del stand up?
No la siento esa grieta. Conozco a muchos comediantes que trabajan en todos lados hace muchos años. He trabajado con colegas que trabajaron en la línea de TN, Clarín y doy fe de que son buena gente y laburantes. Después cada uno editorializa desde el lugar que prefiere. Nos conocemos todos y sabemos entre nosotros quién es quién. En ese sentido no hay que meterse en otro territorio. Creer que el comediante de enfrente es un enemigo es una ridiculez.
- ¿Sentís que Osmar tiene su peso con las cosas que dice?
Me han pasado cosas que no dejan de sorprenderme. Cuando fueron las PASO hubo un montón de gente que me agradeció y para mí fue una locura porque no tenía nada que ver. Yo soy un comediante. Hubo gente que me decía ‘Vos tenes mucho que ver porque esperábamos tus columnas y necesitábamos fundamentos. Vos nos los dabas de algún modo’. Eso me pareció súper fuerte porque nunca me pasó una cosa así. Pero a la vez me puso en una magnitud de lo que estaba haciendo porque vos creés que solo estás tirando una columna, pero para otra gente tuvo otro nivel de significancia.
- Que la gente te ponga en ese lugar, ¿te da un poco de miedo?
Eso me hace tener mucho más claro y más en foco nuestra responsabilidad intelectual y emocional con las cosas que me suceden. Una de las cosas que la gente valora en mis redes es que trato de no caretearla. Creo que con honestidad emocional e intelectual nos sintonizamos todos. Creo que el termómetro lo pone la realidad, la tasa de inflación. Hay comediantes que nunca se han metido en política y en este momento histórico tiene que salir a decir algo. No se pueden hacer los pavos con lo que está pasando con la gente. La situación es tan compleja que no podés hacerte el pavo eternamente. Y menos con la gente que paga una entrada para verte.
- ¿Qué va pasar con Osmar si gana Alberto Fernández?
Osmar va seguir haciendo las mismas cosas. Las mismas observaciones y demás. Creo que el humor obsecuente pierde el humor. Me parece que va a haber muchas cosas para hacer y para decir. También habrá para criticar y defender. Su obrar nos dará otra letra que no es la actual. Este Gobierno nos ha dado mucha letra a los comediantes porque ha llegado a lugares del límite del absurdo por sus propias acciones de gobierno. En cuanto al futuro, veremos qué nos pasa para poder contar con eso.
- ¿A qué nivel está el stand up argentino?
Está en un lindo nivel y en un momento que ya hemos pasado lo genérico. Cuando arrancamos la gente quería ver stand up como un género y había cuatro que lo hacían. Era como cuando salió el rock and roll. A la gente no le importaba porque quería eso. Después, a medida que pasó el tiempo, la gente fue eligiendo los autores. Ya han pasado varios especiales de Comedy Central, de Netflix, y tiene vuelo para rato. Mientras haya algo de qué reír o criticar de la sociedad el stand up va estar ahí.
- ¿Cuál sería tu ventaja o especialidad con el resto de los standaperos?
Me hizo bien estudiar unos cuantos años de teatro para poder llevar el stand up de una manera menos textual, menos redactada y más interpretativa. Creo que ahí hay una diferencia. Y poder vincular cada una de esas cosas con roles, personajes e interpretaciones son cosas que agregan a lo que hago.
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