Adiós blanco y beige: los colores neutros y aburridos en los baños no van más y se impone la decoración personal para 2027
Las nuevas corrientes apuntan a dejar los tonos neutros y lograr que ese ambiente sea una extensión de la casa con una estética mucho más personal.
Por décadas, los diseños de interiores marcaron que los baños debían ser un espacio de neutralidad. Así, se impusieron los tonos blancos y beige como un estándar, ya que generaban la sensación de limpieza, amplitud y luminosidad. Sin embargo, las tendencias para 2027 le ponen fin a esa hegemonía, buscando una estética con mucha más personalidad.
Ahora, según el informe de tendencias de interiorismo The New Habitat 27/28, las nuevas corrientes apuntan a lograr confort, sofisticación estética y soluciones operativas sin resignar calidez ni identidad propia. De esta manera, se promueve la aplicación de paletas de colores más intensas tanto en paredes como en techos.
La tendencia actual dicta que el baño debe ser una extensión del estilo personal del resto de la casa, un espacio donde también tenga representación la impronta personal de cada uno. De hecho, un reciente estudio de la firma Roca señala que el 70% de las personas considera clave la personalización de este ambiente.
Por qué el blanco y el beige ya no son los tonos favoritos para interiores
Más allá de las limitaciones de espacio de las viviendas actuales, algo que lleva a recurrir a tonos que generen la sanción de amplitud, la realidad es que la paleta de colores neutros como el blanco o el beige ya cansaron y generaron cierta “fatiga estética”.
Aunque transmite higiene y pulcritud, el blanco es asociado cada vez más con espacios clínicos y fríos, sin ningún tipo de calidez humana, lo que lleva a provocar rechazo a esos ambientes, por más que sean funcionales. El beige, por su parte, intentó aportar un toque más cálido que el blanco, pero en la actualidad se percibe ahora como una opción aburrida, poco creativa y estancada en el tiempo.
Cuáles serán las nuevas tendencias para baños en 2027
De cara al próximo año, los revestimientos planos de paredes y muebles pierden protagonismo frente a piezas cerámicas con relieve, frentes acanalados y terminaciones que aportan profundidad. También ganan espacio los acabados inspirados en la cal y los revestimientos cementicios, cuyas variaciones generan superficies naturales y artesanales. El resultado es un baño con más carácter visual, pero sereno.
Otro material que pasará a tener un rol clave será el vidrio. Los bloques translúcidos aparecen como alternativa para separar sectores o dar privacidad sin bloquear por completo el paso de la luz. Pueden funcionar en divisiones fijas y, según el proyecto, en cerramientos de ducha. Es especialmente útil en ambientes pequeños o con poca iluminación natural.
En cuanto a los pisos, habrá distintas escalas y estilos. Los mosaicos de piezas pequeñas permiten sumar detalle y adaptarse a superficies curvas o rincones, mientras que los patrones geométricos aportan un gesto clásico renovado. En el otro extremo, las placas de gran formato reducen la cantidad de juntas y generan una lectura visual más continua. La elección depende tanto de la estética buscada como del tamaño del ambiente.
Los materiales naturales ganan protagonismo
La piedra suma variaciones de tono y textura, mientras que la madera puede incorporarse en muebles o detalles siempre que reciba un tratamiento adecuado para resistir la humedad. Toallas, cortinas y otros textiles de fibras naturales también forman parte de la búsqueda de lograr un ambiente más cálido y menos rígido.
Además, sigue creciendo el enfoque “low tox”, orientado a elegir productos y terminaciones que buscan reducir la exposición a sustancias potencialmente nocivas dentro del hogar y disminuir el impacto ambiental. En la práctica, se traduce en prestar atención a la composición de pinturas, adhesivos, selladores y revestimientos, además de considerar la durabilidad y el origen de los materiales.
La revolución tecnológica en los baños
Las nuevas tendencias estéticas en interiores vienen acompañadas por transformaciones tecnológicas. Y el baño no es la excepción. No se trata solo de gadgets llamativos, sino de soluciones integradas que mejoran la calidad de vida. Así, aparecen espejos inteligentes que ofrecen iluminación regulable según la hora del día, canillas con tecnología táctil o controladas por voz e inodoros con sistemas de limpieza autogestionados y sensores de salud integrados.
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