Teresa Millán, vecina del barrio y propietaria de un pequeño almacén, confesó que ya no sabe qué hacer. "Hace unos 15 días que estamos con todo inundado de caca, llamamos a la Municipalidad y no nos dan respuestas; a veces nos atienden y nos dicen 'sí, ya sabemos' y nos cortan", comentó.
En su comercio debe limpiar el piso constantemente porque los clientes entran luego de haber pisado las aguas servidas. "Nos prometieron arreglos luego de que el año pasado cortamos la Ruta 22, pero aún no pasó nada", dijo.
Otro vecino, Antonio Castillo, aseguró que incluso ahora está bajo y que cuando llueve el agua entra a las casas. "Vine a vivir acá en el 2000 y siempre fue así, aunque ahora es peor que antes. Cuando empieza el calor no se puede estar, las moscas empiezan a rondar y el olor se hace inaguantable", consideró. En tanto, Hugo Barriga, afirmó: "Necesitamos una solución porque esto es un atentado contra la salud".
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