"Mi casa se partió en dos": la odisea de una familia evacuada en Comodoro Rivadavia y la urgencia por operar a su beba
Emanuel y Fabiana vivían en uno de los barrios más golpeados por el derrumbe del cerro Hermitte. En medio del shock enfrentan otra carrera contra el tiempo.
En Comodoro Rivadavia, Emanuel Herrera todavía reconstruye la escena como si la estuviera mirando desde afuera. El sábado, con el barrio inquieto y versiones de un posible colapso, él y su pareja, Fabiana Oyarzún, decidieron pasar una última noche en su casa y evaluar qué hacer al día siguiente.
Creían que aún había margen. Pero cerca de la medianoche, un estruendo cortó todo: se fue la luz, llegó la oscuridad y la vivienda empezó a abrirse con grietas que crecían bajo sus pies.
Adentro estaban con sus dos hijos: un nene de 5 años y Aitana, la beba de 1, que además atraviesa un problema de salud. Un vecino los alertó a los gritos para que salieran.
Emanuel cuenta que evacuaron como pudieron, saltando de costado, mientras la abertura de la puerta se agrandaba en segundos. “En unas horas se nos rompió la casa”, repite ahora, ya lejos del lugar donde había criado a su familia.
La madrugada del derrumbe y una casa que quedó “partida”
A cinco días del hecho, el panorama en Sismográfica es desolador: calles con rajaduras, viviendas dañadas y estructuras que quedaron literalmente partidas, con paredes en pie y el resto desparramado entre escombros. La casa de Emanuel, dice, se volvió irreconocible. Apenas quedaron algunas columnas, una pared y una puerta, como una postal fija de todo lo que se perdió.
La familia fue reubicada en un albergue deportivo junto a otros evacuados. Comparten baño, ocupan una sola habitación y viven con lo básico. Emanuel dice, en diálogo con diario Clarín, que su casa no era perfecta, era “un ranchito”, pero era su lugar, hecho a pulmón durante años.
La urgencia de Aitana y la búsqueda imposible de un alquiler
En medio de la crisis habitacional y el trauma de la evacuación, la familia enfrenta un problema urgente: Aitana tiene un quiste en la cabeza y necesita una cirugía. Según contó Emanuel, el cuadro fue cambiando de diagnóstico con el tiempo, pero la situación se agravó cuando la beba empezó a sufrir convulsiones. El turno para iniciar el proceso quirúrgico debía gestionarse en los últimos días, pero la emergencia los empujó a priorizar a volver a los escombros para rescatar pertenencias esenciales.
Sin lugar donde vivir, Emanuel relató que personal municipal recorrió los albergues y les informó que solo hay 45 viviendas disponibles para la reubicación. En el medio la confirmación de que la zona afectada por los desmoronamientos quedó inhabitable.
Con cientos de familias evacuadas buscando techo al mismo tiempo, el mercado de alquileres en Comodoro entró en crisis. El referente inmobiliario Fabián Almonacid (ex presidente de la Cámara Inmobiliaria local) advirtió que “no hay viviendas para cubrir ni una mínima parte de la demanda” y remarcó que la ciudad no tiene un “stock” disponible para reubicar de golpe a cientos de familias.
En ese contexto, Almonacid pidió “empatía” a los propietarios para evitar subas especulativas y aportó una referencia de valores que hoy sirven de termómetro del problema: los departamentos de un dormitorio rondan $550.000 a $600.000, los de dos dormitorios van desde $700.000 hasta $900.000, y las casas de tres dormitorios superan los $900.000, según zona y características.
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