A nivel nacional el 21% afirma que no consume nada en su empleo. Se ha detectado incremento de obesidad.
Más de la mitad de los trabajadores en Argentina tiene que saltear su pausa laboral para almorzar debido a la caída del poder de compra de los salarios revela un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA).
"Más de la mitad (56,2%) ha tenido que saltear comidas y/o elegir alimentos menos nutritivos por motivos económicos", señala el informe conocido esta semana.
El estudio agrega que "solo 16,5% está libre de estas privaciones" en tanto que "los más afectados son trabajadores de menores ingresos, no calificados y de empresas pequeñas, donde la vulnerabilidad alimentaria se intensifica".
El informe señala que aunque la mayoría toma pausas para comer, un 26% enfrenta dificultades para hacerlo de forma regular.
Los trabajadores del sector público, con menores ingresos y con menos equipamiento en su lugar de trabajo son los más perjudicados, lo que sugiere que la organización laboral y los recursos disponibles condicionan este tiempo básico para el bienestar.
Los datos de la Patagonia
En la región Patagónica el 78,3% de los empleados dicen que se toman una pausa en para consumir algún alimento y el 21,7% dice que no consume nada.
El informe revela que mientras que en el AMBA, el Centro y el NOA más de tres cuartos de los asalariados toman pausas de forma regular, en regiones como Cuyo, el NEA y especialmente la Patagonia se observan mayores niveles de irregularidad.
"En estas regiones aumenta tanto la proporción de quienes toman pausas solo ocasionalmente como la de quienes casi nunca lo hacen. En relación con el nivel de instrucción, los resultados sugieren que los trabajadores con estudios superiores disminuyen las pausas durante la jornada laboral. El tiempo destinado a la alimentación aparece más condicionado por otras exigencias", dice el reporte.
Mala alimentación, suba de la obesidad
En general, cuando en una población hay problemas de alimentación, la obesidad prevalece porque se reemplazan alimentos mas nutritivos por otros de menor calidad.
En el caso de los trabajadores, el estudio de la UCA revela que "el 23,1% de los asalariados presenta obesidad, con mayor prevalencia en adultos y en contextos laborales menos favorables".
"Esto refuerza la idea de que las condiciones de trabajo y los hábitos alimentarios que permiten (o impiden) impactan directamente en indicadores de salud, generando riesgos a mediano y largo plazo", explica al trabajo.
Desigualdad de acceso y geografía
La geografía incide profundamente en las prácticas alimentarias, dice el reporte. Por caso, el Noreste y el Noroeste presentan los mayores niveles de dificultad, tanto en el acceso a la comida como en las oportunidades de comensalidad.
En contraste, el AMBA y la región Centro muestran mejores condiciones, reflejando una brecha que combina disponibilidad de infraestructura, dinámicas productivas y tal vez, proximidad a centros urbanos.
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