Las escuelas privadas de Comodoro Rivadavia y un panorama negro: "Usan la indemnización para pagar la cuota"
La crísis del sector petrolero en Chubut se traslada a la educación. Morosidad, alumnos que se van y familias que demoran en reservar matrícula para 2026.
La crisis petrolera que golpea con fuerza a Comodoro Rivadavia empieza a mostrar derivaciones en otros sectores de la economía de la ciudad más poblada de la provincia de Chubut.
Los despidos de trabajadores petroleros de todas las escalas -desde obreros hasta ejecutivos- y la pérdida de ingresos hacen que la incertidumbre se traslade a la educación privada, con escuelas en crisis por la caída en la matrícula y el aumento de la morosidad en el pago de cuotas.
“Todos los colegios privados estamos pasando por el mismo momento que atraviesa la sociedad. Nosotros tuvimos, particularmente en nuestras instituciones, una baja importante por la pérdida de trabajo de algunos padres, de algunas familias que principalmente dependen de los ingresos del trabajo petrolero o del padre o de la madre”, indicó Rafael Federico, director del Colegio Da Vinci, en una entrevista para el medio local ADNSur.
Federico explicó que la crítica situación repercutió principalmente en los primeros meses del año, pero desde entonces no hubo una recuperación. “Ahora estamos en una cierta estabilidad, pero afectó a todos los espacios de la sociedad y, principalmente, a la educación”, señaló.
"Un esfuerzo sobrehumano"
En cuanto a las dificultades de las familias para afrontar las cuotas y la consiguiente morosidad, el directivo escolar destacó un hecho que podría profundizar la crisis en 2026.
“La mora fue algo importante para los padres que quieren dar continuidad a los hijos en el sistema. La gran mayoría trató de que los hijos siguieran esta continuidad, ya sea haciendo un esfuerzo sobrehumano para pagar las cuotas o utilizando, por ejemplo, las indemnizaciones para pagar todo lo que resta del año”, detalló.
El director del Da Vinci resaltó que varias escuelas tuvieron que “generar estrategias y ayudas económicas, mantener la cuota fija en la medida de lo posible para no disparar la inflación de los aumentos y generar facilidades para familias con varios hijos en el mismo colegio”.
No obstante, subrayó, el problema se extiende ante la imposibilidad de prever qué ocurrirá con la economía en el futuro cercano. “Lo que se está viendo hace que los padres no puedan proyectar -consideró-. En años anteriores, en agosto, septiembre u octubre ya se señalaba la matrícula del año que viene; ahora está en un stand-by muy, muy importante”.
De este modo, muchos padres están esperando hasta último momento antes de inscribir a sus hijos, para saber si podrán o no afrontar las cuotas del próximo año, y así la incertidumbre se extiende a las instituciones escolares que no pueden tener un panorama claro de la matrícula con la que contarán en 2026.
Comodoro Rivadavia y el "no saber qué va a pasar"
Según Federico, por un lado, las familias viven con miedo de que sus integrantes pierdan sus trabajos, aun cuando actualmente continúen empleados, y por otro, los colegios deben idear estrategias para acompañar a la comunidad educativa y sostener la matrícula.
“Aquellos padres que dicen ‘todavía no sé qué va a pasar’ van a esperar un poquito; entonces, de repente, no cierran tan temprano la matrícula o quieren ver, por ejemplo, a fin de año, cuánto va a estar la cuota de marzo”, detalló.
“De esa manera pueden proyectar la matrícula y adelantarla o hacer alguna estrategia, pero ahora es muy temprano, todavía por esto de no saber qué va a pasar”, completó.
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