Las negociaciones se estiran por diferencias en las valuaciones y la expectativa de un escenario económico más estable.
La venta de Carrefour, Burger King y otras empresas en el país avanza con más lentitud de la prevista. Aunque las conversaciones llevan meses y algunos procesos fueron anunciados, las operaciones no terminan de cerrarse: los vendedores evalúan que los activos podrían valer más adelante y la menor presión desde el exterior para desprenderse de negocios locales permite estirar los tiempos.
A todo esto, se suma un punto de quiebre. Luego de ‘masticar’ la decisión, algunas ventas se lanzaron cuando las casas matrices tenían urgencia. Ahora, frente a señales del Gobierno de un cambio de rumbo, ya no están tan urgidas.
Prefieren estirar los tiempos ante una menor presión y precios de los activos que siguen bajos, pero que paulatinamente pueden recomponerse.
Francisco De Narváez: el principal candidato a quedarse con Carrefour
En retail, avanzan con cautela las conversaciones por Carrefour, cuya sede central en Francia contrató a Deutsche Bank para la búsqueda de compradores para sus 700 sucursales y su banco en la Argentina. El candidato favorito es Francisco De Narváez, dueño de Changomas, que en noviembre presentó una oferta por alrededor de US$ 1.000 millones para conservar la marca. Lo hizo junto con L. Catterton, fondo de inversión privado más grande del mundo, del que ya es socio en Rapsodia, Caro Cuore y Baby Cotton.
La venta de los súper apuntaba a firmarse antes de fin de 2025, con el cierre formal a inicios de 2026. En tanto, la transferencia del banco puede demorar por la autorización del Banco Central, al tratarse de dos contratos por separado. Pero no hubo novedades.
En la industria, destacan que la puja por el precio no es solo por las tiendas, sino también por los inmuebles que ocupan, y que los franceses no están dispuestos a salir en cualquier condición.
¿Qué suerte correrá Burger King?
En Burger King, se disipó el interés inicial de grupos que se vieron atraídos, pero que luego dudaron de la rentabilidad con un consumo estancado y costos en alza.
Su licenciatario mexicano Alsea quiere enfocarse en marcas estratégicas, como Starbucks. En la búsqueda que activó BBVA, picó en punta Julio Gauna, fundador de la cadena de hamburguesas El Desembarco, con 97 locales en el país. Pero se bajó “por el desafío que conlleva”, le confirmó a este medio.
“Abrimos entre tres y cinco sucursales por semana, y tenemos 78 en obra. En junio deberíamos estar en 150. Implica asumir un riesgo alto y complicar lo mejor que tenemos”, admitió pese a que en octubre su empresa –dueña también de las cadenas Mr. Tasty y Mila and Go– informó que estaba en la última instancia con Burger.
Tampoco hizo una oferta Desarrolladora Gastronómica, que sonaba como candidata y es dueña de las cadenas Kentucky, Dandy, Sbarro y Chicken Chill. Mientras tanto, BBVA evalúa otras posibilidades, todavía en etapa preliminar.
Empresa láctea también busca inversores
La situación de otros rubros como el lácteo complicaron a Verónica, que en julio recibió interés de inversores locales y extranjeros, pero el proceso se trabó. El retraso llevó a la láctea de más de 90 años a encarar una reestructuración con una parálisis de su producción y posponer pagos de sueldos. Se prevé que pedirá la apertura de su concurso de acreedores.
La brasileña Raízen tiene abierto el proceso hace tiempo, pero no le convencieron las ofertas principalmente por el precio de su negocio local de downstream, 800 estaciones de servicio Shell y la refinería Dock Sud, combo valuado en US$ 1.900 millones. El que más chance tiene es Mercuria Energy Group, que lidera José Luis Manzano y de capitales suizos.
“Cada proceso tiene su especificidad. Algunos no recibieron tanto interés por el tipo de negocio y en otros se discute en detalle la valuación. Para que se concrete un deal, se tiene que caer varias veces antes”, consideró Miguel Arrigoni, de First Capital.
“Se negocian contingencias, ajustes de precios, formas de pago y acuerdos de management y accionistas. Somos un país en el que cerrar una transacción cuesta, a diferencia de otros con menos regulaciones y más competencia”, sumó Ignacio Aquino, de PwC Argentina.
“Antes prácticamente no había oferentes, de a poco se están presentando más. En procesos con varios, hay una demora en la concreción. Una marca fuerte suele no estar dispuesta a vender barato”, dijo Valeriano Guevara Lynch, de Allende & Brea.
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