Son apenas unos 10 y están en una isla deshabitada, a cerca de 140 kilómetros de Comodoro Rivadavia. Cómo llegaron allí.
La Isla Tova es una isla deshabitada por el hombre, que pertenece al departamento de Florentino Ameghino, en Chubut. Está a poco más de 5 kilómetros de la costa más cercana, y a unos 140 hacia el norte de Comodoro Rivadavia. Forma parte del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (PIMCPA).
Allí vive una comunidad de aproximadamente 10 gatos domésticos. Pero su condición de domésticos es solo teórica, ya que no tienen contacto con seres humanos. En realidad son gatos “ ferales”: gatos domésticos asilvestrados.
De acuerdo con una investigación llevada a cabo por el Conicet, sería la única población de gatos domésticos de la Argentina que vive de esta manera.
Las islas deshabitadas de Chubut
“Mis directores, Alejandro Gatto y Daniel Udrizar Sauthier ya trabajaban en esas islas (del PIMCPA) hace varios años y yo, haciendo una pasantía cuando era estudiante en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, me contacté para analizar unas muestras y obtener datos sobre la dieta de peludos de una de las islas. Así fue que conocí que existían estas islas, que había especies introducidas y que era un sistema súper interesante para estudiar”, contó Georgina Squartini, licenciada en Ciencias Biológicas
Squartini es becaria en el Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-Conicet), uno de los organismos que estudian la comunidad de gatos, junto con el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet) y Wildlife Conservation Society Argentina.
Gran parte de las islas pertenecientes al parque PIMCPA se encuentran al sur de la localidad de Camarones y para llegar los científicos deben viajar en bote semirrígido.
Si bien muchas de estas islas se encuentran deshabitadas desde hace décadas, cuentan con una importante historia de ocupación, con asentamientos franceses e ingleses en el siglo XIX, personal de la Armada, y algueros.
En la actualidad no hay ninguna población establecida y lo novedoso es el hallazgo de varias especies de mamíferos que han sido introducidos durante la habitación y ahora posiblemente interactúan con las especies nativas.
Gatos y pingüinos
“Nuestro foco es estudiar cómo estas especies se relacionan y cuáles son los efectos que tienen sobre las colonias de pingüinos en particular”, explicó Squartini.
En su investigación, algo que buscó es caracterizar los hábitos de alimentación de los gatos porque la posibilidad de que sean depredadores que, de este modo, “podrían estar ejerciendo una presión directa sobre las especies nativas”.
En la Isla Tova viven unos diez gatos cuyas características físicas son similares a los animales que cualquiera puede tener en su casa. La diferencia es que se trata de gatos ferales, que se alimentan de la fauna que habita a su alrededor.
”Lo particular de lo que pasa en esta isla es que estos gatos están aislados de la población humana, porque allí no vive nadie” explicó Daniel Udrizar Sauthier, investigador del IPEEC.
Squartini detalló que en su trabajo de campo pudo advertir ”que son bastante esquivos, se los ve en la isla, pero no es un animal que esté acostumbrado a ver a una persona caminando por ahí”.
“Durante mis investigaciones coloqué cámaras trampa, que son unos dispositivos que toman una fotografía en el momento en que detecta un movimiento. La idea es poder ver en qué áreas se distribuyen, en qué momentos están activos y en cuáles no, y ver si hay alguna captura de interacción con los pingüinos o con otras especies”, relató la científica.
Qué comen
Squartini también recolectó muestras fecales para poder estimar su alimentación. “Hasta ahora, los resultados preliminares indican que su dieta se basa principalmente en cuises, un poco en conejos, que es otra especie introducida en la isla, y existe presencia de lagartijas, pingüinos y otras aves”, puntualizó.
En las muestras, efectivamente, aparecieron restos de pingüinos, casi exclusivamente plumas.
“Esto no indica que directamente depreden sobre individuos vivos, ya que cuando se reproducen (los pingüinos) hay muchos individuos que mueren por diferentes causas, por lo que también los gatos pueden estar aprovechando esos cadáveres”, sostuvo Por su parte, el investigador del CESIMAR Alejandro Gatto.
Precisamente, uno de los objetivos de la investigación que lleva adelante Squartini junto con sus directores es analizar el impacto delos gatos sobre el entorno nativo, con énfasis en la colonia de pingüinos de Magallanes.
“La idea es poder terminar de analizar las muestras que quedan, combinarlas con los datos de las cámaras trampa y, si fuera posible, obtener datos de isótopos estables, que es una técnica para obtener datos complementarios de dieta, junto con conteos de la colonia de pingüinos”, dijo la becaria.
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