Fuentes policiales informaron que el caso se descubrió luego de que el sistema de emergencias 911 recibiera un llamado que alertaba que tres hombres habían ingresado al cementerio, y que uno de ellos había caído en una tumba.
Enseguida arribó al lugar personal de Bomberos y del servicio de emergencias, pero ya era tarde y descubrieron el cuerpo sin vida de Joel Lagos, un estudiante de abogacía que vivía en San Miguel de Tucumán, pero que era oriundo de Santa Cruz.
De acuerdo a las investigaciones preliminares, uno de los jóvenes, por razones que se analizan, intentó ingresar a un viejo mausoleo, pisó una rejilla oxidada que cedió y cayó a un subsuelo de aproximadamente 4 metros de profundidad.
Al parecer, Lagos falleció como consecuencia de los golpes sufridos en la caída.
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