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La Mañana Máximo Thomsen

Máximo Thomsen habló del asesinato de Fernando y lloró ante las cámaras: "No quería que terminara así"

El rugbier condenado a cadena perpetua dio una extensa entrevista en la que narró lo sucedido la noche del asesinato de Báez Sosa.

Tras más de un año de haber sido condenado a cadena perpetua por el crimen de Fernando Báez Sosa, y a cuatro años del hecho, el rugbier Máximo Thomsen habló públicamente por primera vez. Fue desde la cárcel, en una entrevista íntima con el periodista Rolando Barbano, de Telenoche.

Thomsen se emocionó hasta las lágrimas relatando la situación. Además, contó cómo era su vida en Zárate antes del crimen, dio detalles del viaje a Villa Gesell y de la pelea que termina con la vida de Báez Sosa.

"Vengo esperando esto hace cuatro años, hace mucho que lo quiero hacer y no puedo, no necesito preparación", anticipó Máximo Thomsen antes de que comience el diálogo ante las cámaras.

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Su vida en Zárate: el rugby, el estudio y la violencia

Thomsen comenzó narrando que en su ciudad, Zárate, jugaba al rugby y entrenaba dos veces por semana. Había comenzado el profesorado de Educación Física en la facultad a la que iba a todos los días a la mañana de lunes a viernes.

"A la tarde los martes y los jueves viajaba a entrenar en colectivo y también en el verano era mi momento donde yo no entrenaba y no cursaba, y aprovechaba para trabajar con mi papá", agregó.

Máximo Thomsen.
Un joven Máximo Thomsen en Zárate.

Un joven Máximo Thomsen en Zárate.

Thomsen contó que en ocho años jugando al rugby, nunca recibió una tarjeta amarilla, y desligó a la práctica deportiva del hecho violento que protagonizó. "La violencia en el rugby es cero, tiene muchos valores hermosos. Esto no tiene nada que ver con el rugby, es una cuestión social, uno sale a la calle y hay violencia, y la violencia siempre trae más violencia", analizó.

Ante la pregunta de si protagonizaba peleas habitualmente en su ciudad, aclaró que "en Zárate era muy normal, salías al boliche y había dos o tres peleas seguro. Con baldosas, botellas, cuchillos, armas. Me he peleado, sí, y no es algo de lo que estoy orgulloso, lo traté con un psicólogo. No es lindo, pero es lo que pasa hoy en día".

"En ese momento uno piensa, o aprendés o te van a pasar por arriba" "En ese momento uno piensa, o aprendés o te van a pasar por arriba"

La cronología del día del asesinato de Fernando Báez Sosa

"Todo pasó la segunda noche que estábamos ahí. La primera nos habíamos juntado con un grupo de chicas de Zárate y cuando quisimos salir no pudimos porque estaba todo muy colapsado en Gesell, solo pasaban los que tenían anticipada, entonces nos quedamos en la casa con ese grupo y bueno a las 5 o 6 nos habíamos ido a dormir, nos habíamos emborrachado, pero nos quedamos ahí" prologó Thomsen.

Luego de eso, precisó que el día del asesinato se despertaron a las dos de la tarde, aproximadamente, y fueron a comer panchos y luego a la playa. "Preparamos la heladerita y nos fuimos a la playa del centro que es donde se juntaba toda la multitud de pibes a tomar", contó y detalló que llevaban seis botellas de fernet y cuatro de Smirnoff, para 10 personas. Estuvieron allí bebiendo desde las 15 hasta las 19.

Rugbiers veredicto caso Fernando Baéz Sosa
Los rugbiers condenados por el crimen de Fernándo Báez Sosa.

Los rugbiers condenados por el crimen de Fernándo Báez Sosa.

El rugbier aclaró que tomó mucho, y para esa hora ya estaba borracho. En ese estado, fue a comprar las entradas para salir a la noche y dio aviso al grupo. Llegó al departamento, cenaron fideos con tuco mientras organizaban la previa con un grupo de chicas de Zárate, y se prepararon para el boliche.

La situación con Fernando Báez Sosa en el boliche

El ya condenado a cadena perpetua asegura no acordarse "bien" lo sucedido. Contó que él estaba en la barra, de espaldas a la pista cuando Matías Benicelli (otro de los condenados) se le cayó encima. Se estaba agarrando la cara.

"Yo me di vuelta sorprendido y le digo ‘¿qué te pasó?’", a lo que su amigo le responde: "Me pegaron".

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"Ahí al toque lo agarró un seguridad, lo agarra del cuello y lo levanta. Yo le digo ‘por favor, bájalo que lo vas a matar’ y me dice '¿qué, sos el amigo?'. Yo le digo, 'sí, es mi amigo' y dice 'bueno, sáquenlo él también'.

"Después me enteré que había sido Fernando el que le pegó a Matías". "Después me enteré que había sido Fernando el que le pegó a Matías".

Según la versión de Thomsen, su amigo estaba "separando la pelea de Fernando con otra persona que nunca supe quién era". "Cuando le puso la mano en el pecho, se ve que se sintió amenazado y le pegó una piña en la frente", relató.

Acto seguido, el rugbier y algunos de sus amigos son sacados por la seguridad del local bailable. Thomsen, tomado por el cuello por un guardia mientras forcejeaba. Según él, salió asfixiado y recibiendo golpes por parte de los trabajadores del boliche.

La salida del boliche

Al salir del lugar, los rugbiers comienzan una pelea "con otro grupo de pibes que estaban ahí". La misma, fue grabada por otro de los implicados, Lucas Pertossi.

"Inmediatamente después de que se terminan de pelear, me dicen ‘ya fue, vamos’, y yo me doy vuelta y atino a cruzar para la calle. Y cuando estoy cruzando, escucho que había uno que le había pegado, que le estaba haciendo como burla, no sé qué le estaba haciendo, y dice ‘sí, es ese’, y ahí veo que van corriendo. Veo a un amigo metiéndose en una ronda de 8 personas. Yo me metí", continúa la narración.

Ese "burlón", que señala Thomsen, era supuestamente Fernando Báez Sosa.

La golpiza a Fernando Báez Sosa

Thomsen detalló que el primero en pegar fue Enzo Comelli, luego ingresó él a los golpes. "Siento que me pegan una piña en el mentón y empiezo a tirar patadas al aire"; "después me enteré que yo sí le había pegado a Fernando", indicó.

"Yo solo me acuerdo que entré a tirar patadas, no tenía noción de lo que estaba haciendo. Sí sabía que me estaba metiendo en una pelea, en mi cabeza solo pasaba eso", continuó con el relato del ataque a Báez Sosa.

"Es algo que pasó y yo no me voy a esconder. Desde el primer día quise contar todo, pero no me dieron nunca una oportunidad de poder contar lo que había pasado". "Es algo que pasó y yo no me voy a esconder. Desde el primer día quise contar todo, pero no me dieron nunca una oportunidad de poder contar lo que había pasado".

Sobre el por qué no había hablado públicamente todavía (más que unas pocas palabras en el juicio), explicó: "Siempre nos decían que no, porque podía ser contraproducente o que podían usarlo en nuestra contra y yo no lo veía así. Yo lo veía de otra mirada, yo quería contar que sí, que había sido partícipe pero que no había tenido ningún tipo de intención de que pasara eso".

La muerte de Fernándo, las lágrimas de Thomsen

En un pasaje de la entrevista, luego de detallar lo ocurrido a la salida del boliche, Máximo se quebró en llanto. "Yo no quería que terminara así. Es difícil porque también es un cargo de conciencia importante, porque cuando uno no lo busca, no se espera estas consecuencias".

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Sobre Fernando, dijo: "Pensar que es una persona igual que nosotros, con las mismas ideas, joven y cargar con la conciencia de que fue por culpa de nosotros, mía también, de todos, pero nadie lo quiso así".

"Podemos ser buenas o malas personas, pero sé que ninguno de nosotros quiso que esto pasara, que esto terminara como terminó. No por estar acá adentro, ni nada de eso, sino porque es una vida y nadie es quién para quitarle la vida a otra persona". "Podemos ser buenas o malas personas, pero sé que ninguno de nosotros quiso que esto pasara, que esto terminara como terminó. No por estar acá adentro, ni nada de eso, sino porque es una vida y nadie es quién para quitarle la vida a otra persona".

Thomsen dijo que recién al otro día se enteró que Fernando había muerto. "Cuando nos hicieron el allanamiento, que nos empezaron a tirar al piso y nos decían ‘¿ustedes saben por qué estamos haciendo esto?’ y le decíamos ‘no, no, ni idea, ni idea’ y ahí es donde nos dicen".

"En mi cabeza empecé a tomar conciencia cuando me dormí en la comisaría esa noche, porque yo sentía que estaba viviendo una pesadilla", afirmó.

Ante la consulta de se siente un asesino, dijo que no. "Es una palabra muy fuerte"; "la vi muchas veces en todos lados y pensar que te están comparando con gente que mata por matar, que después los ves acá adentro que cae gente así, que lo cuenta como algo normal y se va a los dos o tres años y a mí me nombran de la misma manera y yo no quería que pasara esto".

Por último, contó que "el primer día que me atendieron las asistentes sociales en Dolores, me preguntaron '¿si pudieras hacer algo, qué harías?' y respondí: Volver el tiempo atrás para que nadie tenga que perder una vida, nada más. Es lo único que quisiera", cerró.

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