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La Mañana policía

"Era esto o arriesgar que le den una pena menor": impotencia tras el acuerdo con la policía que atropelló a Catalina

Catalina cumplió 10 años internada en Buenos Aires y solo puede pestañar para comunicarse. La condena a Camila Sprenza de ejecución condicional evitó el juicio.

La mujer policía que atropelló con un patrullero a Catalina fue condenada a 2 años y 7 meses de prisión de ejecución condicional y a 4 años de inhabilitación para conducir. “Era esto o arriesgar que le den una pena menor”, resumió Paola Marifil, mamá de la niña.

El miércoles 19 de noviembre de 2025, cerca de las 19, la pequeña andaba en bicicleta con una amiga- la cual se salvó por unos segundos al sentir el ruido de un vehículo que se acercaba a toda velocidad por la calle de tierra, a dos cuadras de sus casas. Catalina fue arrollada por la camioneta Volkswagen Amarok policial conducida por Camila Rocío Speranza que la impactó junto a las dos bicicletas a una velocidad mínima estimada de 72,82 km/h, sin sirenas ni balizas encendidas, ni tocar bocina siquiera.

La niña quedó tirada y fue derivada de urgencia en ambulancia mientras los siguientes días y semanas, vecinos y vecinas se manifestaron hasta la Comisaría 46 de Los Álamos en Plottier para pedir justicia y denunciar que no era un hecho aislado, sino prácticas policiales habituales en el barrio. Entre los manifestantes había mayormente niños y niñas que hicieron carteles donde pedían que respeten su derecho a jugar sin riesgo de vida, como le pasó a Catalina.

justicia por catalina policia plottier (3)

Un acuerdo de la mujer policía que no trajo alivio

El acuerdo alcanzado este jueves fue presentado por el fiscal del caso Andrés Azar, junto al asistente letrado Maximiliano Jávega y la funcionaria Cynthia Tobares, y contó con el aval de la querella que representa a la familia, que previamente había rechazado la suspensión a cambio del ofrecimiento de la defensa policial por tareas comunitarias.

En el marco de este acuerdo, la imputada, Camila Rocío Speranza, admitió su responsabilidad en el hecho a cambio de la pena de prisión condicional, además de reglas de conducta que incluyen presentaciones periódicas ante población judicializada. El juez de garantías Juan Manuel Kees homologó el proceso.

De esta manera, a casi seis meses del choque donde casi mata a la niña de nueve años, la policía neuquina Speranza -condenada por lesiones gravísimas culposas agravadas por conducción imprudente y antirreglamentaria y por exceso de velocidad- podrá continuar su vida sin atravesar un juicio. El combo incluye evitar la prisión, porque según el Código Penal, si la pena es menor de tres años, la cárcel no es efectiva. También continuará como empleada del Estado sin correr riesgo de ser exonerada.

policia choque plottier

Desde el choque Catalina primero fue trasladada al hospital de Plottier y luego derivada en código rojo al Castro Rendón con politraumatismos gravísimos, compromiso neurológico, respiratorio y ortopédico, además de shock hemorrágico. Posteriormente fue derivada a l Instituto Fleni, en Buenos Aires, donde continúa su rehabilitación. El siniestro también le cambió a sus padres, que desde noviembre del 2025 prácticamente se mudaron a 1200 kilómetros. Mientras tanto, Esteban, el papá de Catalina perdió su trabajo.

El contraste con las condiciones de salud que afronta la pequeña víctima que solo puede comunicarse por pestañeos son el germen del dolor de la familia. Por este motivo, la sentencia no logró cerrar la herida. “Mi hija de por vida va a llevar... No van a ser dos años y siete meses lo que va a sufrir mi hija”, indicó Paola a LU5.

Además, la mujer guarda un duro recuerdo del día del accidente: cuando llegó al lugar, la policía le reconoció que había atropellado a Catalina y le pidió que le disparara con su arma reglamentaria. Aunque su actitud podría pasar por empatía con la situación, fue un gesto extremadamente anti profesional. Consciente de esto, Marifil reflexionó: “Si yo hubiese hecho eso, hoy no estaría cuidando a mi hija. Habría dos familias pidiendo justicia”.

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Paola Marfil acompaña a su hija Catalina en el proceso de rehabilitación, cirugías y trasplantes para que pueda sobrevivir al choque que sufrió por una mujer policía que conducía un patrullero de manera antirreglamentaria.

Paola Marfil acompaña a su hija Catalina en el proceso de rehabilitación, cirugías y trasplantes para que pueda sobrevivir al choque que sufrió por una mujer policía que conducía un patrullero de manera antirreglamentaria.

"Salió más barato a que Cata sea una estrella amarilla"

La decisión de aceptar el juicio abreviado fue tomada por la familia para evitar un proceso más largo y la posibilidad de una pena menor. “Era un agobio hablar todo el tiempo, evaluar qué podía pasar", indicó con la voz entrecortada por la angustia y agregó: "Salió más barato a que Cata sea una estrella amarilla".

En este sentido, recordó el cuestionamiento a la baja o nula pena de prisión efectiva que se otorga a las personas condenadas por accidentes viales.

"Hagamos un juicio abreviado porque no quiero más, si las leyes no están para para proteger al accidentado. No estaban para acompañar a la familia. ¿Sabes qué? Vos vas por las calles y estamos llenos de estrellas amarillas y yo quisiera saber qué pasó con esa estrella amarilla: si hay un juicio, si hubo un responsable, si hay un un condenado. ¿Hay un preso por algún accidente de tránsito? No. Porque las leyes no están bien", manifestó.

Catalina Galcerán (1)

"No están las leyes de tránsito para condenar al que no cumplió, para acompañar a las familias o para que se haga justicia de verdad", dijo, y señaló: "Vos vas a sacar un carnet de conducir y te hacen hacer un curso, ver videos, preguntas capciosas, preguntas de frenado, ¿a cuánto tienes que frenar? ¿A cuánto tienes que ir? los carteles, todo tenés que saber".

Y agregó: "Te hacen una multa por por velocidad o te hacen por mal estacionamiento, te hacen una boleta y te arruinan económicamente. Ahora, andá a preguntar si hay alguien que está pagando por una muerte, han matado familias enteras en las calles".

La vida después del siniestro: "Cada pestañeo es una alegría"

Catalina cumplió 10 años el 5 de mayo internada en Buenos Aires. La lesión medular le impide mover el cuerpo desde el cuello hacia abajo y su recuperación es lenta y permanente. Tras cinco meses sin poder comunicarse, hoy logra hacerlo con un código de parpadeos: uno para decir “sí”, dos para decir “no”.

"Cada viernes era un avance, una señal de que ella iba a estar bien. Los lunes cuando empezaba terapia era que Cata movió el dedito. Que Cata movió un poquito más los ojitos", mencionó sobre los meses de terapias donde su hija no se podía comunicar, no sabían qué sentía. "Abría los ojos, nada más estaba despierta con la mirada para un lado. Había que ponerle ungüento en los ojos porque no pestañeaba. Había que cerrárselo con cinta, había que ponerle antifaz".

Por eso, remarcó: "Entonces, yo decía cada vez Cata puede pestañear es una alegría, se tiene que comunicar porque ahí es cuando avanza la rehabilitación. Vos no podés rehabilitar a alguien que no se puede comunicar, no le puedes preguntar, "¿Te duele?" Lo moviste sola o se te movió".

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Antes de este movimiento voluntario de Cata, el cuadro era muchísimo más complicado porque los especialistas les decían que el daño cerebral es irreversible. "Todo lo que hacía Catalina era involuntario. Entonces, necesitábamos que Cata despierte, entre en conciencia, recobre conciencia que significa que te responda algo. Ahora yo le puedo preguntar, ¿eso se te movió solo o lo moviste vos? Pestañea una vez y es sí, pestañea dos veces es no".

Sin embargo, después del choque su cuello lleva una prótesis fija que no le permitirá recuperar el movimiento de cabeza. Consultada sobre cómo afrontan cada día, Paola remarcó: “De acá en adelante no pensamos. Solo pensamos en que Cata se enamore de cada día”. A su vez relató: "Yo creo que recobré conciencia en conjunto con Cata cuando me empezó a responder, hace un mes. Hasta ese momento yo tampoco, no sé dónde andaba".

La condena marca un cierre judicial, pero no un final para la familia, que continúa lejos de su casa acompañando la rehabilitación de Catalina. “Ni para ustedes ni para nosotros termina con la condena”, dijo su mamá.

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