España. Un desprendimiento de rocas de una montaña, producto de las intensas lluvias, rompió la malla de contención e impactó justo sobre la formación de un tren, en las afueras de Barcelona. Como consecuencia de este accidente, cuatro de los seis vagones del ferrocarril se salieron de las vías y dejó como saldo una persona muerta, cinco heridos graves y 44 leves.
El hecho ocurrió ayer a la madrugada y en el lugar trabajaron 14 dotaciones de los bomberos, 11 ambulancias del Sistema de Emergencias Médicas y siete dotaciones de los Mossos d’Esquadra, quienes colaboraron con el rescate de los heridos y su evacuación a hospitales cercanos.
El pasajero que murió es un español de 36 años, cuyo cuerpo fue hallado sin vida por los rescatistas fuera del tren. En un primer momento se creyó que este hombre no venía en ninguno de los vagones afectados aunque, finalmente, los investigadores confirmaron que viajaba en el convoy, salió despedido como consecuencia del impacto y el descarrilamiento, y falleció producto de los golpes.
En los lugares montañosos suele haber una malla metálica que abraza toda la ladera como seguridad: en caso de algún desprendimiento, hace de contención. Pero en este caso, en el lugar del accidente se observó que esta malla se había roto y las piedras y la tierra de la montaña llegaron hasta las vías y provocaron que el tren descarrilara.
Ahora los peritos están trabajando sobre el lugar (la cámara frontal que lleva el tren en el primer vagón será un documento clave) para determinar si el tren se topó con los escombros ya sobre las vías, lo que provocó que se descarrilara, o justo en el momento en que pasaba –y tal vez producto de la vibración propia de la formación del ferrocarril- las piedras cayeron y golpearon al tren. Lo curioso es que la zona había sido revisada el domingo y nada hizo pensar que pudiese desencadenarse, 48 horas después, un desprendimiento.
83 Los pasajeros del tren que resultaron ilesos
Más allá de la lógica tragedia que significa una muerte producto de un accidente como este, el saldo pudo haber sido mucho peor considerando que cuatro vagones descarrilaron.
El relato en primera persona
Uno de los pasajeros relató que en los instantes previos al impacto comenzó a notar que “el tren circulaba de una forma muy extraña. De golpe se apagaron algunas luces y el vagón se movió muy fuerte, pensé que se daba vuelta”, dijo Jordi, de 27 años. El joven contó desde el mismo lugar de los hechos que veía “una puerta tirada en el suelo y el vagón de costado”. El tren había salido de la localidad de Manresa a las 5:50 y Jordi, quien es residente de medicina en una clínica de Barcelona, resultó ileso.
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