Qué dijo la mamá de Catalina tras la imputación a la mujer policía que atropelló a su hija
Paola Marfil expresó sus sentimientos respecto al avance judicial contra la agente de la Policía de Neuquén. Contó cuáles son los gestos de Catalina en su rehabilitación.
A 84 días del choque que dejó a Catalina, una nena de nueve años, al borde de la muerte y secuelas permanentes, su familia atraviesa un proceso tan doloroso como prometedor: pequeñas reacciones aparecieron en su rostro en medio de una rehabilitación intensa, mientras la causa judicial contra Camila Rocío Esperanza, la mujer policía que la atropelló, sigue su curso.
Paola Marfil, madre de la niña, contó en una entrevista con LU5 que "Cata" debió ser transplantada nuevamente para una intervención médica luego de que presentara complicaciones con el botón gástrico que le colocaron para su alimentación. Esta situación obligó a interrumpir momentáneamente la rehabilitación que realizaba en Escobar, provincia de Buenos Aires, para regresar a la clínica en Belgrano, donde además aprovechan a realizarle distintos chequeos.
"Para nosotros, en principio, cada pestañeo es una alegría", relató la mujer, describiendo el largo camino que atraviesan desde el 19 de noviembre de 2025, cuando una camioneta conducida por Esperanza, a más de 70 kilómetros por hora, en una zona donde el máximo es 30, y sin activar las sirenas obligatorias, la embistió a pocas cuadras de su casa en Plottier cuando andaba en bicicleta con una amiga que alcanzó a saltar a tiempo.
Las señales de alegría que prometen vida
Actualmente, Catalina cumple jornadas extenuantes de rehabilitación: ingresa al gimnasio terapéutico a las 8 de la mañana, comienza las actividades a las 8:30, descansa al mediodía y continúa hasta las 15:30 bajo la supervisión de un grupo de especialistas.
En este contexto, empezaron a notar señales que renovaron las expectativas de una evolución favorable. "Yo le estaba mostrando videos a los especialistas, hablándole en tono de chiste, y se sonrió... hasta con dientes. Me quedé helada porque no lo había hecho antes. Se lo repetí y se volvió a reír", recordó Paola.
Desde entonces, los profesionales utilizan todo aquello que le gusta a la niña, como audios, música, frases y videos, como estímulos para favorecer la conexión y promover respuestas motoras. Los padres incluso podrían grabar audios simples, como pedirle a su hija que pestañee o que abra los ojos para favorecer el reconocimiento de sus voces.
La reacción que más conmovió a la familia fue cuando su mamá le mostró un video del canal de YouTube que la propia Catalina había creado junto a su papá, donde subía filmaciones bailando. "Le dije en broma que estaba moviendo las caderas y que su hermano se iba a enojar y se volvió a sonreír más todavía. Las terapeutas me hicieron repetirlo y lo documentaron", dijo.
Antes del choque que le cambió la vida, la niña practicaba patín desde los dos años, y según su mamá, "bailaba todo el día inventando coreografías frente al espejo". Antes del accidente, incluso se preparaba para un evento de cierre con un gran festejo.
Otra escena similar se produjo cuando Paola mencionó a un amiguito al que Catalina quiere mucho. "Cuando lo nombró, Catalina levantó las cejas e hizo una carita. Le dije: "Vos, bandida, te estás poniendo feliz", y se sonrió otra vez, con una complicidad que solo nosotras entendemos", contó.
Para la familia estas expresiones son mucho más que gestos aislados. "Entiende de lo que estamos hablando porque son cosas puntuales que nosotros sabemos de lo que estamos hablando", aseguró. Lejos de Neuquén, Paola afirma que sienten el acompañamiento de otras familias que atraviesan situaciones similares, y que se transformaron en una red de contención inesperada dentro de tanta angustia. "No sé de dónde sale la fuerza, pero se avanza", confirmó.
¿Qué dijo la mamá de Catalina del avance de la causa judicial?
La entrevista se dio apenas un día después de que se conociera la imputación contra Esperanza, la agente policial, acusada por el Ministerio Público Fiscal de lesiones gravísimas culposas agravadas por conducir de manera imprudente un vehículo oficial, luego de que se comprobara que infringía las reglas de conducción básicas.
Para Paola, revivir el proceso judicial donde se determinó que Catalina sufriría secuelas permanentes fue difícil incluso a la distancia. “Ni siquiera tenía que haber existido esa audiencia, pero agradezco no haber estado ahí. Si por Zoom fue difícil, no me imagino al lado”, opinó.
Sobre la mujer policía, evitó profundizar en sentimientos personales. “No pienso en ella. Yo veo a mi hija y se me nublan los pensamientos. No me genera odio, me genera ganas de volver el tiempo atrás”, dijo. Sin embargo, fue clara respecto de las responsabilidades: “Cada quien tiene que hacerse cargo de lo que hizo. Yo me estoy haciendo responsable de mi hija como siempre lo hice. Catalina estaba totalmente sana”.
También reveló que la agente se comunicó para pedir disculpas y que incluso manifestó su intención de ver a la niña. “Valoré que se quedara en el lugar pese a las amenazas y que se haya acercado, pero esto no hubiese pasado si no hubiera sido imprudente y negligente con el manejo de un vehículo oficial”, afirmó.
Hoy, toda la energía de la familia está puesta en la recuperación. “Estamos acá por Cata. Sabíamos que esta iba a ser la parte más lenta. Han pasado más de tres meses y a veces parece que el tiempo no hubiera pasado”, expresó.
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