Un cigarrillo mal apagado podría ser la causa del voraz incendio que afectó a más de 5 hectáreas en San Martín de los Andes y que el personal de bomberos aún intenta contener a través de la tala de los árboles que se quemaron por dentro. El vecino que dio el primer llamado de alerta aseguró haber visto a un grupo de cinco chicos que salieron corriendo desde ese sector minutos antes de que se propagaran las llamas, en un área que suele ser concurrida por jóvenes y adolescentes.
"Si uno no tiene nada que ver, se queda a colaborar, no sale corriendo", se quejó a LM Neuquén Gustavo Muñoz, un vecino de San Martín de los Andes que vive a escasos 50 metros del espacio en donde comenzaron las llamas y que, por fortuna, no lamentó el incendio de su propiedad.
Según explicó, ese sector despoblado es concurrido por jóvenes que se reúnen a tomar alcohol y a fumar, por lo que estima que un cigarrillo mal apagado podría haber dado inicio al fuego.
Muñoz aclaró que una máquina pasó en los últimos días a retirar basura, por lo que descartó la posibilidad de que alguna lata o una botella de vidrio haya generado un efecto lupa y causado el incendio. El fuego se desató en un tarde en que la temperatura alcanzó los 35 grados, y en un contexto de sequía extrema que genera más riesgos.
"Qué fue lo que pasó, nunca lo vamos a saber, pero yo estoy seguro de lo que vi", dijo el vecino y aclaró que no considera que los jóvenes hayan iniciado una fogata o que hayan iniciado el fuego de manera intencional. Sin embargo, aclaró que aún falta conciencia sobre la importancia de no arrojar basura y de asegurarse de que el fuego o los cigarrillos queden bien apagados para evitar este tipo de problemas.
Muñoz destacó el aporte de los vecinos de San Martín de los Andes. Aunque los bomberos llegaron 4 minutos después de su llamado, el fuego ya había avanzado de manera considerable, por lo que los propios habitantes del lugar se acercaron con baldes, con palas y carretillas para tratar de contener las llamas, en un esfuerzo conmovedor que buscaba proteger el patrimonio natural de San Martín de los Andes.
El vecino, que se dedica a la actividad deportiva, nació y se crio en la localidad, por lo que es plenamente consciente de la importancia de proteger el entorno natural. "Antes íbamos a la montaña a ver desde más arriba y a divertirnos, pero no a fumar y causar riesgo de incendio", se quejó Muñoz, que ya hizo su declaración a la Policía del lugar.
Para él, el incendio podría haber sido incluso más grave, ya que podría haber afectado un bosque de cipreces cercano y hasta haber llegado a las casas del pueblo, en un contexto de sequía como el actual. Por eso, reconoció la fortuna de que muchas casas aledañas y que un hogar de ancianos no fueran afectadas por las llamas.
"La tristeza es infinita", dijo Muñoz al ver el nuevo paisaje que ahora circunda su vivienda. A escasos 50 metros de su casa, donde antes veía naturaleza y un espacio de encuentros ocultos para los jóvenes, ahora ve un panorama desolador, con vegetación quemada y bomberos que siguen talando los árboles abrasados para evitar que el fuego vuelva a despertar.
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