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La Mañana pan

Receta: Pancitos rellenos sin horno, cómo hacerlos para que queden dorados y bien cocidos

Con harina leudante, huevo, aceite y agua. En esta receta la sartén reemplaza al horno, aunque exige controlar la temperatura y el tamaño de cada pieza.

La receta se popularizó por su sencillez. No requiere amasado prolongado, equipamiento especial ni demasiada experiencia. Sin embargo, hay una diferencia importante entre que la masa tome color y que esté completamente cocida.

El calor tiene que llegar al centro antes de que la superficie se oscurezca.Los pancitos rellenos sin horno ofrecen una solución bastante concreta: una masa rápida, sin levadura ni tiempos de fermentación, cocida directamente en la sartén. Con pocos ingredientes se obtienen siete unidades que pueden servir para una merienda, una cena improvisada o una entrada caliente.

Si los bollos son demasiado grandes o la hornalla está fuerte, se doran por fuera y conservan una franja de masa cruda alrededor del relleno. La preparación funciona mejor con piezas pequeñas, una sartén pesada y fuego medio-bajo.

fáciles y deliciosos.Una receta sencilla

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Ingredientes para la receta (siete pancitos)

  • 300 gramos de harina leudante
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de aceite
  • 120 mililitros de agua
  • Sal
  • Jamón cocido
  • Queso

La harina leudante ya contiene el impulsor necesario para que la masa crezca durante la cocción. Si solo se dispone de harina común, se puede agregar una cucharadita y media de polvo de hornear.

La cantidad de agua puede variar ligeramente según la capacidad de absorción de la harina y el tamaño del huevo. Conviene comenzar con los 120 mililitros indicados y corregir después. Una masa seca necesitará una cucharada adicional de agua; una demasiado pegajosa, apenas un poco de harina.

Para el relleno es preferible elegir un queso que funda bien, pero que conserve cierta estructura. Muzzarella, queso fresco o pategrás dan buenos resultados. Los quesos excesivamente blandos se vuelven líquidos rápidamente y pueden escapar por los cierres.

Cómo preparar la masa

Colocar la harina en un recipiente amplio y hacer un hueco en el centro. Incorporar el huevo, el aceite, el agua y una pizca de sal. Mezclar desde el centro hacia los bordes hasta integrar todos los ingredientes.

Pasar la preparación a la mesada y amasar durante tres o cuatro minutos. No hace falta trabajarla como un pan tradicional. Se busca un bollo uniforme, flexible y sin restos secos.

Si se pega demasiado a las manos, espolvorear la mesada con una cantidad pequeña de harina. Agregarla sin control puede endurecer la masa y producir pancitos compactos. Si está seca o se quiebra al estirarla, sumar agua de a cucharadas.

Una vez que el bollo esté liso, dividirlo en siete porciones similares. Formar esferas y cubrirlas con un repasador limpio mientras se prepara el relleno.

El armado

Estirar cada porción con las manos o con un palo de amasar hasta obtener un disco pequeño. La masa no debe quedar transparente. Necesita cierto grosor para soportar el relleno y permitir un cierre firme.

Colocar un trozo de queso sobre una feta de jamón y envolverlo. Este paquete se acomoda en el centro de la masa. El jamón ayuda a contener el queso cuando comienza a fundirse.

Llevar los bordes hacia arriba y unirlos en el centro. Presionar con los dedos y revisar que no queden aberturas. Después, dar vuelta el bollo para dejar el cierre apoyado sobre la mesada y acomodarlo suavemente con las manos.

No conviene rellenar en exceso. Más queso no siempre significa un mejor resultado: aumenta la presión dentro del pancito y facilita que la masa se abra durante la cocción.

Pancitos en la sartén, con calma, salen perfectos.

Pancitos en la sartén, con calma, salen perfectos.

Cómo cocinarlos en sartén

Elegir una sartén de fondo grueso, capaz de distribuir el calor de manera pareja. Pincelarla con una cantidad pequeña de aceite y calentarla a fuego medio.

Acomodar los pancitos separados entre sí y bajar la intensidad de la hornalla. Cocinar durante aproximadamente cinco minutos, hasta que la base esté dorada.

Dar vuelta y continuar la cocción otros cinco minutos. Tapar la sartén durante parte del proceso permite concentrar el calor y ayuda a cocinar el centro. La tapa no debe mantenerse durante toda la cocción porque la condensación puede ablandar demasiado la superficie.

El tiempo total dependerá del grosor de la masa, la cantidad de relleno y la potencia de la hornalla. Antes de retirar toda la tanda, conviene abrir uno de los pancitos. La miga debe estar cocida y no presentar sectores húmedos junto al queso.

Si todavía está cruda, continuar unos minutos más con fuego bajo y la sartén tapada.

Otros rellenos posibles

La masa admite distintas combinaciones. Funcionan bien la cebolla previamente salteada, la espinaca cocida y escurrida, el pollo desmenuzado, las aceitunas picadas, el queso azul o un pesto espeso.

Los ingredientes con mucha humedad necesitan un tratamiento previo. Los hongos deben saltearse hasta perder buena parte de su agua. La espinaca tiene que escurrirse y picarse. El tomate fresco no es la mejor alternativa: moja la masa y dificulta la cocción. Puede reemplazarse por tomates secos hidratados y bien escurridos.

Para una versión dulce se puede reducir la sal y rellenar con queso y membrillo. El dulce debe cortarse en cubos pequeños para que resulte sencillo cerrar la masa.

Conservación y recalentado

Los pancitos se disfrutan mejor recién hechos, cuando la superficie conserva el dorado y el queso todavía está fundido. Si sobran, pueden guardarse en la heladera dentro de un recipiente cerrado.

Para recalentarlos conviene utilizar nuevamente la sartén, a fuego bajo y con tapa. El microondas calienta el relleno, pero deja la masa blanda. También se pueden llevar durante algunos minutos a un horno bajo o a una freidora de aire.

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