Un retrato de la clase media

La nueva puesta de Teatro de Tersites, "Un sillón verde", estrenó el domingo a sala llena. Escrita por Fernando Ávila y dirigida por Sebastián Fanello, tendrá funciones hoy y mañana en Teatro El Viento.

Neuquén > “Una investigación policial deriva en un poco exhaustivo recorrido por la mediocridad de los paradigmas de la clase media y las consecuencias poco alegres que resultan de la comodidad de la modorra y la rutina”, adelanta la compañía Teatro de Tersites sobre su nuevo trabajo, “Un sillón verde”, que tuvo su estreno el domingo, a sala llena, y que hoy y mañana tendrá nuevas funciones (21.30), en Teatro El Viento.
Escrita por Fernando Ávila, para esta puesta el actor y titiritero decidió volver a convocar a Sebastián Fanello para la dirección. El autor de "El suicidio de la presidenta" ya había dirigido a los Tersites “El mirlo bolichecheno canta hasta quedarse afónico”, una obra que pasó por varios festivales de teatro popular.
 
Sólo coordenada
“La sinopsis es ambigua porque la historia es bastante ambigua también”, aclara Ávila sobre este trabajo que nació cuatro años atrás, gracias al encuentro casual con un misterioso personaje. “La idea no es centrarnos en el cuentito con un principio y un final donde esté todo ya deglutido”, continuó.
Y ante eso las únicas aproximaciones posibles a la historia vienen por el lado de los registros que transita. 
"A partir de la idea de estructura del policial negro, reutilizamos esos elementos para llevar adelante una comedia, muy teñida de humor absurdo y humor negro que es como una de las características del grupo. Aunque si bien parte de un policial, va transformándose en algo así como un panorama de los que somos como clase media”, desarrolló Fernando.
 
Factor común
Teatro de Tersites tiene tres obras. La última puesta con la que se presentó en escenarios locales fue “El circo de los mendicantes”. En ella una serie de mendigos “intenta amedrentar los espectros de una moral maltrecha”.
Mientras busca las conexiones entre sus trabajos, Ávila traduce que no es la crítica la que mueve su escritura, sino la reflexión.
“Si bien sabemos que ningún arte puede cambiar el mundo por sí mismo, la idea es utilizar el teatro como punto de partida para ejercer la reflexión aunque sea”, explicó el neuquino, que en 2008 partió hacia Buenos Aires para formarse en teatro de títeres y objetos.
Justamente una de las particularidades de la compañía es la utilización permanente de muñecos. Sin embargo, a la hora de “enmarcar” esta propuesta, Fanello aclara que es mejor habar de teatro de objetos, antes que de títeres.
En cuanto a sus posibilidades expresivas, Ávila denfinió que es la síntesis, la mayor virtud de un objeto: “Muchas veces resume de una mejor forma un acto o un discurso, que un actor. Y ya desde la dramaturgia pensamos la estructura de la obra en función de, para y con los objetos.

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