Les ganó a los prejuicios: es gangoso y hace stand up

Tiene un problema congénito por el que fue operado nueve veces.

Buenos Aires.- “Buenas noches, antes que nada les aclaro que el micrófono y los parlantes funcionan bien... El que habla mal soy yo”. Apenas comienza con su monólogo, Nico desactiva los chistes que puedan hacerle. Su idea, además de entretener, es demostrar que no existen limitaciones para hacer lo que uno siente. Nico es Nicolás Benvenutto, un humorista muy particular: hace 26 años nació con labio leporino y paladar hendido, defectos congénitos por los que debió someterse a nueve operaciones antes de que se le ocurriera subirse a un escenario para intentar hacer reír a la gente.

Pero para llegar hasta donde hoy está, la remó. Y mucho. Luego de nacer, los médicos les informaron a sus papás que Nico iba a tener que ser operado para corregirle el labio y el paladar. Pero no alcanzó con una intervención. Cuando aún no había cumplido dos años, ya había entrado un par de veces al quirófano. Y en la tercera casi se muere. “Me pasaron de anestesia, tuve convulsiones y un paro cardiorrespiratorio que me generó un edema cerebral”, cuenta.

Nico ya forma parte del circuito independiente de stand up y cada vez tiene más llamados para actuar, incluso desde la TV. Y nadie se ríe de él, sino con él.

La recuperación fue lenta. Por ese incidente, dejó de caminar, de controlar esfínteres y terminó en el psicólogo. A a los seis años volvió a operarse. Y desde entonces hasta los 19 sumó otras cinco intervenciones. “Es una cosa de locos. Pero si no lo hubiera hecho, hoy no podría dedicarme a esto”, reflexiona. Su vida fue avanzando y él, con todo lo que socialmente podía implicarle ser gangoso, de a poco se fue distendiendo y entendiendo que para ser feliz dependía sí mismo. Terminó el secundario y tomó una decisión provocadora: quería ser periodista, ser comunicador.

Fana de River y del fútbol, se anotó en una escuela de periodismo deportivo y comenzó a hacer de su día a día un stand up. Simpático, entrador y muy caradura, sus compañeros y profesores lo recuerdan como un pibe especial. Y hacer chistes empezó a ser una constante. Comenzó a trabajar en Sodimac y ahí varios empezaron a decirle que se armara algo. Y volvió a estudiar, en este caso guión teatral. Dos años y se largó. “Lo importante es animarse. A mí siempre me jodió que me dijeran gangoso. Y hoy, haciendo stand up, puedo explicar cuál es mi patología y reírme de ella. Sirve para darme cuenta de lo que siento y dejar de lado la burla”.

Hoy ya forma parte del circuito independiente de stand up. Nadie se ríe de él, todos se ríen con él. “Hay gente con sobrepeso, ciega, con problemas motrices, enanismo. Pero con mi problema para hablar no conozco”, dice y, como en sus shows, con los años entendió que lo que parecía una limitación ahora le permite hacer cosas que a otros no. “Hoy puedo mandar a la mierda a alguien y que no se dé cuenta”, bromea.

Y es periodista deportivo

Nico es un luchador que no sólo nunca bajó los brazos sino que siempre los tuvo en alto, en guardia. Y de la misma forma en que hoy se le anima al stand up, hace unos años decidió que quería ser comunicador. Estudió la carrera de Periodismo Deportivo en el Isped de Caseros, partido bonaerense de Tres de Febrero, y se recibió en el 2012. Tanto sus compañeros (que lo eligieron el mejor compañero del curso) como sus profesores lo recuerdan con gran cariño.

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